Sara, conductora del bus urbano: "He visto a los patos del Tormes paseando por La Aldehuela"
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Sara, conductora del bus urbano: "He visto a los patos del Tormes paseando por La Aldehuela"

El bus urbano sigue funcionando, en trayectos vacíos y sin tráfico, con máximas medidas de seguridad. Así lo están viviendo sus conductores.

Sara Santos, conductora de la empresa del bus urbano de Salamanca, estos días en un servicio.

Hace un mes que la mayoría de salmantinos están recluidos en sus casas a la espera de que la pesadilla del coronavirus pase sin causar más estragos de los que ya está provocando. Es el mismo tiempo que algunos colectivos llevan al pie del cañón, en primera línea, cara a cara con el virus y arriesgando un contagio. Son médicos, enfermeros, sanitarios... pero también otros profesionales de actividades esenciales como el comercio, el transporte o las fuerzas de seguridad. Es el caso de Sara Santos, conductora del bus urbano de Salamanca desde hace más de una década y que estos días lleva el volante de su vehículo en una ciudad extraña, sin tráfico, con respeto por la enfermedad y momentos de emoción.

 

"Estoy trabajando, pero es duro, es una sensación de angustia ver todo tan parado, pasar por las calles y ver todo cerrado, todo vacío... es una sensación de angustia", comenta sobre la situación en la que se ha visto llevando autobuses vacíos como nunca en su vida. Y que deja anécdotas en la línea '12': "Como voy hasta La Aldehuela y doy la vuelta he visto a los patitos del Tormes paseando por la carretera, una imagen increíble. Pero claro, como no hay nadie, ellos están a su bola, los ves a cuatro o cinco y tu vas detrás de ellos con el autobús hasta que se dan cuenta. Son cosas que animan un poco", afirma.

 

"Estamos haciendo un servicio necesario para las personas que tienen que desplazarse para atender a otras personas, nuestro trabajo es como el de todos los que estamos en la calle, y pensando en los que están en casa, que para ellos también es muy difícil", asegura sobre la prestación del servicio estos días.

 

"Los que estamos al volante, un poco asustados, pero los que están en casa mucho más angustiados porque no pueden hacer su trabajo, nosotros estamos viendo la calle, ellos están a lo que les cuenten, es una incertidumbre difícil de llevar. Cuando voy conduciendo y alguna vez se me cae una lágrima pienso en los que están en casa y levanto la moral, que hay que luchar por todos ellos", asegura sobre sus sensaciones de estos días al volante.

 

"Esto nos ha pillado a todos, a todos, las medidas que se toman son para intentar proteger a los trabajadores de una manera o de otra. No es lo mismo el primer día, trabajar asustada porque no sabes, pero ahora después de un mes la empresa tiene los medios que llegan a su alcance y que los trabajadores estemos seguros, pero pasa en todos los sitios, porque no ha habido mascarillas en general", explica Sara que ha desarrollado unas medidas exhaustivas para contemplar la higiene necesaria.

 

"Viajeros montan muy pocos, nos han puesto una pantalla, la parte delantera esta precintada, el pasajero pica, sube y prácticamente ni te habla", explica sobre el actual servicio, en el que echa mucho de menos algunas cosas. "Lo primero, lo primero, porque soy muy cariñosa, echo en falta abrazar a un compañero", asegura, "y de cara al público, llevo mucho años, y en las líneas donde estoy si tardo en ver a una persona viene a darme dos besos, y ahora pues los pasajeros te hablan de lejos".

 

Sara describe también la emoción del homenaje espontáneo que la sociedad está brindando a quienes, como ella, salen cada día a cumplir con su trabajo para ayudar a los demás. "Desde Torres Villarroel que me coinciden los aplausos, hasta que llego al Barrio Blanco, no veas la sensación que tengo. Aplauden a los sanitarios y los policías, y cuando voy llegando con el autobús, siento una gran satisfacción: me llaman 'guapa', 'valiente', me dicen que me quieren... esas muestras de cariño son buenas, me siento muy querida y como una gran profesional. Te respetan y te quieren porque estás haciendo una labor para la gente", describe.

 

Espera que esa empatía se mantenga cuando esto acabe y promete hacer lo posible por mantener el humor en su última respuesta a TRIBUNA: "¿Te digo lo positivo de todo esto? El tráfico, hijo, porque es un relax. Independientemente de todo lo demás, vas disfrutando de la conducción, vas sin correr, llegas a la hora a todos lados, nadie se enfada contigo porque llegas muy puntual... Es la parte positiva"