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Salamanca

Ruta del Mudéjar: cuando el ladrillo y la madera se convierten en arte

Las comarcas de Alba de Tormes y Peñaranda esconden pequeños tesoros en forma de iglesia en los que se fusiona lo cristiano y lo musulmán en un recorrido que recorre 16 templos

Publicado el 20.08.2018

Son pequeños municipios de las comarcas de Alba de Tormes y Peñaranda pero que esconden grandes tesoros en forma de iglesias. Templos mudéjares que han pervivido al paso del tiempo y en los que la madera y el ladrillo, como elementos diferenciadores de este estilo arquitectónico, se convierten en arte.

 

Hoy proponemos un interesante viaje por los dieciséis templos que forman parte de esta ruta, en la que se fusionan lo cristiano con lo musulmán para dar como resultado templos de los siglos XII y XIII en los que las técnicas propias del estilo mudéjar se adaptan al románico de la época. De esta forma, en estos municipios se pueden encontrar templos sobrios y sencillos del románico pero que sorprenden por su belleza y que esconden en su interior artesonados de madera que merece la pena descubrir.

 

La ruta puede comenzar en Alba de Tormes, donde las iglesias de San Juan y de Santiago son claros ejemplos de este estilo. La primera de ellas es el modelo para todas las demás y origen de esta corriente en la provincia, una de las más importantes de todo el país, mientras que la segunda, hoy cerrada al culto y que alberga distintas exposiciones a lo largo del año, es la más antigua de la villa ducal y lugar de enterramiento de personas notables.

 

 

A partir de ahí, el camino recorre catorce municipios para sorprender al viajero. Coca de Alba y su ábside románico-mudéjar; Galleguillos de Alba, Turra de Alba, que conserva su ábside original; Aldeaseca de la Frontera, que conserva parte del templo medieval aunque escondido entre reformas posteriores; Gajates y su ábside, uno de los más destacados de la comarca; Nava de Sotrobal, que conserva el ábside románico mudéjar; Paradinas de San Juan con una importante torre barroca y un ábside destacado; y Villar de Gallimazo con una iglesia de origen remoto pero reedifica según el estilo mudéjar de la comarca.

 

No obstante, quizá una de las iglesias más bellas de la comarca y su estilo románico mudéjar se encuentre en Peñarandilla, que posee un templo medieval con un característico ábside, una cabecera sencilla y un portada sur en la que ya empieza a despuntar lo gótico. Además, también son destacadas los templos de Macotera, Cantaracillo, Rágama y Villoria entre otras cosas por sus artesonados de madera.

 

 

De esta forma, Macotera posee lo que se conoce como 'El cielo de Macotera', un impresionante artesonado mudéjar en la nave central. Por su parte, en Cantaracillo encontrará una de las mejores armaduras de carpintería mudéjar de la provincia, además de la antigua cabecera románico-mudéjar. Villoria conserva una de las mejoras portadas de este estilo en la provincia, mientras que, finalmente, el ábside de la iglesia de Rágama es, sin duda, uno de los mejores en todo el territorio salmantino.

 

Todo un interesante recorrido para sorprender al viajero y descubrir pequeños tesoros ocultos en una ruta en la que religión e historia se funden para mostrar los mejores ejemplos del patrimonio salmantino en unas comarcas marcadas por el estilo románico-mudéjar y que es uno de los focos más importantes de esta corriente de todo el territorio nacional.

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