Seis de los siete toros alcanzan la plaza en un encierro que duró más de dos horas y media

Toros de Cebada Gago. Protagonistas del encierro a caballo del Carnaval, aunque despertaron muchas quejas por su reducido tamaño
MONDRIÁN / DAVID RODRÍGUEZ


El primero de los animales alcanzó rápido la plaza, en poco más de quince minutos. Sin embargo, los dos siguientes toros ya se quedaron durante unos veinte minutos entre el Registro y la Bóveda, hasta que finalmente tomaron dirección hacia la plaza. Más complicado fue llevar hasta allí a los otros tres astados, que estuvieron muy cerca entre ellos durante todo el tramo de agujas. Sobre las 12 y media se cerró la puerta del Registro, pero el encierro tardó todavía una hora más en finalizar. Para intentar llevar a la plaza a los tres toros restantes, se envió a los cabestros, que consiguieron llevar a uno de los animales. Otro también logró alcanzar la plaza, mientras que el más problemático fue el último toro, emplazado en la bóveda del Registro. La organización del encierro no tuvo más remedio que engancharle una soga e ir tirando del animal hasta la plaza, costando un notable esfuerzo, ya que el animal se resistía a ello. Pasada la 1 y media se daba por finalizado el encierro, al que siguió una brevísima capea, para dar paso a un desencierro con tres toros que finalizó antes de las 2 y media.

A la hora de hacer balance, el comentario en la calle era generalizado: los toros habían sido muy pequeños, aunque sí es cierto que dieron juego en la mayor parte del recorrido, con varias arrancadas. El concejal de Festejos, Enrique Cencerrado, valoró como positivo que hubieran entrado seis de los siete toros, pero lamentó que se hubiera alargado más de la cuenta. La jornada dejó 12 heridos, según el parte médico ofrecido por Cruz Roja. La mayoría fueron de escasa relevancia, y sólo uno requirió el traslado al Hospital Virgen de la Vega de Salamanca. Un hombre de 61 años, S.H.A. sufrió un traumatismo en la cabeza tras ser zarandeado por un toro en la zona del Registro durante el encierro, tras engancharle con una de las astas su cazadora.

Por la tarde, tras la novillada del Bolsín, se celebró la capea con los otros tres toros del encierro, sin que dieran nada de juego en este acto. A continuación, el desencierro parecía que podía desarrollarse rápido, con sólo tres toros y cinco cabestros, pero dos de los astados se quedaron emplazados en la zona de los pinos durante más de hora y media, finalizando más tarde incluso que el de la tarde del sábado.