Salamanca homenajea desde hace 37 años a la Constitución... aunque antes fuera el rincón del caudillo

Plaza de la Constitución de Salamanca (Foto: Diego Blanco)

Como la mayoría de las ciudades de España, Salamanca tiene su rincón dedicado a la Constitución que hoy cumple 39 años, en este caso se trata de una plaza situada en la Gran Vía que cuenta con este nombre desde 1980, cuando vino a sustituir el original que se le puso en 1952. 

Enclavada en la Gran Vía de Salamanca junto a la Delegación de Gobierno y la que fue la Delegación Terrorital de la Junta, la plaza de la Constitución luce este nombre de manera oficial desde el 7 de marzo de 1980, fecha en la que se hizo efectiva la reclamada reforma del nomenclátor callejero activada con la llegada de la Democracia dos años antes. Este cambio fue especialmente significativo porque venía a sustituir a su nombre originario con el que fue bautizada en julio de 1952, la plaza del Caudillo. 

 

Curiosamente durante casi una década este rincón fue conocido entre muchos salmantinos de manera popular como la plaza de la pirámide. La razón es que con motivo del décimo aniversario de la Constitución, en 1988, la ciudad decidió encargar una estatua simbólica que finalmente no se colocó hasta 1990. Creada por el escultor zamorano José Luis Alonso Coomonte, la figura de ocho metros de alto y 4,40 de ancho, está formda por diez pirámides superpuestas construidas de tubo de bronce y base cuadrada. Simbolizan los diez títulos de los que se compone la Carga Magna sostenidos por una base pétrea que representa el poder del pueblo.

 

Diez años después en 2009 la simbólica estatua fue retirada para ejecutar una nueva urbanización de la plaza, y se decidió su traslado a la Vaguada de la Palma, junto al Palacio de Congresos donde quedó finalmente ubicada en junio de 2010. 

 

 

Como curiosidad en aquella nueva urbanización, que costó 1,4 millones de euros, se eliminaron las plazas de aparcamiento que hasta entonces existían. Una cantidad sensiblemente inferior a la que se utilizó en la que fue su primera pavimentación, allá por 1954, y que entonces ya se consideró una barbaridad porque se presuesto en casi 650.000 pesetas y que se realizó con carácter de urgencia porque se esperaba la visita de Franco para recibir las medasllas de oro de la ciudad y la provincia y había que llevarle 'de visita'.