Recordando a Miguel García Martín, Miché
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Recordando a Miguel García Martín, Miché

Photo by Roberto (Author), CC BY-SA 4.0 (Licence)

La identidad de los clubes de fútbol la construyen pequeñas historias que suman su grano de arena al conjunto. Son muchos los nombres y apellidos que han escrito con letras de oro las mejores páginas de la historia del fútbol. Algunos más humildes, y otros mucho más mediáticos. Todos ellos tienen su importancia capital en relación al contexto que les ha tocado vivir. Por nuestro país han pasado muchísimos futbolistas ejemplares. Gracias a la existencia inherente de una gran tradición futbolística, hemos podido disfrutar de estrellas rutilantes en nuestros terrenos de juego.

 

Hoy queremos recuperar un nombre propio que guarda relación con la localidad de Salamanca. Un jugador humilde que ayudó a agrandar la leyenda del Real Madrid. Hablamos de Miguel García Martín, conocido popularmente como Miché. El punto más trascendental de su biografía es precisamente este: que vistió la camiseta de uno de los mejores equipos de la historia de España y que consiguió títulos de trascendencia.

 

Para focalizar los orígenes del jugador, hay que trasladarse hasta la localidad de Salamanca, concretamente al 19 de mayo de 1935. La trayectoria deportiva de Miché no se focalizó exclusivamente en el club blanco, ya que también militó en otras entidades deportivas referentes en nuestro territorio. Hablamos de clubes como Osasuna, Deportivo, Valladolid y Hércules. Equipos que a menudo han ocupado o han estado luchando por ostentar una plaza en la máxima categoría del fútbol estatal, como es la Primera División Española. Pero para conocer el desenlace de su historia hay que focalizarse primero en el inicio de su trayectoria profesional.

 

Los inicios de Miché debemos focalizarlos en la Unión Deportiva Salamanca, que en aquel momento militaba en la Tercera División del fútbol español. Posteriormente, debutó en el fútbol profesionalizado con la camiseta del Atlético Ceuta la temporada 1957-1958, con un rendimiento deportivo óptimo que le permitió su incorporación al Real Madrid. A pesar de su estatura, 1,73 metros, Miche supo integrarse correctamente en un ecosistema siempre complicado como es el de la línea medular. Un espacio del terreno de juego mucho más propicio para los jugadores agresivos y contundentes que para los técnicos o físicamente menos dotados.

 

Cabe recordar que el equipo blanco es un club que ha forjado su leyenda a base de victorias, y el contexto en el que se encuentra actualmente no liga con su tradición histórica. Sin embargo, cabe mencionar que la llegada de Zidane al Real Madrid ha cambiado el estado de ánimo de la parroquia madridista. La opinión pública futbolística también ha percibido un cambio, ya que el Madrid consta como favorito en sus siguientes choques según la casa de apuestas Betway.

 

Miché vivió una etapa triunfal en el club merengue, estuvo entre los años 1958 y 1962 y amplió su vitrina de trofeos de manera exponencial. Ganó una Liga, una Copa Intercontinental y dos Copas de Europa. Hay que recordar que estas últimas, son uno de los trofeos más importantes que se pueden conquistar al mundo del fútbol. Fueron el germen de la actual Champions League, y constan en el palmarés oficial del Real Madrid, ayudando a sumar las 13 copas europeas que tiene actualmente en el museo madridista.

 

Photo by Macdstu (Author), CC BY 3.0 (Licence)

 

Cuando abandonó la disciplina blanca recaló en Osasuna. En el equipo de Pamplona ofreció un rendimiento irregular. Este hecho propició que fichara posteriormente por el Deportivo de la Coruña, Valladolid y Hércules. Desgraciadamente para sus intereses, encadenó tres descensos que amargaron sus últimos años como profesional. Entre los descensos encontramos un pequeño oasis: una Copa de la Segunda División Española conquistada en 1966, con la camiseta del Hércules.

 

 

El jugador es considerado como uno de los mitos más grandes de la historia salmantina, un hombre muy apreciado por toda la parroquia futbolística. Siempre dejó un gran sabor de boca en todos los equipos en los que militó. Esta es la mejor herencia que un deportista puede dejar, ser recordado con afecto y admiración por tus seguidores y los partidarios de los equipos rivales. La grandeza a veces se origina en los contextos más humildes e inesperados. Salamanca fue el punto de origen de una historia inolvidable.

 

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