Salamanca recibe a Rajoy en un aeropuerto sin vuelos y un muelle sin barcos

Rajoy visitará en Salamanca dos infraestructuras de dudosa utilidad. El presidente del Gobierno llega por avión a Matacán, una terminal sin vuelos regulares, y se desplaza después al muelle fluvial de Vega Terrón, actualmente sin gestión ni tráfico portuario.

Durante años, ligar la construcción de infraestructuras al desarrollo ha sido uno de los grandes mantras de las administraciones, especialmente, de las territoriales. Y todavía hoy no hay político que no pida más carreteras, regadíos o todo tipo de inversiones que requieran de adjudicar obras. Aquello generó un parque de aeropuertos públicos deficitarios en los que España enterró miles de millones, también autovías radiales que ha habido que rescatar y un buen número de inversiones improductivas pagadas, muchas veces, con fondos europeos.  

 

Muchas de ellas languidecen sin utilidad, como es el caso de dos que va a visitar el presidente del Gobierno este lunes en su periplo por Salamanca. Se trata del aeropuerto de Matacán y del muelle fluvial de Vega Terrón, dos instalaciones en desuso en las que se han invertido, con la mejor intención, millones de euros improductivos. Mariano Rajoy va a poder comprobarlo de primera mano en su visita relámpago a Salamanca este lunes. El presidente del Gobierno hace escala en Salamanca camino de la cumbre ibérica en Vila Real (Portugal).

 

Su primera parada es el aeropuerto de Matacán. Anexo a las instalaciones de la base aérea, la terminal de pasajeros de este aeródromo es una de las más vacías del país. De hecho, es casi imposible que el presidente del Gobierno se cruce allí con nadie si es que pasa por la terminal. En septiembre de 2015, hace cerca de dos años, se quedó sin vuelos regulares que había mantenido durante una década. Tras la marcha de Air Nostrum, ninguna compañía se ha interesado en volar desde Salamanca que ha tenido capítulos gloriosos como el espejismo de los vuelos a París que tanta tinta derramaron y que duraron menos de cuatro años, tiempo en el que nunca fueron llenos. Sí fueron más provechosas las conexiones con Barcelona y las islas.

 

Aena se planteó incluso llegar a cerrar la terminal por las pérdidas que arrojaba, aunque se ha mantenido abierto pero con una actividad muy escasa. Ahora sólo tiene operaciones privadas. La pista la usan mucho más los alumnos de la escuela Adventia y las actividades en la base militar.

 

Desde Matacán, Rajoy tomará un coche que le llevará a Vega Terrón, uno de los grandes fracasos de la gestión pública en Salamanca. Allí se va a encontrar un muelle fluvial vacío, lejos de sus habitantes, cerrado a cal y canto y que no ofrece servicio alguno. Veinte años de nefasta gestión lo han hecho posible y, si nadie lo remedia, seguirá así.

 

Construido hace más de 20 años, intentó retomar el tráfico de mercancías que se hizo por el río Duero durante el siglo XIX, pero sin éxito. El muelle se construyó donde se unen el Águeda y el Duero. Costó tres millones de euros y en 1997 se cedió su gestión a una empresa privada que lo iba a explotar. Hace algo más de dos años que se descubrió que la sociedad no había pagado nunca el canon establecido por la Diputación, la dueña del muelle. El resultado, 17 años de impagos, un agujero de unos 600.000 euros. Bueno, ahora son casi 20 años porque la Diputación ha sido incapaz de resolver el contrato: se dejó pasar los plazos y ahora no podrá cobrar otros dos años de canon. El remate es un centro de recepción de turistas en el que se gastaron 400.000 euros y que no ha estado abierto casi nunca.