Sito deja entre lágrimas el vestuario y se incorpora a la secretaría técnica

EXPLICACIONES. “La dinámica del equipo en los últimos encuentros ha sido la peor... pero ya no hay que mirar atrás”. Su pena. “No devolver la confianza al presidente, al director deportivo y a mucha gente”
T. S. H.

El entrenador salmantino sabía que su continuidad era muy complicada y así afrontó el entrenamiento habitual de los lunes, después del cual fue citado para comunicarle la decisión. Como buen hombre de club, tal y como él mismo se define, entiende la postura tomada. “Los números están ahí. De once partidos sólo hemos conseguido ganar uno y con la imagen sólo no sirve. Como decía el presidente lo importante es que el club se salve y hay que hacer todo lo posible para dar la vuelta a esta situación y a esta dinámica negativa en que estamos. Hay que mirar hacia delante y ver que son diez partidos a muerte los que quedan y pensar sólo eso y que el equipo se salve como sea”, comentó Sito.

Seguramente él haya sido el que más veces se ha preguntado qué es lo que no ha funcionado en esta etapa porque el empeño y las horas de trabajo han sido muchas. Así lo ve. “Cada partido ha sido diferente. La dinámica del equipo en los últimos encuentros, en cuanto a resultados, ha sido la peor porque han sido cuatro derrotas consecutivas. La imagen en los dos últimos partidos no ha sido mala, creo que el equipo ha merecido ganar pero ahora repito que eso no es lo importante. No hay que mirar hacia atrás, ya no hay que buscar explicaciones sino mirar hacia adelante”. Y, por supuesto, ayudar a su sucesor. “Ayudarle en todo lo posible y todos los que estamos aquí, los de dentro y los de fuera, saber que este equipo ahora necesita mucha ayuda y debemos poner el máximo todos. No sirven reproches ni disculpas, hay que mirar hacia delante, y al final de temporada será el momento de hacer los análisis que haya que hacer”, señaló.

Lo intentó, pero Sito no pudo reprimir emocionarse cuando se le preguntó por su sentimiento personal. “No me marcho –continúa en la secretaría técnica–, y no tengo pena por eso. La única pena que tengo es que la confianza que había puesto en mí tanto el presidente, como el director deportivo y el consejo de administración y mucha más gente, aficionados y amigos, no la he podido devolver…”. Las lágrimas le impidieron continuar.