Recoger la basura en tiempos de coronavirus: "Recomendamos que los contenedores estén abiertos para evitar contagios"

Richard Iglesias, basurero desde hace más de una década

Acompañamos a Richard Iglesias durante una de sus rutas de la limpieza en la provincia de Salamanca para que nos cuente cómo ha cambiado su trabajo en estos días de confinamiento.

Richard Iglesias forma parte del cuerpo de los trabajadores de recogidas de basuras en la mancomunidad de Dehesas y Entresierras desde hace ya dieciocho años. Es conductor y mañana volverá a coger el volante con sus guantes y mascarilla para protegerse del coronavirus, que ya ha dejado más de 300 muertos en la provincia de Salamanca. 

 

Antes de subirse a la cabina desinfecta las zonas más sensibles, como el volante, el freno de mano, el salpicadero y la palanca de marchas. "Toda precaución es poca", asegura. Como cada mañana, al amanecer, arranca a partir de las 6.00 horas, "excepto los domingos", las rutas no se han modificado. Es uno de los sectores que sigue activo desde que comezó esta pandemia, y además, en primera línea. 

 

Su misión es evitar que la crisis sanitaria se complique con un problema de salubridad. "Mucha gente está asustada, también entre mis compañeros. Especialmente aquellos que tienen hijos, padres de avanzada edad o son personas de riesgo, como es mi caso", comenta. "No es fácil, pero lo hacemos". 

 

Ahora, con más asiduidad, "limpiamos y desinfectamos contenedores y camiones para evitar posibles contagios con la población, al igual que decidimos junto con los alcaldes de los municipios dejar las tapaderas de los contenedores abiertas para que ningún ciudadano tenga que tocarlas y así solo tengan que echar la bolsa", añade como recomendación. 

 

Desde el primer día recibieron protección entregada tanto por la empresa como por el Ayuntamiento de Tamames. "Llevamos mascarillas FFP1, FFP2, gafas de protección, pantallas de protección, guantes de látex y buzos desechables", sus nuevos compañeros en esta nueva realidad de la mano de litros de gel hidroalcohólico. "Estamos muy agradecidos también con todos aquellos que de forma desinteresada nos ha facilitado material para no correr riesgos". 

 

Con las nuevas normas, "debemos evitar que la gente se acerque a nosotros, lavarnos las manos al acabar en cada pueblo, cambiarnos de guantes de látex" y, al finalizar la jornada, "aseo personal y ropa a la lavadora". Ellos hacen posible que nuestras calles y nuestros barrios se mantengan siempre limpios.

 

Una vez terminada su labor, Richard se dirige directamente a casa, sin demora, para reducir los riesgos. Pero con el sentimiento de haber cumplido con su deber. "Si la gente pone voluntad y protección entre todos venceremos al 'bicho' y saldremos adelante ayudando al pequeño comercio y la restauración... Soy de pensar que primero hay que ayudar a los de casa y luego a las grandes superficies".

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