Rencillas y ajedrez: el concejal no adscrito sabotea una iniciativa de sus excompañeros en Ciudadanos
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Rencillas y ajedrez: el concejal no adscrito sabotea una iniciativa de sus excompañeros en Ciudadanos

Ortiz ataca a Fernando Castaño absteniéndose en una moción de apoyo al ajedrez y acusa al concejal de patrocinar sin justificación el torneo internacional que se celebra en Salamanca.

Rencillas y ajedrez. Así podría definirse lo ocurrido en el pleno municipal de este viernes, en el que el concejal no adscrito. Ricardo Ortiz, ha decidido sabotear una moción impulsada por el que hasta hace poco era su compañero en Ciudadanos, Fernando Castaño, antes de que el propio Ortiz decidiera dejar el grupo municipal. Una posición que sirve como corolario a su tormentoso paso al grupo de no adscritos, con algún episodio que no ha trascendido, pero que deja muy a las claras que el exconcejal 'naranja' está dolido y se lo quiere hacer pagar a sus excompañeros.

 

Para ello, ha empezado por evitar una declaración institucional para solicitar la declaración como patrimonio inmaterial del ajedrez. La moción, impulsada por Ciudadanos, se iba a convertir en acuerdo político unánime, algo sin gran trascendencia a efectos prácticos, pero que hubiera manifestado el apoyo que el Ayuntamiento hace de esta disciplina, que se sustancia en las dos ediciones del torneo internacional que patrocina. Se iba a aprobar por todos los concejales, pero Ortiz ha decidido abstenerse y frustrar la declaración politica. Pero, ¿por qué?

 

La iniciativa parte del concejal Fernando Castaño, reconocido y confeso aficionado al ajedrez e impulsor del certamen internacional de ajedrez, que patrocina el Ayuntamiento de Salamanca a través del área de turismo y que ha sacado a la luz los vínculos históricos de Salamanca con este juego: en la ciudad nació el ajedrez moderno. Precisamente sobre esto, el concejal Ortiz ha dejado caer que la moción servía para "justificar que el concejal patrocine a su club favorito con 37.000 euros sin el control de la justificación de un convenio".

 

"Voy a crear que a usted se le ocurren las cosas y sin pensar las lanza con toda su buena intención. ¿Y sabe lo mejor? Que diga lo que diga o haga lo que haga, no le pasa nada", ha dicho.  "Si usted le gustara el parchís o el dominó, quizás estuviéramos pidiendo la declaración para el parchís, pero no lo creo, o eso espero", ha asegurado.

 

Ortiz ha tratado de desacreditar los motivos de la moción y que la declaración del ajedrez como bien inmaterial no es materia del Ayuntamiento, sino de la Junta, y que ya existen bienes inmateriales declarados. Además, ha dudado que el concejal y el consistorio conozcan cuál es el proceso para solicitar este tipo de declaraciones, que se tendría que haber dirigido a la Junta o que "lo ha intentado y le han dicho que no parece muy adecuada".

 

Castaño ha replicado diciendo que "le voy a devolver el favor y no voy a pensar que esto lo hace por motivos maliciosos o porque está dolido" y ha asegurado que está plenamente justificado que España y Salamanca puedan impulsar este tipo de declaraciones y que el ajedrez tiene perfecto encaje como bien de la humanidad. "¿Me va ustede a decir que el ajedrez no reúne las condiciones? De momento, esta iniciativa que nació en Salamanca durante la celebración del torneo, tiene el apoyo de otras instituciones. No crea usted que esta concejalía está confundida", ha dicho.

 

Ortiz, que entró en el grupo municipal como número 5 de la lista tras la renuncia de la número 2 a las pocas semanas de empezar la legislatura, lleva mucho tiempo distanciado del resto de sus compañeros, aunque la realidad es que nunca encajó en el equipo, y su salida ha sido tumultuosa: se ha confirmado como un verso perdido.

 

El concejal debutó como titular delegado de las responsabilidades de comercio por su pasado en las organizaciones empresariales y con el extra de las competencias digitales. La realidad es que su marcha no ha dañado al grupo municipal, pero sí parece dispuesto a hacérselo pagar a sus excompañeros.

 

Su papel en el grupo municipal, el consistorio y el equipo de Gobierno había ido perdiendo atribuciones y peso. En mayo, en plena crisis del Covid y con centenares de negocios intentando sobrevivir, renunció a ser concejal de Comercio, tarea que asumieron sus compañeros. Y en las semanas previas a su salida, sabiendo ya que deseaba marcharse, el grupo municipal le había relevado de órganos y competencias preparando su salida.