Puesta a punto de la Plaza Mayor: así están quedando los soportales

Las vigas de los soportales de la Plaza Mayor, antes y después del arreglo. Fotos: Jorge Sánchez
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El arreglo de los soportales ya permite apreciar la diferencia entre cómo estaban después de 30 años sin tocar y el resultado tras la restauración.

Se ha hecho esperar, pero la puesta a punto de la Plaza Mayor está mejorando mucho su aspecto. Primero fue su pavimento, dañado hasta el límite por el abuso de la circulación de furgonetas y vehículos pesados y la sobreutilización, y después le tocó el turno a los soportales. El resultado está siendo excelente.

 

Desde hace semanas, operarios de la empresa encargada van desplazándose con un andamio especial para ir actuando en vigas, entrepaños y bóvedas. Primero fueron limpiando las vigas, que como se puede ver en el montaje de esta información, se liberaron de capas de pintura y suciedad para quedar con la madera a la vista y después ser tratadas y repintadas. Lo mismo se ha hecho entre vigas, donde se ha picado y repintado con su color original, que ha aflorado debajo de capas de otras tonalidades superpuestas durante años. La actuación está afectando también a las bóvedas. Para terminar, se recolocará la iluminación de establecimientos y se ordenará el cableado y las cajas de instalaciones de luz y teléfono.

 

En estas fotos se puede comprobar la evolución desde el aspecto que tenían al ya restaurado.

 

 

El 'lifting' estaba pendientes desde hace 30 años. Fue en 1989 cuando se hizo la última restauración y limpieza de los soportales, que también afectó a los medallones. Y no se volvió a actuar hasta que en 2016 una de las vigas sufrió desprendimientos y puso en evidencia el estado de estas estructuras.

 

Lo que se encontraron los técnicos a la hora de elaborar el proyecto de actuación era un aspecto sucio y degradado a la vista. Goteras, suciedad, desconchones, desprendimientos de las varias capas de pintura... Debajo, y en general, el estado es bueno, pero con excepciones; se ha comprobado ataque de xilógafos (carcoma) que ha debilitado algunas vigas, y que muchas están reforzadas con piezas metálicas, como se hizo en los últimos desprendimientos.