Rivera en Salamanca: cañas, jamón, vino y 'selfies'

Albert Rivera, vino en mano, toma una loncha de jamón. Foto: A. Santana
Ver album

Una caña con Albert Rivera. En tiempos, hubiera sonado a planazo porque el líder de Cs llegó a ser el político favorito de los españoles para tomar una caña en esas encuestas de la industria cervecera que entronizan, aquí también, al inigualable Rafa Nadal. Textualidad al margen, el plan se presenta al menos como una manera original de anunciar un acto de campaña, la ocasión para hacer la declaración del día, aunque por la mañana ya se había despachado sobre Pedro 'Mr Bloqueo' Sánchez en 'Tele-Sánchez', que es como Rivera llama a TVE.

 

Con ese 'desayuno', y llegada la hora prevista, un pelotón de fotógrafos apostados en el lugar convenido espera su llegada a Salamanca. Asoma primero una furgoneta oscura y de marca alemana tipo 'grupo de rock' o 'gobierno de la Generalitat' (que también acostumbran a moverse en ellas). Falta alarma, porque el esperado no viaja en ella. Detrás, un Lexus híbrido, pero no un pequeño compacto, sino la imponente berlina por la que Rivera fue noticia hace unos meses. Y... tampoco se baja nadie.

 

¿Nos ha hecho 'el avión'? No, Rivera ha hecho primero parada con el candidato al Congreso por Salamanca, Mirón, para hacerse unas fotos (el lugar lo merece) y entra acompañado a pie por la puerta. Pantalón vaquero, camisa de cuadritos azules y jersey azul oscuro: ni corbata ni chaqueta. Fotos de la prensa, y primeros 'selfies' con entusiastas e invitados, ya rodeado en el corrillo preparado para el discurso.

 

Empieza a pie y a nivel suelo, hasta que alguien se da cuenta de que había una peana preparada para la ocasión. Encaramado a ella, Rivera da una imagen de mitin a la antigua, para unos pocos vecinos, como los que dio Rajoy hace años en la cercana Benavente subido a un banco en un parque. Desde allí lanza sus propuestas (educación, impuesto de sucesiones, desbloqueo de España) a un auditorio 'a favor de obra' (100% de 'naranjas') propio del hartazgo del público general. Guiños a la tierra, el recuerdo de la época universitaria y el jamón de Salamanca completan la actuación, se nota que hace un papel que le va como un guante.

 

Porque la visita del líder de Cs Salamanca ha sido una pequeña confirmación de lo cansados que están los españoles de la espiral de elecciones de los últimos años. El acto estaba anunciado como 'De cañas con Rivera', y lo cierto es que, en otro tiempo, hubiera sido uno de los favoritos para acodarse en la barra o compartir terraza soleada a orillas del Tormes. Rivera conserva su tirón, no lo vamos a negar, pero el acto no estaba pensado para ser masivo (la hora no acompañaba), ya no se estilan los mítines, y menos en esta campaña de baja proximidad, por lo mal que miran muchos ciudadanos a sus políticos. Al menos, no faltaban los suyos, cargos institucionales, políticos, asesores y entusiastas allí presentes más o menos por voluntad propia.

 

Con ellos se ha tomado las cañas de después. En su caso, un vino, ya en mangas de camisa tras haber aguantado de lleno este solazo insospechado de otoño que tenemos en Salamanca. Para acompañar, un poquito de jamón de la tierra, del bueno. Y vuelta al coche. Visita relámpago: propia del visto y no visto que se avecina en esta campaña.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: