¿Prohibirá Salamanca circular en coche los días que aumente la contaminación?
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¿Prohibirá Salamanca circular en coche los días que aumente la contaminación?

La ciudad carece de normas para restringir el tráfico en episodios de contaminación, pero el Gobierno planea obligar a tenerlas en el plazo de cuatro años.

Esta sema hemos conocido los planes del Gobierno para una transición hacia una España menos contaminante en todos los aspectos, y que afectan de manera determinante a la movilidad. Ya sabemos que el plan que ha presentado el Gobierno para una España energéticamente más 'limpia' va a tener consecuencias directas en algunas actividades como las gasolineras, que van a estar obligadas a tener, además de surtidores de gasóleo y gasolina, puntos de recarga para ampliar la red de electrolineras y facilitar la expansión que se pretende del vehículo eléctrico. En Salamanca serán pocas las obligadas, pero se sumarán al aumento de la red de puntos de recarga.

 

La apuesta es que no haya vehículos contaminantes circulando en 2050  y dejar de vender coches de gasolina, gasóleo e incluso híbridos a partir de 2040. Pero antes también se tomarán medidas. Según el proyecto de decreto, el Gobierno obligará a todas las ciudades de más de 50.000 habitantes a incluir en sus normas locales restricciones a la circulación. En concreto, se les pide adoptar "medidas de mitigación que permitan reducir las emisiones derivadas de la movilidad".

 

Eso se traduce en algo muy concreto: la gran mayoría de ciudades tendrán que adoptar protocolos de restricción a la circulación en días de alta contaminación. Son las medidas que ya toman ayuntamientos como Madrid, Barcelona o Valladolid y con las que se prohibe circular en determinadas zonas o se reduce la velocidad máxima de circulación en episodios de alta contaminación. Esto es algo que se apunta desde hace años. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fue el primero en plantear límites atendiendo a una realidad: en España fallecen más de 30.000 personas de forma prematura al año por la mala calidad del aire.

 

Aquella ley de 2007 estableció por primera vez el gravamen a los coches por su nivel de emisiones y posibles restricciones para que los vehículos particulares más contaminantes puieran ver limitada su libertad de circulación en caso de contaminación en determinadas áreas urbanas. Y una década después otras medidas como el etiquetado de los vehículos o la reducción de impuestos locales a coches menos contaminantes han seguido caminando en esa dirección.

 

En el caso de Salamanca, ¿es posible que se restrinja el tráfico en días de contaminación? Salamanca no es una ciudad con grandes problemas de contaminación, al menos no según los índices oficiales. Pero hay que tener en cuenta las denuncias de colectivos como Ecologistas en Acción que hace años evidenciaron que se habían cambiado las estaciones de control de contaminación del centro a la periferia.

 

En estos momentos, sólo hay dos estaciones en la capital, y sólo una ofrece datos; las dos están en la periferia. No hay ninguna en las calles de mayor circulación, el interior de la primera ronda. Y a pesar de este condicionante, la capital tiene problemas de niveles de ozono a los que el Ayuntamiento suele hacer caso omiso a pesar de que, en niveles de ozono, ha llegado a concentraciones parecidas a las que bastan para restringir la circulación en Valladolid.

 

Lo primero sería tener una red que permita medir el nivel real de contaminación vinculada al tráfico de vehículos. Y después adoptar medidas en la ordenanza de tráfico. Precisamente esa ordenanza está actualmente en fase de actualización. Ya está redactada por el jefe de la Policía Local y tiene que pasar ahora el filtro político del equipo de Gobierno. No se esperan grandes cambios, porque el PP ya ha dicho que es una actualización y que tocará la carga y descarga, algunos límites de velocidad y la inclusión de normas para los nuevos modos de transporte, como las bicicletas o los patines. ¿Y la contaminación? Aunque casi nadie lo recuerda, hace casi un año el pleno aprobó una moción para desarrolar un nuevo protocolo que incluyera las restricciones al tráfico rodado en caso de contaminación, y medidas para avisar a los ciudadanos y asegurar la movilidad.

 

Con todo, podría ser la base para una futura regulación porque el Gobierno tiene previsto obligar a las ciudades de más de 50.000 habitantes a adoptar normas que permitan regular la intensidad de tráfico en días de mucha contaminación. Y ha dado de plazo cuatro años que empezarán a correr en cuanto se apruebe el decreto. Si Salamanca no lo hace ahora, lo tendrá que hacer pronto.