San Martin, una 'catedral' cercada por nueve 'joyas' y un monumento
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San Martin, una 'catedral' cercada por nueve 'joyas' y un monumento

La iglesia románica de San Martín, segunda en importancia de Salanca tras la catedral, vive blindada por ocho edificios que tienen protección y que sólo dejan asomar el templo entre balcones y fachadas.

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La vista aérea impresiona. La pueden consultar en las funciones de mapas con imágenes de satélite y la imagen sorprende: una iglesia que podría ser una catedral perfectamente rodeada por edificios y con la Plaza Mayor de Salamanca prácticamente adosada. Se trata de la iglesia de San Martín, una joya románica sólo superada por la Catedral, de la que no vemos más que cuatro 'ventanas' en las que se hace sitio y que está cercada por la compañía de construcciones que, sin ser BIC como ella, sí están protegidas y van a estar ahí siempre.

 

La situación urbanística sale a la luz periódicamente. La última vez ha sido hace unos días cuando se dio 'luz verde' al proyecto para reformar uno de los edificios pegados a la iglesia, el del número 22 de la plaza Poeta Iglesias, que tiene la peculiaridad de ser el único de Salamanca 'abrazado' a dos monumentos. El largo trámite del proyecto evidencia lo delicado del asunto porque se trata de una construcción pegada a un bien cultural y que, durante años, ha impedido ver uno de sus elementos característicos, su torre.

 

Esta torre es una de las cuatro partes de San Martín que asoman entre semejante cerco urbanístico. Hay que fijarse bien, pero cuando se reforme el citado edificio habrá algo más de visual. También se pueden ver sus fachadas, la que da a la calle Quintana y la que se ve ya casi en la Plaza Mayor, y uno de sus elementos más característicos, su camarín, en la plaza del Corrillo. Es todo lo que podemos observar a simple vista de esta joya del siglo XII, segundo templo en importancia tras la Catedral, con la que guarda grandes similitudes.

 

El resto de su imponente estructura está cubierto por hasta nueve edificios, entre la plaza del Corrillo, la calle Quintana y la plaza Poeta Iglesias, de entre el siglo XVIII y el XX, ejemplos de arquitectura civil ya poco frecuentes firmados por Santiago Madrigal, Carlos Grasset o Cecilio González. Todos están catalogados y, por tanto protegidos a un alto nivel: hay que conservar sus fachadas y no se puede hacer vaciado de su interior. Eso a pesar de que, en muchos casos, sus cubiertas "generan visuales inadecuadas" sobre la iglesia o la Plaza Mayor.

 

Sobre el papel, no se puede tocar nada de este cerco a San Martín, pero recientemente se ha procedido incluso a eliminar uno de estos edificios. Se trata del que había en el número 1 de la calle Quintana, adosado a la propia iglesia, y que sufrió un derrumbe que dejó a la vista una parte de la iglesia románica. Entonces se optó por derribar y levantar de nuevo, no sin cierto escándalo porque el lugar estuvo durante semanas con sus ruinas a la vista en una zona 100% patrimonio de la Humanidad.

 

Una iglesia en estado delicado

El cerco a San Martín se abrió por un corto período, pero al menos después la iglesia ha recibido los cuidadanos que se le negaron tantos años. El monumento recibió una actuación tiempo atrás, que se centró en la portada de acceso por el lado de la Plaza Mayor. Sin embargo, la iglesia ha estado en un estado general preocupante. Ha sufrido en los últimos años un derrumbe provocado por las obras en un solar contiguo, la presión de los edificios que la rodean y hubo que corregir la inclinación de la veleta torcida de su torre.

 

Uno de los pocos ejemplos del románico en la capital, ha sufrido importantes intervenciones, pero su fachada más próxima a la Rúa sigue teniendo problemas de desprendimientos y peligro de derrumbe. Sufre de suciedad corrosiva. Problemas de inestabilidad en muros, abovedamientos y nervios; especialmente en el absidiolo izquierdo y el tramo recto de la nave del Evangelio, donde se aprecia un alarmante abombamiento y síntomas de desplome. Humedades y filtraciones en todo el conjunto, así como pérdidas de material.

 

Hace cerca de un año se aprobó el proyecto para recolocar la cubierta del templo románico,  destinada a frenar los problemas estructurales que el edificio padece desde su origen y que se han ido agravando con el paso del tiempo. El problema estructural de origen estaba documentado y se había actuado sobre él con anterioridad sin llegar a solventarlo por completo. De ahí que en este caso, se apostase por monitorizar el espacio para disponer de datos reales sobre su estado. En una intervención casi quirúrgica, se le han ido colocando sensores desde 2015 para observar el comportamiento del inmueble.