Salamanca se da diez años para rebajar un 40% la contaminación causada por los vehículos

Un estudio medirá los niveles contaminantes, especialmente, los vinculados a la circulación: Salamanca tiene problemas con el ozono y las partículas. Se tomarán medidas para mejorar la calidad del aire.

En diez años, Salamanca deberá tener un aire mucho más sano que el que ahora respiran los salmantinos. Este es el nuevo reto marcado por el municipio, que se da diez años para rebajar nada menos que un 40% uno de los principales contaminantes, el dióxido de carbono, vinculado al tráfico con vehículos. Un objetivo que deberá extenderse a los recurrentes problemas con el ozono troposférico, que han convertido la atmósfera de la ciudad en perjudicial para la salud: los salmantinos respiran un aire de mala calidad uno de cada tres días del año.

 

El Ayuntamiento de Salamanca ha iniciado el expediente para la contratación de la asistencia técnica para la elaboración de un Plan de Acción para el Clima y la Energía Sostenible. Se trata de un gasto de 63.000 euros para hacer un estudio que, durante un año, medirá la calidad del aire de Salamanca. En concreto, se centrará en la medición de los nivles de dióxido de carbono para Salamanca, los denominados gases de efecto invernadero, emitidos por la circulación de vehículos a motor.

 

En segundo lugar, se acometerá la redacción de una evaluación de riesgos del cambio climático, con un análisis cualitativo de la situación actual y lo más realista posible de las tendencias climáticas y sus impactos, cuyos factores definirán la vulnerabilidad actual y futura al que se enfrenta la ciudad.

 

Con todos estos datos, finalmente se acometerá la elaboración de un plan de medidas para combatir el cambio climático desde un punto de vista de viabilidad de recursos humanos, técnicos y económicos. El objetivo es reducir al menos un 40% las emisiones de dióxido de carbono para el año 2030, un ahorro mínimo del 27% en la eficiencia energética y sustituir un mínimo del 27% del actual  consumo por otro proveniente de energías renovables. Un objetivo ambicioso para un punto de partida en el que la calidad del aire que respiramos en la ciudad es, directamente, mala.

 

Con el objetivo de rebajar un 40% un contaminante como el dióxido de carbono, vinculado al tráfico, y los problemas de ozono y partículas que tiene el aire de la ciudad, también relaccionados con los vehículos, todo apunta a que el tráfico será uno de los principales caballos de batalla.

 

 

Ozono y partículas, los problemas

 

Según los datos recogidos durante 2018, el aire de Salamanca no deja de empeorar su calidad. El gran problema sigue siendo la presencia de Ozono, en niveles muy por encima de los recomendados por la OMS, pero también desbordando los límites de la normativa nacional. Según los datos de las estaciones de la capital, el aire que respiraron los salmantinos fue perjudicial para la salud durante 112 días de los 365 del año pasado. Durante 2017 se quedó en 100 días al año, así que ha empeorado.

 

Pero, además del Ozono, ha empezado a reproducirse el problema con las partículas, provocadas por el tráfico de vehículos a motor. El aire de la atmósfera salmantina superó el nivel de partículas de manera individual seis días al año y 19 días superó la media anual. Según la OMS, no es saludable respirar un aire así más de tres días al año en media diaria y más de 20 en media anual. En 2017 se superó dos veces la media diaria y 20 la media anual, así que la calidad del aire sigue empeorando.

 

También hay alguna buena noticia. En dióxido de nitrógeno el número de superaciones ha bajado de 14 a 11, cuando la OMS marca un máximo recomendable de 40. Y en dióxido de azufre se ha pasado de tres a ningún día de superación.

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