Schrödinger, Calvo y el paraíso de Rufián
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Schrödinger, Calvo y el paraíso de Rufián

El portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián.

Todavía no hemos encontrado la cura para el coronavirus, aunque afortunadamente la vacuna, o más bien las vacunas, están cada vez más cerca. Pero lo que sí parece es que en estos últimos meses nos hemos curado de espanto. Poco o casi nada puede ya sorprendernos. Sin embargo, Carmen Calvo lo ha conseguido de nuevo esta semana. Por lo menos conmigo. Preguntada en la sede de Ferraz por el acuerdo con ERC para, en palabras de Rufián, “acabar con el paraíso fiscal que se ha montado la derecha en Madrid”, la vicepresidente manifiesta que, “vemos al Gobierno de Madrid en posiciones que se acercan mucho a elementos que nada ayudan a seguir entendiendo la unidad territorial de España”.

 

Cualquiera puede darse cuenta de que hace tiempo que este Gobierno ha dejado atrás a Aristóteles. El estagirita es para ellos uno más de esos mayores a los que, como ha explicado Adriana Lastra, respetan, pero no hacen ni puñetero caso. Para ellos, la lógica y esos silogismos en los que a partir de unas premisas se obtiene una conclusión son cosa del pasado. Descansan en paz en el punto limpio. Ellos están, como Marty McFly, en el futuro.

 

Han abolido el principio de contradicción. Lo suyo es más bien la mecánica cuántica, en la que como planteaba Schrödinger en su paradoja, el gato está vivo y muerto al mismo tiempo. Un sistema en el que todos los estados posibles se superponen y una cosa puede ser y no ser al mismo tiempo. Solo así se explica que desde el partido que apoyó al Gobierno de Rajoy para aplicar el 155 a Cataluña, nos cuenten ahora que los que fortalecen la unidad de España son Rufián y Otegui y los que la ponen en peligro son los madrileños, tan independentistas ellos.

 

En la misma comparecencia, la vicepresidente de este Gobierno que ha eliminado el castellano como lengua vehicular y que consiente que en Cataluña y Baleares se exija el dominio del catalán para acceder a cargos públicos, se pone estupenda y nos aclara lo importante que es para su partido defender “el principio de igualdad básica de todos los españoles independientemente de la diversidad territorial”.

 

Así que, a ver si lo entendemos bien. Convocar un referéndum ilegal, desobedecer al Tribunal Constitucional, declarar la independencia de Cataluña y, sobre todo, repetir hasta la náusea que “ho tonarem a fer”, es lo que contribuye a la unidad territorial de España. Lo que la pone en peligro es cobrar menos impuestos a quienes heredan una casa o un dinero tras perder a sus maridos o mujeres, a sus padres o a sus hijos, que además pagaron impuestos toda su vida. Todo en aras de la igualdad de todos los españoles en derechos y deberes. Salvo que, si vives en Cataluña, no tienes derecho a elegir en qué idioma quieres que estudien tus hijos.

 

Les dejo de nuevo con Carmen Calvo y disculpen de antemano la tortura a la que somete a la sintaxis, pero creo que es importante la cita textual: “Mire, para el Partido Socialista es muy importante la comprensión constitucional de los dos elementos que nos hacen tener el Estado que tenemos: igualdad de derechos, igualdad de libertades y de responsabilidades y deberes de todos, hayamos nacido donde hayamos nacido y respeto al derecho a la autonomía política de nuestros territorios. Combinar esas dos cosas requiere altura política. El Partido Socialista la tiene, hace tiempo que lo venimos diciendo, y en este momento estamos al inicio de algunas decisiones importantes que le garanticen a los españoles, repito, que sea cual sea el territorio, su situación tributaria no puede ser de una asimetría que plantee deslealtad entre los territorios entre sí”.

 

Así que mientras reforman la ley para reducir las penas del delito de sedición y negocian terceros grados e indultos para los sediciosos condenados, en Cataluña la Generalitat puede hacer de su capa un sayo y al resto de autonomías se le imponen los impuestos que decidan los de Rufián en la plaza de San Jaume. Desde luego, eso es altura política y lo demás son tonterías.

 

Tal vez lo más curioso es que de nuevo la diana apunta a Madrid, cuando Andalucía, Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Galicia, Extremadura, Murcia y los territorios forales del País Vasco y Navarra también bonifican casi al 100% el impuesto de sucesiones. Y en Aragón o aquí, en Castilla y León, está también bonificado hasta cantidades bastante altas.

 

Volvemos a la mecánica cuántica, esta vez interpretada por Gabriel Rufián, que denuncia un paraíso fiscal en Madrid, cuando si miramos al mapa de España la realidad es que el auténtico paraíso es el que ERC y JxCAT tienen montado en Cataluña, la comunidad en la que los ciudadanos pagan más impuestos, por supuesto a Rufián y a sus compadres, que luego les camelan con eso de “Espanya ens roba” para que se lancen a las calles envueltos en una estelada. Pero ¿a quién le importa la realidad cuando de lo que se trata es de defender su paraíso?

 

Lo malo de abusar del experimento teórico de Schrödinger es que al final, cuando se abre la caja, todo el mundo puede ver si el gato está vivo o muerto. Y el paraíso se puede convertir en un verdadero infierno.