'Si venimos del mono, ¿por qué somos tan cerdos?' llega a Salamanca

El grupo de monologuistas científicos Big Van presentan su nuevo libro en el Liceo de Salamanca con más de 100 preguntas que responderán a un duda existencial. Si fue primero el huevo o la gallina.

El grupo de monologuistas científicos Big Van presentan su libro, Si venimos del mono, ¿por qué somos tan cerdos?, este 17 de octubre en el Teatro Liceo. Repasarán incertidumbres científicas, más o menos trascendentales, pero siempre divertidas, que acechan a la Humanidad. 107 cuestiones, preguntas y respuestas, que nos permitirán saber de una vez por todas qué fue antes: ¿el huevo o la gallina?

 

Si venimos del mono, ¿por qué somos tan cerdos? ¿Es posible estornudar sin cerrar los ojos? ¿Se podrá conseguir el teletransporte? ¿Qué hay de cierto en lo de Moisés y el Mar Rojo? ¿El veneno caducado mata más o mata menos? ¿Beber cerveza quita la resaca? Estas son solo algunas de las preguntas frikis y descacharrantes que los científicos del grupo Big Van escuchan cada vez que se ponen delante de su público.

 

Sobre ruedas, y también en estas páginas, los autores de Si tú me dices gen lo dejo todo vuelven a explicar con humor, no falto de sabiduría, las cuestiones más increíbles de la ciencia, esas que suscitan la curiosidad y el interés de la gente, y que mejor reflejan el ambiente de sus actuaciones en los lugares más recónditos de España… y de parte del universo conocido.

 

La presentación dará comienzo a las ocho de la tarde y la entrada es libre hasta completar el aforo.

 

BIG VAN: CIENTÍFICOS SOBRE RUEDAS

 

Hace tres años, doce individuos de la especie Cientificus Frikisimus sufrieron un ataque de enajenación mental colectiva. Como resultado del mismo crearon un autodenominado grupo de divulgación y se juramentaron para propagar la ciencia por los rincones más recónditos de la península ibérica.

 

Acostumbrados al plagio, digno de las mejores revistas científicas, bautizaron a aquella criatura como The Big Van Theory-Científicos sobre Ruedas. Ante semejante patología los médicos recomendaron cariño y dejar hacer hasta que pasaran los espasmos. Por desgracia, el tratamiento fue seguido a pies juntillas por sus allegados y los que no lo eran tanto. Al comprobar que venían a verlos, les reían las gracias y tenían manga ancha, se crecieron: recorrieron el país, planearon nuevos disparates, infectaron a otros incautos y hasta publicaron un libro y saltaron de continente.

 

Ahora, tras abandonar el laboratorio en el que eran estudiados, se han renombrado, en un alarde de imaginación, como “Big Van. Científicos sobre ruedas” para seguir sin ataduras ni batas blancas con sus divagaciones.