Siete años de Mañueco: así le ha ido a Salamanca

Fernández Mañueco

La ciudad ha perdido población y el empleo es menos y peor. La pérdida de la UD Salamanca, la inversión de La Aldehuela o las polémicas con el traspaso de medios públicos a propiedad privada marcan su mandato.

Este lunes se han cumplido siete años desde la llegada de Alfonso Fernández Mañuecoa a la alcaldía en Salamanca, un tiempo suficiente para comprobar cómo le ha sentado a la ciudad la estancia en el cargo del alcalde. Inversiones, población, paro y empleo, imagen, deporte, patrimonio... ¿cómo le ha ido a la ciudad con su alcalde?

 

El principal debe de Mañueco en la alcaldía tiene que ver con la demografía, y afecta al empleo. Ninguna de las políticas del alcalde han logrado asentar población y Salamanca ha perdido 9.000 habitantes desde que llegó al despacho de alcaldía, de 153.000 a 144.000, la mitad de los que ha perdido la provincia. El éxodo juvenil es el principal protagonista de esta pérdida y ha empujado al fracaso todos los intentos por proporcionar un empleo a los jóvenes salmantinos: Millenials ha sido un fiasco y Prometeo va camino.

 

Según las cifras, el paro ha bajado y Salamanca tiene menos parados ahora que cuando Fernández Mañueco entró en la alcaldía: 11.495 parados inscritos en el Ecyl por los 13.762 de hace siete años. Si contamos con los 9.000 habitantes menos, y los 5.000 jóvenes que se han marcado, la mejora es insuficiente. De hecho, en el conjunto de la provincia hay menos empleo, con 129.600 trabajadores de alta por los 133.600 de junio de 2011.

 

 

Peor y menos empleo

 

A los trabajadores que han salido del paro, y a los que han conservado el empleo, les espera un mercado laboral a la baja. El sueldo medio lleva años cayendo y está a niveles de 2013: es de 1.800 euros brutos y no puede con el alza del IPC... y es una media poco representativa de una realidad con sueldos muy por debajo. Lo peor, el mercado laboral precarizado. Para Mañueco "es mejor el empleo precario que no tener empleo"... pero no siempre es así.

 

Contratación no es siempre sinónimo de empleo, y lo que está ocurriendo en el mercado laboral salmantino es una prueba. Basta un dato para corroborarlo: este año han hecho falta más de 116.000 contratos para conseguir menos de 2.500 empleos netos, reales, de los que cotizan a la seguridad social. Son 50 contratos por cada empleo estabilizado. Se da la paradoja de que muchos meses, los miles de contratos se traducen en menos trabajadores de alta y más paro. Un 90% de los empleos en Salamanca son temporales y son pocos los que se convierten en indefinidos.

 

 

100 millones para dos empresas privadas

 

En cuanto a las inversiones, este período ha estado protagonizado por la reapertura de la ciudad deportiva de La Aldehuela. Las obras se demoraron durante años mientras el equipo de Gobierno era incapaz de reaccionar a los problemas de haber adjudicado la obra a una empresa que quebró. Lo más discutible, que cuando se abrió se decidió conceder la gestión a una empresa privada, decisión que se tomó de manera unilateral sin consultar al pleno, ampliando la lista de bienes municipales en manos privadas.

 

La concesionaria, Enjoy Wellness y su grupo de sociedades, es una de las grandes protagonistas de los últimos años. En sus manos han quedado La Aldehuela, el contrato de las piscinas y la gestión del Multiusos Sánchez Paraíso: 85 millones de euros de valor entre todos los contratos. En todos los casos, son instalaciones que se le han cedido tras una cuantiosa inversión: 28 millones en la ciudad deportiva, siete millones en el 'agujero' del caso piscinas y 1,4 millones para arrelar un Multiusos que se caía. Lo peor, la patrimonialización del uso de estas instalaciones, en las que la empresa campa a sus anchas en un modelo de negocio que le va como anillo al dedo.

 

El protagonismo de determinadas empresas concesionarias en el día a día del Ayuntamiento también ha sido un punto clave de la gestión de Mañueco. Además de Enjoy Wellness, otra empresa privada de servicios, Aceinsa, ha entrado con fuerza: en poco tiempo consiguió contratos de larga duración por 22 millones de euros.

 

 

Urbanismo

 

Fuera de la cesión de contratos e instalaciones a dos empresas por más de 100 millones de euros, hay que destacar la afición por convertir solares vacíos en aparcamientos, mientras el estacionamiento en Salamanca sigue siendo un suplicio; las millonarias inversiones en nuevas aceras; o la renovación de parques como el de La Alamedilla o la limpieza del de Jesuitas. Todavía están pendientes el Victoria Adrados o la renovación de Canalejas, un calvario de baches que se arreglará de cara a las elecciones.

 

La peatonalización ha quedado estancada y a medio hacer en el centro de Salamanca. Tampoco se ha hecho la conversión a carril bus de la Gran Vía o la extensión del carril bici hacia el centro para convertir la bicicleta en opción de movilidad, no sólo de ocio. Hay más cámaras nuevas para acceder a las calles peatonales. Y de las eternas promesas de aparcamiento, sólo ha salido adelante el parking de Garrido, con nuevo parque, tras la contestación vecinal que impidió que se hiciera.

 

 

El final de la UD Salamanca

 

Una de las críticas que se han mantenido en el tiempo son por la postura del Ayuntamiento de Mañueco en la crisis que acabó con la desaparición de la UDS. Especialmente no se le perdona que el estadio Helmántico haya acabado en manos privadas por una irrisoria cantidad cuando podía haber engrosado la lista de instalaciones municipales: de hecho, todo el complejo salvo el estadio es de propiedad municipal. Se intentó compensar con una rotonda y monumento al club.

 

La ciudad ha visto aparecer dos clubes de fútbol nuevos, con problemas para uno de ellos, Unionistas, para conseguir buenas condiciones para usar campos municipales que, en su mayoría, se han transformado a hierba artificial. Perfumerías Avenida sigue compitiendo en un Würzburg que poco a poco se actualiza y la nueva pista cubierta ha dado lugar a la vuelta de competiciones de atletismo.

 

 

Patrimonio y naturaleza

 

Fernández Mañueco encara su último año de mandato, y como alcalde, sin haber ejecutado la urgente rehabilitación del pavimento y soportales de la Plaza Mayor: las obras están adjudicadas pero están pendientes de fechas. Se harán a última hora. En estos años se ha apostado por financiar las obras que se han hecho en Dominicos o en el Palacio de Monterrey, también por nuevos tramos descubiertos de la muralla. La ciudad sufre la imagen del antiguo Hotel Universal, apuntalado y cayéndose en plena Rúa Mayor sin que se haya hecho nada efectivo.

 

La relación con el Tormes ha sido también problemática. A pesar del plan Tormes+, la ciudad sigue careciendo de un plan de protección y ha tenido que sufrir el derrumbe, primero, de la pesquera de Tejares que, casi tres años después, sigue sin arreglar; y después de la caída de la pesquera del Tormes, que ha dejado seco el río durante semanas, dejando a la vista basura y suciedad producto de la nula atención al cauce del río y sus riberas durante el mandato de Mañueco.

¿Cómo le ha ido a Salamanca con Fernández Mañueco como alcalde?