Salamanca a fondo: Las leyendas de la Casa de las Muertes
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Salamanca a fondo: Las leyendas de la Casa de las Muertes

Casa de las Muertes

Salamanca es un lugar repleto de rincones únicos y hoy descubriremos uno de los lugares más terroríficos de la ciudad. 

Continuamos nuestro viaje por Salamanca y nos adentramos en la calle Bordadores. Una calle bien conocida por los turistas y no solo por sus bares y discotecas.

 

La calle Bordadores, aporta historia, leyenda y patrimonio a la ciudad salmantina, pues concretamente en el número 6, nos encontramos con 'La Casa de las Muertes'. Dicha mansión, construida a principios del siglo XVI por Diego de Siloé a encargo de Alfonso de Fonseca, como se muestra en su fachada donde se puede leer “el serenísimo Fonseca patriarca Alejandrino”, es uno de los edificios menos conocidos pero más bellos de Salamanca.

 

 

Su nombre causa respeto y puede llegar a asustar pero, ¿a qué se debe? La respuesta no está clara y como toda historia, está construida a través de diferentes leyendas.

 

Puede que el hecho de poseer cuatro calaveras, situadas en las pilastras de las ventanas superiores o que anteriormente la calle se conociera con el nombre de “Calle de las Muertes”, tenga algo que ver con su nombre. Sin embargo, hay opiniones que aseguran que la denominación tiene que ver con las extrañas muertes que han ido ocurriendo en su interior a lo largo del tiempo.

 

Por un lado, nos encontramos con la historia de amor, porque siempre tiene que haber alguna, entre Don Diego y Doña Mencía. Don Diego, un caballero soldado y poeta, famoso tanto por sus galanterías con las mujeres como por sus duelos de espada con los respectivos maridos, conoció  a una bella joven, recién salida de un convento, llamada Mencía, que se convertiría en su mujer. Mencía, sin embargo, ante la ausencia de su marido, como consecuencia de las guerras, decidía buscar cariño en otros hombres, llegando a tener hasta tres. Las andanzas de la mujer llegaron a oídos de su marido, el cual, víctima de sus propios pecados, decidió tenderles una trampa. Así, Don Diego decide ir acabando uno a uno con los amantes de su mujer, al mismo tiempo que fingía estar fuera de la ciudad. En su último intento, Don Diego sale herido de muerte, pero antes de dar su último suspiro mata a su mujer. A la mañana siguiente, los vecinos descubrieron los cuerpos sin vida de la pareja y las manos de Don Diego sobre las de su esposa asfixiada. Así, tampoco la muerte fue capaz de separarlos.

Esta, no será la única historia de amor sobre la que la casa construye su nombre. Cuenta la leyenda que en 1898 el licenciado Bolanegra, publicó una obra en la que se incluía la historia de amor entre un Monroy y un Manzano, dos familias rivales de la ciudad, que tuvo lugar 400 años antes. Algunos finales no son felices ni comen perdices, y en este caso la historia terminaría en tragedia con la muerte de ambos. Años más tarde, cuando se construyó la casa, se hallaron sus cuerpos entre las peñas de los cimientos al lado de otros dos sin cabeza, que se dice, eran los dos hermanos Manzano decapitados por Doña María la Brava. Los salmantinos, quedaron tan horrorizados, que desde ese momento, pasarían a conocer la mansión como la “Casa de las Muertes”.

 

Las leyendas no acaban aquí e indagando un poco más, acudimos al escritor, poeta y humanista portugués Francisco Botello de Moraes y Vasconcelos. Este, aseguraba que el diablo habitaba en algún lugar del laberinto de cuevas que se extendían por las calles de la ciudad de Salamanca y que tenía sometida a la población salmantina, ya que exigía el sacrificio de una mujer a cambio de no hacer daño al resto de sus habitantes, ¿cómo se elegía a la mujer? por sorteo, se abandonaba en la cueva y sólo se volvería a ver su calavera tirada en la entrada.

 

Según el escritor, para que nadie más las cogiera eran colocadas en la fachada de una de las casas más altas de Salamanca.

 

¿Cuál de estas historias será cierta? Usted decide.