Salamanca contabiliza cuatro mujeres víctimas mortales por violencia de género entre 2003 y 2019

En Castilla y León se han producido 48 asesinatos machistas, lo que la sitúa en el puesto número 13 en cuanto a la tasa de muertes.

Castilla y León contabiliza un total de 48 mujeres víctimas mortales por violencia de género entre los años 2003 y 2019, según el informe sobre los 1.000 primeros casos de fallecimientos en el ámbito de la pareja o expareja elaborado por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial y recogido por Europa Press.

 

Según este informe, en Salamanca se han registrado cuatro víctimas mortales, el mismo número que en Ávila y por detrás de León, Valladolid y Burgos.

 

El balance, que arranca en 2003, fecha en que empezaron a contabilizarse los crímenes de esta naturaleza--hasta el momento actual suman ya 1.055--, sitúa a Castilla y León en estos dieciséis años computados en el puesto número 13 en cuanto a la tasa de muertes, del 2,7, por encima de Madrid y País Vasco, con el 2,4 y 2,2, respectivamente, y muy lejos de Islas Baleares, a la cabeza, con casi un 5 de tasa.

 

Los años 'negros' en la comisión de estas muertes machistas, tanto homicidios como asesinatos, son 2008 y 2016, en ambos casos con seis fallecimientos, mientras que tan sólo en 2017 no hubo que lamentar ninguna víctima.

 

Por provincias, se encuentra a la cabeza la provincia de León, con 13 mujeres muertas, seguida de Valladolid, con diez; Burgos, con nueve; Ávila y Salamanca, con cuatro, mientras que Palencia, Segovia, Soria y Zamora registraron dos muertes violentas.

 

Entre los datos recogidos por el informe, se constata que la ratio de mujeres que había presentado denuncia previa es del 25 por ciento, mientras que es Ávila figura entre las localidades de más de 50.000 habitantes que contabiliza una ratio más elevada de asesinatos por violencia de género (5,3) en el perioodo analizado.

 

El caso negativo de Pedrajas

 

En el lado opuesto, ciudades como Segovia, Palencia y Ponferrada se encuentran entre aquellas de más de 50.000 habitantes que se mantienen en blanco en el casillero de fallecimientos, mientras que en el lado negativo la localidad vallisoletana de Pedrajas de San Esteban se halla entre aquellas con menos de 5.000 habitantes con más de un asesinato por violencia de género.

 

Para el CGPJ, poner bajo la lupa cada uno de esos mil casos en estos dieciséis años proporciona información valiosa para corregir posibles errores o disfunciones en el sistema de protección de las víctimas y, a partir de ahí, dotar a las administraciones de nuevas y mejores herramientas en la prevención de los crímenes.

 

El estudio, para cuya elaboración se ha utilizado información objetiva contenida en los expedientes judiciales, constata la existencia de elementos y situaciones comunes en todos los crímenes examinados, lo que permite detectar con claridad los elementos característicos de estos crímenes así como las circunstancias de riesgo para las mujeres que sufren situaciones de malos tratos a manos de su pareja o ex pareja.

 

Del examen de los mil casos se puede concluir que la violencia de género en el ámbito de la pareja o ex pareja es un fenómeno que afecta a mujeres de todos los ámbitos y orígenes, sea cual sea la clase social, nacionalidad, grupo étnico, edad, nivel de estudios, etcétera.

 

Un asesinato por semana en España

 

También, que entre 2003 y 2019 hubo en España un asesinato machista a la semana, lo que arroja una media de 61,3 mujeres asesinadas al año. El análisis estadístico de los mil casos confirma que la convivencia con el agresor es uno de los factores que incrementan el riesgo para la vida de las víctimas: 605 mujeres asesinadas (el 60,5% del total) mantenían la convivencia con su agresor en el momento de su muerte.

 

También fueron frecuentes los casos en los que víctima y agresor seguían compartiendo vivienda después de formalizar la separación o divorcio legal. En el 10% por ciento de los casos esa convivencia continuaba pese a la existencia de denuncia y en el 2,9%, pese al establecimiento de medidas de protección.

 

El domicilio fue, además, el lugar en el que se produjeron el 75 % de los crímenes. La jurisprudencia del Tribunal Supremo hace referencia a este aspecto y advierte del aumento del riesgo cuando victimario y víctima siguen conviviendo una vez que ésta ha tomado la decisión de romper la relación.

 

La negativa a aceptar esa ruptura por parte del maltratador puede provocar la comisión de hechos de mayor gravedad e implicar un incremento "grave" del riesgo para la vida de la víctima. La maternidad es otro de los factores de riesgo, pues el miedo a que el agresor haga daño a los hijos como venganza o represalia contra la madre frena a las mujeres a la hora de denunciar su situación.

 

En el 75,1% de los casos analizados, la víctima había tenido al menos un hijo o hija; en otros términos, entre 2003 y 2019, 765 menores quedaron huérfanos de madre.

 

Sólo en 261 casos de los mil analizados, existe constancia de denuncia previa de la víctima, lo que significa que el 73,9 por ciento de las mujeres asesinadas no había denunciado a su agresor.

 

Al "escenario del miedo" que el maltrato habitual provoca en el hogar se ha referido también la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que ha señalado cómo las agresiones continuadas, físicas o verbales, afectan a la víctima desde el punto de vista psicológico y agravan su sufrimiento. El temor a una agresión mayor es en gran medida la causa del silencio de la víctima o de la interposición tardía de la denuncia.

 

Esta razón ha llevado al Alto Tribunal a determinar que el silencio inicial que se produce cuando una mujer decide denunciar meses o años después de la primera agresión no puede penalizar a la víctima. Es decir, no puede hacer recaer automáticamente sobre ella la sospecha de que está mintiendo.

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