Silvestre Sánchez: "El ser humano es el valor más importante; de lo contrario, ¿qué pintamos aquí?"

Silvestre Sánchez

Más de cinco décadas en el negocio de la hostelería contemplan la figura de Silvestre Sánchez Sierra (Aldearrodrigo (Salamanca) 1937), quien ha sabido adaptarse a los tiempos y superar las dificultades de la crisis que dejan a su paso los ciclos de la economía con el transcurrir de los años.

Su trayectoria, diversificada en muchos negocios (zapaterías, hostelería, el campo, el ocio...) se debe al hecho de invertir y ‘mover el árbol’ para ver qué es lo que cae. Vive con resignación, pero con lástima todo lo que ocurre en Cataluña con un movimiento independentista que no cesa, y asegura que es algo que “no se puede permitir”, al tiempo que lamenta con tristeza la realidad negativa de ‘su’ Salamanca, estancada e incapaz de crecer porque carece de industria y ‘ganas’ de tenerla.

 

Reconoce que volvería encantado a su pequeño pueblo (Aldearrodrigo), que le vio nacer, igual que a Salamanca, “comohahechomuchagente”,para descansar y disfrutar pero, a sus 82 años, reconoce que aún tiene cosas por hacer y proyectos en mente que ver crecer, siempre poniendo en valor a su mejor arma: el ser humano. No esconde su preocupación por la ola independentista, que cada vez está yendo a más, algo que muchas veces le ha llevado a pensar en dejarlo todo y regresar a su tierra, pero... la lucha continúa.

 

El país vive una situación convulsa, en lo social y lo económico. ¿Cómo valora el momento actual de España alguien que ha vivido numerosos ciclos y situaciones de todos los ‘colores’?

La verdad es que estoy muy preocupado por todo lo que pasa en la política actual y noto, además, que el empresariado también lo está. Lo importante ahora mismo es crear puestos de trabajo y hacerle saber a los ciudadanos y a los jóvenes que lo que vale son la lucha y el trabajo, hacer las cosas bien y con ilusión para seguir adelante. No hay ninguna fórmula mágica, solo el trabajo. La verdad es que hay momentos en los que uno se desmoraliza mucho, y lo veo por mis hijos que son jóvenes y cada día tienen más dificultades, pero hay que continuar.

“Lo importante ahora mismo es crear puestos de trabajo y hacerle saber a los ciudadanos y a los jóvenes que lo que vale son la lucha y el trabajo.”

 

El movimiento independentista en Cataluña está cada vez más agitado; ¿cómo vive un salmantino toda la vorágine de la separación que algunos llevan al extremo?

El tema catalán en un problema de grandes dimensiones; fíjate hasta donde llega este punto... y es que, tengo un compañero que me ayuda mucho y está aburrido de todo esto y me ha dicho que se va a ir a mi pueblo, y lo entiendo a la perfección. Yo no lo hago porque tengo aquí gran parte de mi familia y negocios y porque llevo una lucha de trabajo de más de 50 años, donde me he dejado todo con la ayuda del de arriba, porque soy muy creyente. Pero, tengo claro que si pudiera irme a mi tierra con la mitad de lo que tengo ahora, me iría. Tengo que reconocer que aquí en Barcelona estoy muy bien pese a este gran problema político y social. El otro día escuché al presidente del parlamento catalán decir que ha sido independentista y siempre lo será, sin importarle la gente y las empresas que se han ido. Tengo infinidad de amigos empresarios que también están preocupados por todo lo que está ocurriendo.

 

No solo Cataluña vive momentos complicados; Salamanca, su tierra natal, no despega y vive estancada con pocas posibilidades de desarrollo. ¿Por qué?

Salamanca es lo más grande; una tierra donde resplandece el sol en esa bella piedra de Villamayor, tierra de cultura, con todo lo que ofrece la Universidad... es una ciudad y provincia muy buena para vivir con dinero, claro, pero muy débil y en nuestro caso no podríamos tener allí negocios sin el apoyo de todas nuestras empresas en Cataluña. En Salamanca, el mundo empresarial va mal, por desgracia. Muchas veces lo digo; hago mío el discurso de Kennedy cuando fue presidente de EEUU. ¿Qué podría hacer yo por Salamanca? Amo a mi pequeño pueblo, a mi ciudad y provincia y llevaría todo allí para poder crear empresas y puestos de trabajo, pero hay pocas posibilidades. Tenemos el campo, pero muchas veces es complicado crear granjas y explotaciones grandes como la nuestra, siempre con humildad, aunque para comer siempre habrá... que no falte.

 

“Mis padres me educaron así, en la sencillez y me considero una persona normal y agradecida; no tengo dudas de que la sociedad es una maravilla porque existe mucha gente buena y humana.”

 

¿Existe en España la cultura del trabajo y el esfuerzo?

Es cierto que en muchas ocasiones la gente se ha hecho un poco vaga y se ha acomodado; llegan las 7 de la tarde y se quieren ir a casa o no quieren venir a trabajar los fines de semana... para crear empresas hay que echar muchas horas. Yo hay días que estoy trabajando más de 16 horas y tengo 82 años, aunque es cierto que esto tampoco es vida. Llevo casi 70 años trabajando y vengo de una familia muy humilde; mantener 500 puestos de trabajo en la hostelería no es nada fácil.

 

¿Cuál es el secreto para tener ganas de seguir el día a día de sus empresas a los 82 años?

Lo más importantes de todo es llevar una vida ordenada, tener cuidado con muchas cosas, especialmente con la noche, dormir, descansar y tener mucha ilusión por las cosas. También pensar en tu bien y el de tu familia y la sociedad. Tengo un letrero en mis restaurantes que invito a leer a la gente cuando viene: humildad, respeto, educación y tratar a la gente como quieres que te trate a ti, porque en este mundo siempre hay más días malos que buenos. Los jóvenes deben tener ilusión y no desesperarse porque tienen que seguir insistiendo aunque al principio no salgan las cosas. Yo cuando me voy a dormir ya tengo planeado lo que haré al día siguiente.

 

¿Le ha otorgado más la sociedad de lo que usted le ha dado a ella en todos estos años?

Ésta es una interesante reflexión; todo tiene que ser correspondido. Mis padres me educaron así, en la sencillez y me considero una persona normal y agradecida; no tengo dudas de que la sociedad es una maravilla porque existe mucha gente buena y humana. Fíjate, a lo largo de mi trayectoria me han hecho decenas de homenajes y a mí esas cosas no me gustan porque me pongo muy nervioso. Mis padres me educaron en la sencillez (eran pastores y gente humilde), aunque tengo una relación social a la que no puedo renunciar, pese a que haya cosas que me cuesten. En mis restaurantes me llama gente de una mesa u otra y siempre voy encantado a atenderles, esas cosas también dan fuerzas. Si preguntas en Barcelona a los taxistas, la mayoría me conoce, igual que los Mossos, la Policía... es algo mutuo, porque soy una persona normal.

 

¿Qué valor le da al ser humano en su negocio empresarial?

El ser humano es lo más importante, de lo contrario... ¿qué pintamos aquí? Personalmente, es lo que me ha hecho crecer y es algo que intento destacar cada vez que puedo. Es el valor más importante en la vida pero, a la vez, el ser humano debe ser educado, debe estudiar, formarse con todas las posibilidades que hay ahora y, especialmente, que se lo crea; pero sin creerse más que nadie, eso nunca. Yo valoro mucho la riqueza de mi pueblo, de Salamanca... hay que enseñar también cómo ser un buen trabajador. Todos valemos mucho y siempre hay que intentar unir en lugar de fomentar la separación. Hay que intentar estar a la altura de los demás y prestar ayuda siempre que el de al lado la necesite.