Recuerdos de Akihito, Mitterrand y Lady Di: la Salamanca de los viajes de Estado

Lady Diana, recibida por la tuna de Salamanca en el palacio Arzobispo Fonseca.

Recuperar Salamanca como destino de viajes de Estado en 2018, como ya se hizo en los años '80 del siglo XX. Es la última propuesta para difundir la imagen de una ciudad que fascinó a políticos, emperadores y herederos.

En la década de los '80 del pasado siglo, Salamanca fue destino de los viajes de muchos mandatarios y personalidades internacionales. Casi todos venían a España para compromisos oficiales que se despachaban en Madrid, y después acababan visitando Toledo. El Ayuntamiento de Salamanca se dio cuenta y contactó con el Ministerio de Exteriores. Como recuerda el entonces alcalde, Jesús Málaga, se solicitó al Gobierno que tuviera en cuenta a Salamanca como destino de la parte privada de estos viajes de Estado, y dio resultado. En pocos años, personalidades del nivel de François Mitterrand, los príncipes de Gales, el portugués Mario Soares o los entonces príncipes de Japón visitaron y dejaron su huella en la ciudad, algo que ahora C's plantea retomar como línea de trabajo.

 

En febrero de 1985 se produjo una de las visitas de más rango que se recuerdan: la de los emperadores del Japón, Akihito y Michiko. Tenían entonces la tarea de suplir al padre del primero y entonces emperador, Hirohito, que no viajaba al extranjero por su avanzada edad. Los entonces príncipes venían de un viaje oficial y se les ofreció visitar Salamanca, y ahí empezó una fructífera relación entre Japón. Tal es así, que Akihito y Michiko volvieron en 1994 a España e incluyeron Salamanca en su viaje; en 1999 su impulso logró la creación de la casa del Japón; y recientemente del hijo de ambos y nuevo emperador nipón, Naruhito, también visitó Salamanca.

 

Vitor conmemorativo de la primera visita de Akihito y Michiko a Salamanca.

 

La primera visita de los herederos del trono nipón estuvo llena de anécdotas por el choque entre el protocolo de la casa nipona y el carácter salmantino: el estricto comportamiento de la casa real japonesa prohíbe tocar o mirar a los emperadores, que tienen un carácter semidivino, pero nada de eso se respetó en Salamanca... pero a nadie le importó. Además, saludaron a la amplia colonia nipona que trabajaba en la fábrica de rodamientos Nachi, ya cerrada.

 

En el caso de los Príncipes de Gales, Salamanca fue uno de los muy contados destinos en España de los viajes del príncipe Carlos de Inglaterra y Lady Diana Spencer. Su visita a la ciudad fue una de las primeras en una nueva etapa de relaciones entre España y Reino Unido que se rompieron precisamente con la boda de los príncipes ingleses:  al Rey de España le había ofendido que los príncipes de Gales iniciaran en julio de 1981 su viaje de bodas en el Britannia desde Gibraltar. Carlos y Diana visitaron Salamanca en abril de 1987, como parte privada de un viaje de estado.

 

Para recobrar las relaciones, la Reina de Inglaterra invitó a los reyes españoles a visitar su país en 1986 y ahí se pactó la visita de los Príncipes de Gales a España en 1987, con base en Mallorca y parada en Salamanca. El viaje dejó imágenes de todo tipo: a Diana la recibió la tuna en el colegio Arzobispo Fonseca, donde pasó por encima de sus capas, se descalzó en una visita al palacio del Obispo porque estaba fatigada... Ya entonces se mostró como una joven encerrada en el estricto protocolo de la familia real británica.

 

Antes, en marzo de 1987, François Mitterrand hizo un alto en Salamanca, donde celebró la parte privada de un viaje de Estado. El día 12 de marzo, primero discutió con Felipe González sobre los problemas de la Comunidad Europea y el desarme de las potencias (sí, era la Guerra Fría); el presidente andaluz tuvo que hacer 'doblete' porque, entonces, Francia iba a casi todos los lados doblemente representada: además de con Mitterrand, presidente de la república y socialista, tocaba hablar también con el primer ministro, el conservador Jacques Chirac. Y por la tarde visitó Salamanca, una visita que deseaba con fervor según las crónicas del momento.

 

Fue el propio Mitterrand quien informó al Gobierno central que quería visitar Salamanca, ante la sorpresa de Exteriores. El motivo, que una sobrina de su secretaria formaba parte del equipo de restauradores que arreglaba un fresco recién descubierto en el convento de las Clarisas. Cuenta el exalcalde Málaga que no paró de hacer fotos y que hizo gala de una enorme preparación y conocimiento de la ciudad, y que incluso encaminó la candidatura para la Capitalidad Europea que se conseguiría después en 2002.