Restricciones, más radares, bicicletas, patinetes, límites de velocidad: el futuro de la circulación en Salamanca

La nueva ordenanza de tráfico, en preparación, llega en un momento de cambios en la materia: estos son los retos que debe afrontar.

La nueva ordenanza de circulación de Salamanca está ya sobre la mesa. De hecho, hace meses que existe un borrador con todas las modificaciones de la nueva versión, que se ha vendido como una actualización que tocará algunas cuestiones como la carga y descarga. Sin embargo, habrá que ver qué profundidad alcanzan los cambios y si el texto no es convenientemente 'afeitado' por el equipo de Gobierno... si es que lo saca a la luz antes de las elecciones.

 

En todo caso, lo que sí está claro es que la nueva ordenanza debería afrontar algunos nuevos retos importantes y cuestiones que ya se están regulando en otras ciudades para adaptarse a las nuevas realidades de la movilidad.

 

Restricciones por contaminación. Las grandes ciudades como Madrid y Barcelona ya hace tiempo que implantaron medidas para reducir el tráfico en episodios de contaminación. También lo ha hecho Valladolid. Todas ellas tienen más tráfico y actividad industrial, y han visto necesario reducir la contaminación de los vehículos particulares: miles de personas mueren o ven afectada su salud por culpa de los gases contaminantes. El Gobierno central ha abierto la puerta a los ayuntamientos para que lo regulen, y Salamanca debería, al menos, introducir la posibilidad en su ordenanza. ¿Un 'Salamanca Central'? Para ello, deberá tener una red de medición de contaminantes 'seria': ahora tiene dos puntos de control en zonas verdes y ni uno solo en la primera ronda, Gran Vía, paseo de la Estación, Canalejas...

 

Regulación de los patinetes. La realidad es que Salamanca ya tiene normas para el último fenómeno de la movilidad individual: no pueden circular por la acera más que a paso de persona y pueden hacerlo por la calzada. Deberá adaptar, al menos, las premisas de la última instrucción que prepara la DGT, con límite a 25 km/h y obligatoriedad de limitarse a calles con límite 30.

 

Y también de las bicicletas. Hace años que el Ayuntamiento tendría que haber tomado cartas en el asunto porque cada vez son más los ciudadanos que tienen en la bicicleta su medio de transporte. Hay sistema de alquiler, que ahora tendrá bicis eléctricas, y aparcamientos, pero faltan medidas para pacificar el tráfico rodado y poder incorporar la bici a los desplazamientos de manera real. También medidas para que todos los ciclistas cumplan las normas: hay comportamientos (slalom en aceras, saltar de la calzada a la acera, circular a gran velocidad) que no se pueden permitir.

 

Zonas 30 y 20. En el futuro, el 80% de las calles de la ciudad deberían tener esos límites. Ya son muchas en el centro y deberán ser más en los barrios. Es imprescindible para reducir la contaminación e incorporar la bicicleta a la circulación sin que sea un riesgo.

 

Puntos de recarga. Salamanca está muy descolgada en materia de vehículo eléctrico, pero la industria no engaña: cada vez se van a vender más coches híbridos enchufables y eléctricos puros. La ciudad no tiene ni un punto 100% público y 'vive' de los de instituciones y negocios. El plan para el despliegue de los diez primeros no termina de llegar y eso que lleva cinco años de retraso.

 

Car sharing. En el futuro, compartir vehículo será una opción para muchos usuarios y aparecerán las flotas de car sharing. Como actividad económica, pero con incidencia en el tráfico, necesita una regulación y, probablemente, también infraestructura: más puntos de recarga.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Radares. En las próximas semanas van a empezar a funcionar en la nueva red de radares que estrena ubicaciones y que se ha diseñado con una docena de lugares en los que se han emplazado las nuevas cajas. Por ellas rotarán los dos cinemómetros que se han comprado. Y también hay que contar con los tres radares portátiles tipo Guardia Civil que se han comprado. Los fijos están todos señalizados, pero no estaría de más que el Ayuntamiento publicara también sus ubicaciones exactas en la web municipal.

 

Carga y descarga. Obligatorio cambiar el modelo, especialmente en la zona histórica. El ejemplo es la Plaza Mayor, que muchas mañanas es un auténtico parking de camiones y furgonetas... El intenso tráfico que sufre ha deteriorado la plaza, hasta el punto de que ha necesitado arreglar su pavimento y un lavado de cara en los rozones de los arcos. Además, se incumplen de manera flagrante los horarios y las normas de circulación: son calles peatonales en las que, a veces, se corren riesgos. Quizás haría falta una regulación especial para el casco histórico.

 

Caminos escolares seguros. La gran asignatura pendiente de la movilidad peatonal en Salamanca. La ciudad lo tenía todo para haber sido pionera en el asunto, pero a día de hoy no existen y su implantación se posterga curso tras curso. Su despliegue serviría para combatir la endémica doble fila escolar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Semáforos y pasos de peatones. Se han hecho algunos esfuerzos, pero los atropellos siguen siendo un problema. Es necesario eliminar ya los semáforos bifocales, esos que están a la vez en verde para los peatones y en ambar para los coches: son un peligro. Reforzar la iluminación de algunos pasos de peatones también ha dado buenos resultados. Se podrían introducir las líneas adelantadas de detención para motos que se ven en algunas ciudades.