Salamanca pierde media docena de quioscos de calle que han sido eliminados por la falta de actividad

Quiosco sin actividad en la Plaza del Oeste (Foto: Zoes)

El Ayuntamiento de Salamanca desmonta en pocas semanas media docena de estas instalaciones por incumplir las normativas. La mayoría estaban cerrados y sin uso y nadie se quería hacer cargo de su explotación por la reducción de las ventas que han sufrido.

Los quioscos ya no tienen quien los quiera. Al menos, muchos de ellos, que han desaparecido del paisaje urbano en Salamanca incluso en calles muy céntricas por la falta de actividad y de particulares que se animen a explotarlos por la importante merma en las ventas que han sufrido prensa y revistas en papel. Es el motivo fundamental por el que pocos se interesan por un negocio que, sobre el papel, lo tiene todo.

 

En las últimas semanas, el Ayuntamiento de Salamanca ha procedido a desmontar hasta media docena de estas estructuras en lugares muy céntricos. Han caído dos en el parque de La Alamedilla, uno en Torres Villarroel, otro en Filiberto Villalobos, uno más en el paseo de la Estación y, próximamente, se eliminará el que hay en la plaza Julián Sánchez El Charro si el consistorio llega a un acuerdo con los titulares que lo tienen cerrado.

 

La clave son los cierres. Los quioscos de calle son una concesión administrativa demanial que se otorga por una duración variable y que permite a los titulares (personas, nunca sociedades) explotar estas pequeñas construcciones, cuyo diseño y medidas fue unificado hace unos años con uno común a muchos de los que están operativos. Pagan lo que era el antiguo impuesto de radicación, ahora sustituido por el impuesto de actividades económicas, en función de la calle en la que están ubicados, con unos baremos que convierten en más caros los más céntricos. No pagan IBI, pero sí tasa de basuras. Y todos los impuestos relaccionados con su actividad.

 

Sin embargo, desde hace tiempo es fácil identificar quioscos fijos que han quedado vacíos. Según la normativa, no pueden estar cerrados más de un mes sin causa justificada, pero esa exigencia no se cumple. Pero todo tiene un límite. Los que el Ayuntamiento ha eliminado llevaban cerrados y sin actividad mucho tiempo a pesar de que están en sitios privilegiados. Los dos de La Alamedilla están en zonas de paso y próximos a un colegio, igual que el de paseo de la Estación o el que se pretende quitar en la plaza Julián Sánchez El Charro como parte de la reforma del parque.

 

Pero estos negocios han sufrido con crudeza la crisis de la prensa de papel. Es su principal negocio, junto con las chucherías y el tabaco, pero la venta de periódicos y revistas ha caído con fuerza en los últimos años, también en Salamanca. Tanto que hasta los titulares de quioscos con clientela establecida y bien situados tienen dificultades para traspasarlos. Por eso el final de muchos en pocos meses ha sido sucumbir a una excavadora y dejar sólo el rastro de lo que fue, para sus clientes, un punto de encuentro más que un negocio.