Salamanca, aislada: así son las conexiones que nos alejan de medio país
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Salamanca, aislada: así son las conexiones que nos alejan de medio país

Madrid es la única excepción de unas comunicaciones que obligan a viajes por carretera, trasbordos en tren o que, directamente, nos impiden viajar cómodamente a Extremadura, Galicia o Portugal.

Las comunicaciones de Salamanca pueden estar en uno de sus momentos más flojos de los últimos años. Las inauguraciones de autovías y la nueva conexión ferroviaria con Madrid no han conseguido que la situación global mejore sustancialmente y embarcarse en un viaje en transporte público supone, en la mayoría de casos, un periplo de (muchas) horas. Ya no existe la posibilidad del avión tras anularse los vuelos regulares desde Matacán (quedan los del verano a destinos turísticos), pero tampoco hay otras alternativas, ni en horarios ni en precios ni en medios de transporte. Quizás las electrificaciones ferroviarias o el final de la autovía en Fuentes de Oñoro puedan aportar alguna buena noticia, pero habrá que esperar.

 

A día de hoy, ir en tren o en autocar requiere elegir entre trasbordos o viajes interminables... cuando no las dos cosas. Y da casi igual la latitud que escojamos. De hecho, lo máximo a lo que podemos aspirar es a que exista una conexión: de la variedad de horarios, combinaciones con otros medios o tarifas conjuntas, nos olvidamos.

 

De momento, hay numerosas zonas en sombra incluso con las capitales de provincia de Castilla y León. Con León y Soria no hay ni un solo tren, para ir a Ávila ha quedado el viejo media distancia, para Burgos nos esperan hasta cuatro horas de viaje... Además, la red ferroviaria ha dejado totalmente desatendidos los viajes hacia una comunidad limítrofe como Extremadura: no hay ni un solo tren que nos lleva a Cáceres, Plasencia, Mérida o Badajoz. A Galicia tiene que ser vía Madrid (y no a todas las ciudades, Vigo no se contempla) o por Zamora tras viaje por carretera. El Cantábrico, por Valladolid, igual que a Barcelona. ¿Y para Portugal? La única opción es el desfasado trenhotel nocturno a Lisboa, 7 horas y media de viaje. La única alternativa son viajes por carretera en línea regular.

 

 

TODO POR VALLADOLID Y MADRID

 

En el caso del tren, casi todo pasa por Valladolid y Madrid. Desde hace unos años, las conexiones obligan a ir y bajarse del tren en la estación de Campo Grande para ir a todos los destinos del Norte y Este: Palencia, Santander, San Sebastián, Vitoria, Bilbao, Oviedo, Zaragoza, Barcelona... Obliga a usar un tren con 20 años para llegar a Valladolid y, lo más importante, un inconveniente: averías constantes y bajas prestaciones.

 

Con la parada, los tiempos de viaje se alargan por encima de las cinco horas en todos los casos y hasta las seis en las capitales vascas. En cuanto a frecuencias: una al día. Esa es la norma general. Y sin posibilidad de hacer la vuelta en el mismo día en un horario asumible para empresarios o trabajadores... o directamente en ningún horario. Tampoco en combinación con otros medios de transporte como el bus.

 

 

EL TREN DE MADRID, SÍ PERO...

 

El 'nuevo' tren a Madrid podría ser la excepción, pero tampoco lo es del todo. Estrenado hace algo más de un año, permite un trayecto corto a la capital de España pero no es ni por asomo lo que se había planteado. Durante años los dos grandes partidos, PP y PSOE, han porfiado por la alta velocidad y ha habido que conformarse con una línea convencional electrificada de menores prestaciones y con pasos a nivel todavía. Aunque sea sólo un simbolismo, Salamanca se ha quedado fuera del mapa de los ciudades AVE y es una de las 25 que ya no lo verán.

 

El tren, además, adolece de unas tarifas altas sin posibilidad de grandes descuentos. No está catalogado de obligado servicio público, con lo que Renfe aplica criterios comerciales y empresariales para no perder dinero en la conexión. El Gobierno ha cerrado la puerta a mejoras por este lado. Este tren a Madrid es también estación de paso para las conexiones con Andalucía y Levante, y otras más complicadas: Renfe nos manda por Madrid a las capitales gallegas, un viaje de siete horas y media que se hace en la mitad desde Zamora. A Barcelona podemos elegir las hasta ocho horas del trayecto por Valladolid o las cinco y media por Madrid.

 

 

INTERMINABLES VIAJES POR CARRETERA

 

La alternativa de las líneas regulares de autocar no mejora la perspectiva. Es la única opción (y bastante buena), por ejemplo, a la cercana Zamora desde que hace años se cerró la línea del tren; al menos allí podemos conectar con Galicia en Alvia. La autovía está en buenas condiciones todavía, pero no se puede decir lo mismo de autovía de Castilla en su tramo hasta Valladolid, con muchos baches y que nos lleva a pucela, pero también hacia Palencia, Aguilar de Campoo, Cantabria... A partir de los 200 kilómetros, sólo la falta de alternativas ferroviarias explica su uso. Un viaje a Santander lleva seis horas sin tráfico.

 

De nuevo, se salva la conexión con Madrid, que ha competido seriamente con el tren en los últimos años en tiempos de viaje y un servicio como el de llevarnos al Aeropuerto de Barajas. También funcionan bien la de Zamora y la de Valladolid, puertas de acceso a los trenes que salen desde sus estaciones.