Salamanca Goldwyn-Mayer presenta... La ciudad se mira orgullosa en 'Mientras dure la guerra'

Presentación de 'Mientras dure la guerra' en Salamanca 
Foto: Arai Santana

Salamanca protagonista indiscutible, sobre todo para aquellos que la conocen y que en la obra de Amenábar la reconocen.

Salamanca ha sido escenario de varios, y en algún caso importantes, rodajes en las últimas décadas pero 'Mientras dure la guerra' ha ido un poco más allá porque en la memoria colectiva no cabe el recuerdo de una obra de esta envergadura -por la dimensión de un director como Alejandro Amenábar-, que viviera en la ciudad también su estreno con alfombra roja incluída.

 

'Mientras dure la guerra' no es una película bélica, es un filme de reflexiones, de sentimientos y de personajes -que nadie olvide que un actor interpreta con todos los matices que eso supone y nos enfrentamos de manera principal a tres gigantes-, que fueron personas y construyeron, para bien y para mal, nuestra historia.

 

Gira entorno a la figura de Miguel de Unamuno y son los primeros planos los que principalmente nos hablan incluso cuando no hay diálogo -y eso que hay varios caras a caras notables-, pero convierte también a Salamanca en protagonista indiscutible, sobre todo para aquellos que la conocen y que en la obra de Amenábar la reconocen.

 

Comentaba Elejalde que rodar en Salamanca, recorrer las mismos calles por las que se movió Unamuno le había permitido casi escuchar sus susurros. Al ver la película cualquiera que haya paseado Salamanca reconoce las calles Bordadores, Compañía, Cervantes, de la Veracruz y Tavira; la iglesia de San Martín, la Plaza de San Benito, el Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca, el Patio de Escuelas, la Universidad Pontificia, la Catedral Vieja, el Puente Romano o la Plaza Mayor, y tiene la impresión de que cualquier mañana podría haberse cruzado con el escritor.

 

 

La historia del cine cuenta con numerosas obras dedicadas a la obsesión por rodar en escenarios reales que han convertido la propia filmación en un aspecto casi tan importante como la propia película. Probablemente esa no era la obsesión de Amenábar pero sí que consigue aquel ruego de Unamuno a Salamanca"cuando me vaya, entre tus piedras guarda, tú, mi recuerdo...", se plasme en las secuencias 'salmantinas'. 

 

 

Es verdad que a lo largo de la historia del cine entre originales decorados e impresionantes sets de rodaje brillaron grandes estrellas. Sobre todo en aquellos grandes estudios de Hollywood que marcaron una época la mayoría de los cuales no resistieron el paso del tiempo y hoy son meros parques temáticos pero una película así pide realismo y la ciudad se puede mirar orgullosa en ella. 

 

Analizar y meter el bisturí en la historia no es fácil y por eso seguramente 'Mientras dure la guerra' a unos guste y a otros no tanto - y más en la España siempre a la gresca-, pero la calidad de sus interpretaciones y su puesta en escena son impecables. Y además aquellos que quieran disfrutar de la Plaza Mayor de Salamanca en la gran pantalla podrán tener un referente decente y olvidarse de una vez por todas de aquel intragable atentado que fue la maqueta de estudio de 'En el Punto de Mira'.

 

Ahí lo dejo.

 

 

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