¿Qué son los hemangiomas y por qué aparecen en los bebés?
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¿Qué son los hemangiomas y por qué aparecen en los bebés?

Archivo - Bebé recién nacido

Los hemangiomas son rojeces con las que el bebé puede nacer o aparecer en las primeras semanas de vida. La mayoría de las veces desaparecen solos aunque hay otras que necesitan tratamiento. 

Lo primero que hay que tener claro sobre los hemangiomas infantiles es que la mayoría desaparecen casi completamente y de forma espontánea una vez dejan de crecer, entre los 5-12 meses y pocas veces necesitan tratamiento, según asegura la Asociación Española de Pediatría (AEP). Su causa a día de hoy es desconocida y no se pueden prevenir.    

 

"Son cúmulos de vasos sanguíneos adicionales en la piel de un bebé. Pueden estar ahí cuando nace el bebé o formarse pocas semanas o meses después del nacimiento. Algunos podrían verse como manchas rojas, gomosas y abultadas 'en fresa', mientras que otros se parecen a hematomas profundos. Ver que aparece un hemangioma puede ser algo preocupante para los padres nuevos", advierte por su parte la Academia Americana de Pediatría.    

 

De hecho, Victoria Rodríguez de la Rúa Fernández, del Centro de Salud 'El Cristo' de Oviedo y miembro de la Asociación Española de Pediatría, explica en una entrevista con Infosalus que la mayor parte de los hemangiomas aparecen en los primeros meses de vida, si bien afirma que algunos están presentes ya en el momento del nacimiento.    

 

Reconoce, además que son más frecuentes en la edad infantil, aunque señala que pueden existir también en adultos. No obstante, la AEP apunta que se trata de fenómenos "muy frecuentes" entre los menores, ya que afectan a uno de cada 20 niños. 

 

"Se ven más en las niñas, en los bebés que han nacido antes de tiempo (prematuros), o con un peso bajo, y en embarazos múltiples (gemelos, trillizos, etc). El hecho de que exista alguien en la familia que lo haya tenido se considera también un factor de riesgo para que otro niño de la misma familia lo tenga", sostiene.    

 

Igualmente, precisa que, por regla general, los hemangiomas no se ven en el momento del nacimiento, puede apreciarse una mancha rosada tenue precursora, y posteriormente, en las primeras semanas de vida, crece una lesión abultada de color rojo intenso.    

 

"Pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo. El hemangioma aumenta de tamaño rápidamente durante los primeros uno a cinco meses. Luego, el crecimiento se va enlenteciendo hasta detenerse en torno a los 9 meses de edad. A partir de ese momento, comienza a involucionar, es decir, va desapareciendo espontáneamente. Su color pasa de rojo intenso a un rojo más apagado, con zonas grisáceas y se va aplanando. Este proceso es lento y suele durar entre cinco y diez años", apunta la Asociación Española de Pediatría.    

 

Ahora bien, el hemangioma puede desaparecer por completo, pero en más de la mitad de los casos queda alguna marca, como una cicatriz o una zona de piel con un color y un tacto algo diferentes, según prosigue: "El proceso de resolución es lento y aunque empieza pronto, entre los 5-12 meses de vida, puede tardar varios años; en torno al 90% de los hemangiomas acaban su proceso de involución en torno a los 4 años".    

 

En este sentido, desde la Academia Americana de Pediatría sostienen que aunque los hemangiomas pueden variar en tamaño, aspecto o ubicación, en general "son benignos, es decir, no cancerosos". "La mayoría desaparecerán solos, sin causar ningún problema. Algunos hemangiomas, en particular los del rostro o los que son muy grandes, necesitan tratamiento temprano para evitar que interfieran con las funciones corporales o que causen cicatrices permanentes. Por suerte ya existen tratamientos excelentes para prevenir estos problemas si se tratan pronto", asegura la institución pediátrica.

 

¿CUÁNDO NECESITA TRATAMIENTO UN HEMANGIOMA?    

 

A su vez, desde la Academia Americana de Pediatría recuerdan cuándo necesita tratamiento un hemangioma infantil, señalando que todo dependerá de la edad del bebé, de dónde se encuentre el hemangioma, y de lo rápido que esté creciendo, si duele o forma costra, y el riesgo de que cause complicaciones médicas en la salud y el bienestar de su hijo.

 

En concreto, cita que hay 3 motivos principales para el tratamiento: problemas médicos (en casos excepcionales y dependiendo de dónde se encuentre, y lo rápido que esté creciendo, podría interferir en las funciones vitales); resquebrajamiento de la piel, convirtiéndose en una herida abierta, llamada 'úlcera', que podría producir sangrado, una infección o una cicatriz; y por cambios permanentes en la piel, de textura o de color.    

 

No obstante, esta institución científica insiste: "A menos que aparezcan complicaciones, los hemangiomas no duelen ni causan ninguna molestia al niño". Desde la AEP apuntan que la mayor parte de los hemangiomas no necesitan ningún tratamiento, y solo en determinados casos se recomienda tomar medicamentos o láser.    

 

Los hemangiomas que necesitan tratamiento, según detalla, son:    

 

- Aquellos que entorpecen alguna función vital como la visión de un ojo o la alimentación.    

 

- Los hemangiomas que se ulceran y producen molestias importantes.    

 

- Los que tienen riesgo de dejar secuelas estéticas.    

 

- Si hay afectación de órganos internos, como el hígado o las vías aéreas.

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