Prueba: Renault Clio Limited dCi 90

Probamos el modelo utilitario de mayor tamaño de la marca del rombo. El renovado Clio ofrece ahora mejoras en su carrocería, interior, equipamiento, motores y bastidor, todo ello para dar un salto de calidad que le coloca entre las mejores opciones de su segmento.


 

Si comenzamos a analizar sus cambios estéticos, en la carrocería apenas se perciben cambios, aunque se han retocado los paragolpes y los grupos opticos. Precisamente, estos últimos, disponen ahora de tecnología LED para la funciones de luces de cruce y carretera en los faros delanteros. Esto supone una gran mejora para disfrutar de un alumbrado sobresaliente, que se agradece cuando se circula por carreteras sin ningún tipo de iluminación -la marca asegura que son capaces de ofrecer un 20 % extra de potencia en el haz halógeno y un menor deslumbramiento-.

 

Por dentro, tampoco han sido necesario grandes modificaciones para mejorar lo que ya era muy bueno. El habitáculo presenta ahora materiales de mayor calidad que le otorgan al conjunto un mejor aspecto y una sensación de solidez superior.

 

Las inserciones plásticas decorativas que encontramos en la consola centra y en los aireadores, tienen ahora un mejor acabado y son menos brillantes. Por su parte, el volante pierde algunos elementos de plástico rígido que, afortunadamente, también han desaparecido -ahora está completamente tapizado en cuero, mejorando su tacto y utilización-

 

La palanca de cambios estrena un nuevo pomo que mejora al del modelo precedente en diseño y sensaciones -es la misma que equipa muchas versiones del actual Mégane-. 

 

Los paneles de las puertas también han sido remozados. Ahora, el apoyabrazos ofrece una zona más acolchada y el mando que permite ajustar el espejo de los retrovisores exteriores es completamente nuevo.

 

El puesto de conducción ha mejorado considerablemente gracias a los nuevos asientos. Éstos, envuelven perfectamente al cuerpo en todas sus zonas, incluso en la parte de la cabeza -una parte que muchas marcas suelen descuidar-. En el caso de nuestra unidad de pruebas, los asientos estaban tapizados con un téxtil sintético algo áspero, pero que daba la sensación de ser sufrido y duradero. Para conseguir la postura perfecta a los mandos, tanto el volante como el asiento presentaban amplios reglajes en altura y profundidad.

 

El espacio disponible en las plazas traseras sigue siendo destacable, mientras que el maletero mantiene su capacidad -300 litros- para mantenerse entre los mejores de la categoría.

 

Cuando llega el momento de conducir, es cuando el Clio te conquista por completo. Aunque Renault no informa si ha realizado cambios en el bastidor, a nosotros nos ha dado la sensación que las suspensiones son más firmes y que los balanceos de la carrocería están más contenidos que los del anterior modelo. Gracias a estos ajustes, encontramos un coche más efectivo que responde con mayor rapidez a las órdenes del volante. Para no tratarse de una versión de corte deportivo, sorprende el tacto que tiene y lo bien que va cuando queremos ir rápido en una carretera con curvas. Practicando una conducción normal, también es un coche sumamente satisfactorio.

 

Para rematar pefectamente el conjunto, el control de estabilidad tiene una puesta a punto notable para que actue con eficacia sin resultar molesto y/o intrusivo. Por su parte, los frenos, nos han encantado por su potencia, tacto y aguante cuando se realiza un uso frecuente.

 

No queremos dejar en el tintero el funcionamiento de la dirección, que resulta muy precisa e informativa, además de tener la asistencia perfecta en cada caso, ya sea en ciudad o en carreteras circulando a una velocidad elevada.

 

El motor está a la altura de las circunstancias, dejando claro que el 1.5 dCi de Renault es uno de las mejores mecánicas del mercado. No sólo nos agrada por ser refinada, sino también por su rendimiento y puesta a punto. Pese a sus 90 CV, sorprende lo bien que responde y lo que corre. En la parte baja del cuenta vueltas cumple con corrección, siendo especialmente brillante en la parte media y alta, donde sorprede pese a tratarse de un Diesel.

 

Asociado a este propulsor, encontramos un cambio manual de cinco velocidades que presenta unos desarrollos perfectos para sacar lo mejor que puede dar esta motorización. También ha mejorado su tacto, para transmitir ahora mayor solidez sin perder suavidad y precisión.

 

El consumo de carburante es otro de los puntos fuertes de esta mecánica. Es bajo en todo tipo de circunstancias, premiando, especialmente, una conducción tirando a ecológica, donde se pueden llegar a conseguir registros de uno 3,7 l/100 km. Practicando una conducción normal, las cifras no se disparan en ningún caso.

 

Para poner el broche de oro a esta prueba, dejamos para el final su equipamiento, que ahora se ccompleta con un nuevo asistente de aparcamiento con cámara trasera, dispositivos multimedia mucho más avanzados, nuevas opciones de personalización, llantas y embellecedores de nueva factura y una renovada paleta de colores para la carrocería, entre los que destacan el Rojo Intenso, Gris Titanium y Azul Rayo.

 

La versión Diesel de acceso, que es la protagonista de esta prueba, ya está disponible en los concesionarios de la marca desde 13.700 euros.

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