"Seguí contando respiraciones por minuto hasta que ya no hubo nada que contar", el microrrelato de una internista salmantina
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"Seguí contando respiraciones por minuto hasta que ya no hubo nada que contar", el microrrelato de una internista salmantina

UCI Covid

El microrrelato 'Respiraciones por minuto' de Beatriz Rodríguez, residente de Medicina Interna en el Hospital de Salamanca, primer premio del concurso de microrrelatos: "Mi vida como internista en la epidemia COVID-19". 

El concurso de microrrelatos: "Mi vida como internista en la epidemia COVID-19", ha tenido una ganadora, residente de Medicina Interna en el Hospital de Salamanca. Beatriz Rodríguez ha sido la galardonada, gracias a su pequeño relato bajo el titulo de 'Respiraciones por minuto', donde refleja la impotencia que han sufrido tanto ella, como el resto del personal sanitario durante los meses de pandemia. 

 

Miguel Marcos, médico internista en el Hospital de Salamanca, lo ha destacado a través de su cuenta de Twitter. 

 

"Pensando que habíamos cerrado aquel capítulo de nuestra historia que oscilaba entre el temor y el terror cuál reloj de péndulo caprichoso, cometimos un nuevo error y nos relajamos", así comienza el relato de Beatríz, igual de duro que de real, igual de profundo que de cruel. 

 

Y continúa: 

 

"Aun sabiendo que corríamos sobre un campo minado, la cuerda que contenía nuestro asedio, siguió deshilachándose hasta romperse. Han pasado apenas 40 días...Los cuarenta días que siempre computó la palabra cuarentena. Quizás hoy este número, ya pueda desbancar a cualquier otro del pódium de los malditos. Porque durante este período, desandamos lo avanzado y volvimos al punto de partida solo que, menguados en número, en fuerzas y en esperanza. Creí que no volvería a vivirlo, que con una vez sería suficiente...Pero ayer de nuevo, me descubrí a mi misma en la posición más recurrente de todas mis pesadillas..."

 

"A lado de una cama, dándole la mano a un condenado a muerte, mirando a unos ojos suplicantes apagarse en una pugna que ambos sabíamos ya decidida, entre la superviviencia y el agotamiento. Y, mientras la impotencia me oprimía el pecho hasta dejarme sin aliento y la balanza se inclinaba hacia el lado contrario levantándome los pies del suelo, seguí contando respiraciones por minuto hasta que ya no hubo nada que contar. Entonces, lo hice otra vez: incliné la cabeza hacia atrás y me llevé las manos a la cabeza, encarándome de nuevo con aquel espejo que reflejaría despiadado una vez más la grotesca figura de la derrota".

Comentarios

hola 29/11/2020 16:40 #1
Le entran a uno escalofrios leyendo esto no quiero imaginar el tener que vivirlo y que no hayamos aprendido y volvamos a lo mismo MUCHA FUERZA A ESTA PERSONA Y A TODAS LAS QUE SIGUEN LUCHANDO en ayudar a la gente

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