"Si a tu hijo nunca le has dicho nada sobre el alcohol, cruza los dedos y dile eso tan socorrido de 'a ver qué vas a hacer'"

El director general de la FAD, Ignacio Calderón, considera que el consumo de alcohol entre los jóvenes está "a la cabeza" de los problemas más graves de este país. Apunta al modelo de ocio: "el 80% del consumo entre los jóvenes está ahí porque es una norma de socialización: o eres como todos o eres un 'pringao'". Califica de "hipócrita" trabajar todo el año en prevención y después autorizar fiestas con las consecuencias de la Nochevieja Universitaria.

El director general de FAD, Ignacio Calderón.

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, una entidad privada, se ha distinguido desde hace décadas por hacer frente a las dependencias de la juventud. Conocida por sus agresivas campañas, su director general, Ignacio Calderón, muestra una visión sin 'paños calientes' y diferenciada de cómo abordar el serio problema que la juventud española tiene con el alcohol. Beber en grandes cantidades "al estilo nórdico" se ha convertido, desde tan temprano como los 13 años, en un hábito casi indisociable del ocio de fin de semana.

 

¿En qué punto nos encontramos actualmente en lo que se refiere a la lucha contra drogas legales como el alcohol? ¿La lucha da resultado?

El alcohol ha tenido siempre ese manto protector porque todavía se habla como si no fuera una droga 

 

Todos los datos del consumo de drogas ilegales demuestran que en la mayoría de las sustancias, sobre todo las ilegales, el consumo ha bajado, consecuencia de un período de esfuerzo social muy alto por parte de todos que ha dado resultado cuando veníamos de una época en la que España era líder destacado en el mundo en consumo de drogas. Luego se incorporaron los jóvenes al fenómeno de las drogas lúdicas, cocaína, cannabis... 

 

El problema más importante que tiene este país, con una diferencia enorme sobre todo entre los menores, es el tema del consumo de alcohol

Y siempre el protagonismo del alcohol, que ha tenido ese manto protector que todavía sigue existiendo porque todavía se habla del alcohol como si no fuera una droga precisamente para distanciarlo del concepto tan perverso y marginal que tienen las drogas ilegales.  Y sin embargo el problema más importante que tiene este país, con una diferencia enorme sobre todo entre los menores, es el tema del consumo de alcohol. Los niveles de consumo de alcohol comparados con cualquier otra droga son astronómicos.

 

Si tuviera que colocar este problema del alcohol entre los jóvenes en una clasificación con otros problemas de la sociedad, como los accidentes de tráfico, la violencia de género o las desigualdades, ¿dónde lo pondría?

Es un problema que tiene la misma dimensión, lo que ocurre es que empieza a haber una cierta conciencia social del problema. No olvidemos que estamos hablando del alcohol, que es una sustancia cultural, que consumen fundamentalmente los adultos de una manera muy amplia y además para todo lo que tenga que ver con diversión, ocio, festejo, celebración... y por lo tanto es una sustancia totalmente integrada y sobre la que ya pueden salir datos de fallecimientos al año, unas cifras impresionantes, muy superiores a las de todas las drogas juntas, y sin embargo como es una sustancia con la que convivimos, ahí está y no pasa mucho más. Cuando han aparecido en escena no los adolescentes, sino los menores, el consumo de alcohol empieza a los 14 años, y empiezas a ver un consumo totalmente distinto, en el sentido de que ha cambiado el patrón, hemos pasado de un patrón mediterráneo a un patrón nórdico: que supone el consumo de atracón, que supone beber siete copas en un par de horas.

 

Hemos pasado de un patrón mediterráneo a un patrón nórdico: que supone el consumo de atracón, que supone bebernos siete copas en un par de horas

 

Nuestra última campaña dice que, en el último mes, se han producido 480.000 borracheras de menores de edad, entonces empieza a haber una sensación de gravedad impresionante porque estamos hablando prácticamente de niños que se ven afectados en problemas, desde desarrollo, salud, riesgos de violencia, de relacciones sexuales no deseadas, de embarazos no deseados, de incluso fracaso escolar... de muchísimas cosas que no se vinculan. Está a la cabeza de los graves problemas de este país.

 

España siempre ha banalizado los problemas con el alcohol, ¿el problema que tenemos con nuestros jóvenes y el alcohol es el precio que estamos pagando?

Bueno, creo que banalizar un problema siempre tiene posibilidades negativas. Creo que lo que pasa es que han ocurrido muchas cosas a las que no nos hemos enfrentado. La importancia del ocio para el mundo joven, en el que el alcohol se ha convertido en fundamental. Pero además es un ocio especial que ha supuesto 7-8  horas de diversión los fines de semana con los botellones, y desde edades muy tempranas que, en generaciones anteriores, no era así. Primero, había unos horarios más recortados, cerraba todo a las dos y media de la mañana, normalmente hasta los 18 años no se salía... todo eso han sido elementos que se han ido uniendo para tener un resultado que ha venido ayudado por bastante silencio.

 

El joven se niega a que lo marginen sus iguales y entra en ese juego, y entra de la mano del alcohol porque es la sustancia que menos miedo le da

Cuando de repente una niña de doce años se muere de un coma etílico, entonces la sociedad y los medios de comunicación se ponen en fila y dicen "¿pero esto qué es?". Y sale a la luz una información de que hay una importante cantidad de comas etílicos prácticamente todos los meses. Y sin embargo hay silencio. ¿Por qué? Porque nadie sabe cómo ponerle el cascabel al gato.

 

Cuando de repente una niña de doce años se muere de un coma etílico, entonces la sociedad y los medios de comunicación se ponen en fila y dicen "¿pero esto qué es?"

¿Cómo hacemos que no salgan hasta las 8 de la mañana? Sabemos que el 80% del consumo está ahí porque es muy difícil que no sea así, porque es una norma de socialización que los jóvenes manejan: o te comportas como todos o te vas porque eres un 'pringao'. El joven se niega a que lo marginen sus iguales y entra en ese juego, y entra de la mano del alcohol porque es la sustancia que menos miedo le da.

 

Sabemos que el 80% del consumo está en el ocio porque es muy difícil que no sea así, porque es una norma de socialización que los jóvenes manejan: o te comportas como todos o te vas porque eres un 'pringao'

 

En FAD saben mucho de esto, pero ¿cuándo fue la primera vez que usted tuvo consciencia de que empezábamos a tener un problema con el alcohol y nuestros menores?

El problema del alcohol lo tenemos hace tiempo. En FAD hemos hecho ocho campañas dirigidas al alcohol muy especialmente analizadas porque éramos conscientes, y así me lo decían, que si la FAD se ocupaba del alcohol era lo mismo que decir que el alcohol era una droga. Y mucha gente en este país se resiste profundamente a aceptar eso por una razón que tiene una cierta lógica: si yo consumo alcohol qué quiere decir, que soy un drogadicto... cuando un drogadicto es una persona marginal. Ya no, porque ha cambiado el concepto, pero lo era en sus inicios. Entonces hubo una resistencia enorme a salir al tema del alcohol que esta casa rompió con sus campañas para pensar qué hacemos con el alcohol. "El tiempo que le dedicas al alcohol se lo quitas a todo lo demás", decía una. "144 horas es el tiempo que dedican los jóvenes al alcohol" era otra, hicimos incluso un concurso para aprender a hacer windsurf en ese tiempo...

 

Mucha gente en este país se resiste profundamente a aceptar que el alcohol es una droga por una razón que tiene una cierta lógica: si yo consumo alcohol qué quiere decir, que soy un drogadicto... cuando un drogadicto es una persona marginal

El alcohol ha estado siempre ahí y en este momento empezamos movilizar a la sociedad civil. Es un tema de muchos matices y de mucha dificultad, y o nos dedicamos todos a tomar la responsabilidad, que no es de los padres, de la Policía o del Gobierno, no, es de todo el mundo. La sociedad tiene que ser consciente de que tiene que hacer frente a un fenómeno en el que se está jugando su futuro.

 

FAD es conocida por la cierta crudeza de sus campañas. ¿Cree usted que en este tema va a haber que endurecer los mensajes?

Nosotros no hemos querido nunca meter miedo. Hemos intentado solo sensibilizar, es decir, informar. En el tema del alcohol es muy importante que la sociedad sea consciente de la realidad, como en todo lo que son grandes problemas. En los grandes problemas hay una tendencia a simplificar la solución porque nadie sabe qué hacer. Como en el caso del alcohol y los menores: es muy fácil decir "que se ocupen sus padres".

 

En los grandes problemas hay una tendencia a simplificar la solución porque nadie sabe qué hacer. Como en el caso del alcohol y los menores: es muy fácil decir "que se ocupen sus padres".

 

Oiga, no simplifiquemos, el tema no se arregla así porque hay muchos factores que influyen además de los padres. Evidentemente que es problema de los padres, y a los padres hay que ayudarles a que hagan su labor, no hay que estigmatizarles o echarles el mochuelo y decirles "que si no quieres que beba tu hijo pues que no salga".

 

Eso es hablar sin analizar un problema gravísimo que pone en riesgo a muchísima gente joven y que la responsabilidad del mundo de los adultos es muy clara. Los jóvenes son víctimas del problema del alcohol, no son unos delincuentes, son víctimas de un modelo en el que se han visto implicados en un tipo de consumo que han visto en sus mayores y en toda la sociedad. Que cuando un equipo de fútbol sube a Segunda sale uno en televisión diciendo "hoy todo el mundo de borrachera", y la borrachera parece que es un elemento imprescindible para demostrar que eres feliz y que estás celebrando. Todo eso influye.

 

Los jóvenes son víctimas del problema del alcohol, no son unos delincuentes, son víctimas de un modelo en el que se han visto implicados en un tipo de consumo que han visto en sus mayores y en toda la sociedad.

 

Cuando un padre y una madre ven llegar a su hijo a las tres y pico de la mañana y se mete en su habitación rápidamente, ¿casi seguro viene bebido o drogado?

Bueno, si viene a las tres y pico de la mañana ya tiene suerte, la verdad es que no viene muy tarde. Pero es verdad que los padres son los primeros que se lo encuentran. En muchas ocasiones ha habido padres que me han llamado por teléfono y me dicen, "oiga, le llamo porque mi hija empieza a salir con los colegio y quiero saber qué le digo".

 

Si a su hijo nunca le ha dicho nada sobre el alcohol, cruce los dedos y dígale eso tan socorrido de 'a ver qué vas a hacer', porque cuando pones a un preadolescente delante de un riesgo, tienes que mirar hacia atrás para ver si les ha dado capacidades para enfrentarse a esa situación

 Y yo les respondo: piense qué le ha dicho hasta ahora. Si no les ha dicho nunca nada cruce los dedos y dígale eso tan socorrido de 'a ver qué vas a hacer', porque evidentemente cuando pones a un preadolescente delante de un riesgo, tienes que mirar hacia atrás para ver si les ha dado capacidades para enfrentarse a esa situación. Si no le has dado ninguna, pues es como si sales de tu casa y te encuentras un león en la calle. ¿Qué hace? Pues yo que sé, no he visto en mi vida un león. Si pasa en África igual se saben manejar. Y esto es lo mismo, tu vas a salir con tus amigos y tus amigas, y además en una edad difícil en la que tienes la necesidad de demostrar que ya eres mayor, y te ves arrastrado por la presión del grupo. Para eso, los padres han tenido que tener un nivel de comunicación desde pequeños que les permita tener confianza, conocer los problemas, saber tratarlos... Si  no, nos vemos en la situación que usted dice: que llega la hija a las cinco de la mañana con un colocón de tamaño natural y le está esperando su padre en batín, se pone como un puma y le dice hasta de lo que se va a morir. Tenemos un curso que dice 'eso no vale', lo que es aconsejable es decirle que sabemos que no viene bien, decirle si se quiere acostar y que mañana hablaremos. Y mañana hablamos con tranquilidad, serenidad y con el control de lo que hablemos.

 

Me imagino que conoce el fenómeno de las fiestas masivas, como el de la Nochevieja Universitaria.

Sí, los conozco.

 

Fiestas con el pretendido objetivo de celebrar un inicio de año en la fecha que no es, pero con bares patrocinándolo, comas etílicos y medio centenar de detenidos por drogas en una noche. ¿Qué opina de esto? ¿Es positivo estar un año entero diciendo 'cuidado con el alcohol' y luego facilitar esto?

Si se pusiera todos los lunes en el periódico el número de comas etílicos, de ingresos hospitalarios y las edades, llegaría un momento que la gente reaccionaría ante los riesgos que genera

Bueno, ahí está un quid de la cuestión. A la gente joven si yo les dijera que eso no puede ser, dirían que si yo soy de la caverna, que soy un abuelo, que no me ralles y me dejes en paz, que es nuestra vida, nuestro ocio y no sé qué. Y eso que lo opine un joven, pues está bien. Entiendo que cuando resulta que los resultados de esos modelos de ocio son los que son, y cuando la información se maneja con discrección para no alarmar, pero si se pusiera todos los lunes en el periódico el número de comas etílicos, de ingresos hospitalarios y las edades, llegaría un momento que la gente reaccionaría ante los riesgos que genera. Y sin embargo el modelo es difícil de cambiar porque no hay predisposición. Poco a poco, lo primero que hay que hacer es educar, porque cuando tu educas y sale tu hijo de 15 años, con una formación determinada, sale y a las dos o las tres se vuelven para casa porque no le da para más, porque no bebe alcohol, charla con sus amigos y ya mañana nos vemos. Ese es un modelo. Y el otro es llegar y decir: bueno, aquí estamos y en dos horas nos hemos pegado siete copas y luego ya podemos estar siete horas o catorce porque ya tienes un clavo que no sabes ni donde estás y asumes todos los riesgos que conlleva. Pero la gente joven hace lo que tú le pones en bandeja, y ahí influyen los poderes económicos, las ventas... Y ahora vas a ver si eres capaz de reducir la posiblidad de que un joven compre alcohol, que no consuman... ¿Cómo? ¿vas a un botellón a pedir carnés? Es muy complicado, pero no por eso tenemos que bajar los brazos y tenemos que ser conscientes de que hay que poner medidas de corrección.

 

Amparar una celebración así, como la Nochevieja Universitaria de Salamanca, con permisos, vestirla de fiesta y luego echarse las manos a la cabeza con los comas etílicos de los menores, ¿es ético? ¿Está bien?

 

Sí, esto es una fiesta, pero si en esta celebración se producen acciones o conductas inadecuadas, ilegales y de riesgo, habrá que tomar medidas y eliminar las celebraciones.

 

Eso es un poco hipócrita, evidentemente. Primero, si tu sabes que va a pasar pues puedes decir que no es my problema, que lo arregle quien sea y lo haces... Las entidades municipales se están empezando a tomar en serio el tema de las fiestas y celebraciones, y deberían ser activos en el tema de pedir responsabilidad a los jóvenes. En el sentido de que sí, esto es una fiesta, pero si en esta celebración se producen acciones o conductas inadecuadas, ilegales y de riesgo, habrá que tomar medidas y eliminar las celebraciones. Que cada uno haga lo que quiera, pero aquí no. Y esa es una forma de educar a los jóvenes. Y si nos ponemos en un riesgo de acabar conduciendo con un nivel de alcohol impresionante y que haya accidentes todos los fines de semana, pues la DGT lo tiene fácil: si te coge te quita el carné y te pone un multazo. Ahí ya se tiene más cuidado porque hay una sanción inmediata que se puede producir, y a pesar de eso hay unos niveles muy altos de alcoholemia.

 

Como experto, deme usted alguna esperanza de que logremos revertir la tolerancia hacia el binomio alcohol/jóvenes.

Sin duda, vamos a revertirlo desde el momento en que somos conscientes de lo que hay. Y además tenemos que dar un gran apoyo a las familias para que hagan su trabajo, es uno de los puntos clave. Pero tenemos que ayudarles, no echarles la culpa con eso de 'tú sabrás, es tu hijo'. Hay un movimiento claro.