Segundo intento para que un Instituto Confucio se instale en Salamanca: Filología retoma las conversaciones con China
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Segundo intento para que un Instituto Confucio se instale en Salamanca: Filología retoma las conversaciones con China

Foto: De la Peña

Los Institutos Confucio irradian la cultura y el idiomas chinos por todo el mundo. La pandemia desbarató el primer intento para abrir uno en la torre de Abrantes.

Segundo intento de Salamanca para albergar un Instituto Confucio. Éstos difunden el idioma y la cultura chinas en otros países, en una labor semejante a la que ejercen los Institutos Cervantes con el español, y Salamanca aspira a que uno de ellos se instale en la ciudad.

 

Si no hubiera sido por el coronavirus, el centro llevaría años abierto. El profesor de Filología Raúl Sánchez explica que antes de la pandemia "estaba todo hecho" e incluso "se tenía apalabrado" el lugar donde se instalaría (la torre de Abrantes), pero la aparición del coronavirus lo echó todo por tierra. "Estamos intentando volver a activarnos. Quien se ocupó fue el antiguo decano de Filología, Vicente González, que es quien tenía contactos en China, y el vicerrector de Relaciones Internacionales, Efrem Yildiz. Yo entraba como delegado del rector para redes universitarias internacionales".

 

Pero llegó el virus, China cerró sus fronteras, las posibilidades de contacto se redujeron al mínimo y el plan quedó en el aire. Hace un par de meses, sin embargo, vieron una luz al final del túnel. "Tuvimos una reunión muy informal con representantes del Instituto Confucio en Madrid. Nos dijeron que podíamos intentar retomarlo y que no iba a ser fácil porque China está cerrada, pero estamos intentando retomarlo". Las autoridades académicas salmantinas ya han contactado con algunas universidades del país asiático "y estamos evaluando cómo procedemos y cuánto va a durar el proceso".

 

Lo peor serán los trámites: "según China, deberíamos empezar desde el principio" con ellos. ¿Cuánto pueden durar? En el primer intento tardaron "uno o dos años" en tenerlo todo a punto y esta vez "supongo que irá bastante más rápido". Un viaje de mil millas empieza con un primer paso y Salamanca ya ha dado muchos más: "tenemos la documentación que elaboró Vicente González y una buena base, pero tenemos que empezar desde el principio". Según el profesor Sánchez reanudarán el proyecto "inmediatamente después" de esta atípica semana de puente.

 

Desafíos y respaldos

 

Poner en marcha un centro de estas características es difícil de por sí. Si además el mundo sufre una pandemia y los viajes están limitados, la cosa se complica mucho más. China está cerrada, así que "a lo mejor a distancia podemos incluso firmar los convenios, pero la implementación del centro, si es que se hace relativamente rápido, no va a ser posible hasta que la situación está completamente normalizada". Hay que tener en cuenta que "parte del profesorado viene de China" y que las comunicaciones entre Asia y Europa están bajo mínimos a causa de la complicada situación sanitaria y de las precauciones para evitar que se propaguen nuevas cepas de covid.    

 

Torre de Abrantes, donde en principio iba a ubicarse el Instituto Confucio. 

 

Pese a todas las complicaciones, la idea "sigue adelante". "Estamos bien posicionados, el vicerrector está detrás del proyecto, algo que es muy importante, y esperamos que podamos realizar en algún momento, si no la implementación del centro, sí la firma formal de los acuerdos".

 

Baza para Salamanca

 

El profesor Raúl Sánchez explica cómo surgió la idea de dotar a Salamanca con un Instituto Confucio. "Filología tiene estudios de Asia Oriental. Tiene un grado en estudios de Asia Oriental y desde este año, un máster" vinculados al departamento de Filología Moderna. El grado tiene en torno a 80 alumnos y el máster, entre 30 y 35. "Tenemos una masa presencial muy fuerte. Creo que por esa razón el antiguo decano se interesó por el tema y empezó a hablar con China. Fui a China en 2019 para hablar con las universidades con las que empezábamos. Teníamos firmado prácticamente todo", recuerda.

 

El vínculo de Salamanca con el estudio de otros idiomas está contrastado y la Usal quiere hacer valer esa relación. "Supongo que otras universidades están trabajando en esto. León ya tiene un Instituto Confucio y por lo que sé, no oficialmente, Valladolid está intentándolo. No podemos depender de un Instituto Confucio de Valladolid. Tenemos que tener uno propio en la Universidad de Salamanca".

 

Finalmente, el profesor Sánchez opina que el idioma chino "es muy apetecible para una ciudad como Salamanca", con una gran población universitaria a la que se le brindaría la posibilidad de descubrir un idioma con 1.000 millones de hablantes. La Usal ya imparte clases de chino en su grado de Asia Oriental "pero si estudias otra cosa o trabajas" no hay donde aprenderlo, al menos de forma reglada. Un Instituto Confucio solucionaría ese problema.

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