Que no digan que fue un sueño

 
Teresa Sánchez
El 20 de febrero de 2009, Halcón Avenida vencía 76-81 al MiZo Pécs en Hungría. Aquel partido y aquella fecha quedaron para siempre escritos con letras de oro en la historia del club y también de todo el deporte salmantino porque significó un éxito sin precedentes: Por primera vez se conseguía algo para muchos impensable sólo meses atrás, que un equipo de nuestra ciudad alcanzara una gran final continental.

El sueño se hacía realidad por una vez pero el tiempo ha demostrado que las casualidades no existen y, de nuevo, Halcón Avenida llama a las puertas de la Final Four.

Dos años después de aquella enorme gesta, el club salmantino demuestra que ha sabido crecer y la apuesta que realizaron los patrocinadores por hacer algo importante en esta Euroliga se ha visto recompensada. Se dio un primer paso con una liguilla de clasificación casi perfecta, llegó el segundo superando los octavos de final con rotundidad, el tercero fue el pasado martes cuando se superó a Wisla Can Pack en el primer partido de los cuartos de final y esta tarde se persigue que, con el cuarto, llegue el definitivo.

Tras el 1-0 conseguido en el pabellón de Würzburg, el equipo salmantino tiene la posibilidad de solventar la eliminatoria en el segundo de los tres encuentros, aunque lograrlo pasa por doblegar al equipo que dirige José Ignacio Hernández en su propia pista, algo que no parece sencillo a tenor de los resultados que Wisla ha conseguido en su casa este año –tan sólo dos derrotas y sólo una de ellas fue en Euroliga–.

Al margen del estado físico con el que ambas plantillas pueden presentarse en el encuentro de esta tarde, el factor psicológico puede ser determinante en el duelo. Halcón Avenida ha salido reforzado no sólo por ganar el primer partido sino por la forma en la que lo hizo, con rotundidad y con varias jugadoras demostrando que se encuentran en un gran momento. Lo que no quieren es fiarse en exceso porque se esperan a un rival herido en su orgullo y al que le sobra calidad para mejorar las prestaciones que ofrecieron en el primer duelo.

Decía el técnico salmantino del equipo polaco que el segundo encuentro puede ser más clave que el primero y lo cierto es que de cómo se desarrolle el primer tiempo puede depender lo que suceda. Un buen comienzo de Wisla puede darle confianza para intentar igualar la eliminatoria, mientras que la posibilidad de caer puede pesarles si Avenida sabe controlar el tempo y mantener el marcador igualado o a su favor.

El equipo de Mondelo llegó ayer a mediodía a Wisla donde descansó antes de acudir al entrenamiento nocturno programado. Todas, excepto Laura Gil, están listas para tratar de hacer realidad otro sueño.