Probamos el Subaru XV 2.0D

Nos pusimos al volante del SUV compacto de la marca japonesa. Sus excelentes cualidades para moverse fuera de la carretera y su bajo consumo son sus principales virtudes.


 

El Subaru XV no es un coche más. Es un coche que logra diferenciarse de sus competidores, gracias, en gran medida, a una estética muy personal y a una mecánica de tipo bóxer que es inédita en la categoría. Además, y a diferencia de sus principales rivales, el XV es un todocamino de verdad que tiene grandes capacidades para circular por un camino embarrado, o para hacer frente a un montículo con pronunciadas rampas.

 

Como buen modelo japonés que se precie, el XV ofrece una gran calidad de construcción, tanto por fuera como por dentro. En su interior, sin ofrecer unos materiales lujosos, todos ellos hacen gala de un muy buen aspecto, además de transmitir positivas sensaciones a la vista y al tacto.

 

La postura al volante está muy cuidada. A diferencia de otros modelos de la competencia, en el XV puede ser baja si así lo desea el conductor. Lo mejor de todo es que el volante y el asiento plantean amplios reglajes en altura y profundidad, algo que agradecerán las personas con una altura generosa.

 

Los asientos nos han parecido muy satisfactorios, pues el mullido de los mismos tiene la dureza acertada para encontrar ese punto perfecto entre confort y solidez. Asimismo, sujetan adecuadamente el cuerpo y nos permiten abordar una gran cantidad de kilómetros sin que la espalda se resienta.

 

Tanto el volante como la palanca de cambios y el mando del freno de estacionamiento, quedan muy a mano. En todos ellos el diseño está cuidado y el tapizado de piel transmite muy buenas sensaciones al tacto.

 

Todos los mandos del coche están bien ubicados y diseñados. Tan sólo cabe criticar el manejo del ordenador de a bordo y sus respectivos mandos que, en ambos casos, generan algo de confusión. En positivo, nos gustaría destacar los mandos giratorios del climatizador, que se manejan con mucha rapidez y facilidad -Subaru, con muy buen criterio, no ha optado por incorporar botones o las odiosas pantallas táctiles, que quedan muy bien a la vista, pero que suelen ser muy poco prácticas y funcionales-.

 

Las plazas traseras son amplias y satisfactorias para que puedan viajar dos adultos con suficiente holgura, o para instalar dispositivos de retención infantil con rapidez y facilidad.

 

El maletero ofrece la capacidad que cabe esperar. Sus 380 litros de capacidad se pueden aprovechar al máximo gracias a sus formas regulares. Además, si queremos introducir objetos de generoso tamaño, podemos abatir los respaldos de los asientos posteriores para conseguir un volumen máximo de 1.270 litros.

 

Cuando llega el momento de ponernos en marcha, el XV es un coche muy satisfactorio por estabilidad y por lo versátil que resulta para moverse por todo tipo de terrenos y superficies. La tracción integral de Subaru es un elemento clave para que la seguridad salga ganando cuando el asfalto se encuentra con nieve, hielo o agua. Fuera del asfalto, es un coche con excelentes virtudes para avanzar por un camino en muy mal estado o para avanzar por rampas con bajo nivel de adherencia. Sus ángulos de ataque, ventral y de salida, sorprenden para que no encontremos grandes limitaciones. Cuando el terreno está algo bacheado, la suspensión siempre nos ha resultado demasiado firme, aunque no ‘rebotona‘. Sin embargo, esa firmeza se agradece cuando queremos conducir a un ritmo ágil por carretera, ya que los balanceos de la carrocería no resultan muy acusados.

 

Debajo del capó encontramos una mecánica poco convencional, pues estamos hablando de un motor bóxer. Este tipo de motorizaciones, que ya son una seña de identidad de Subaru, ofrecen una arquitectura en la que los pistones se encuentran dispuestos horizontalmente. Esta disposición tan peculiar permite disminuir el centro de gravedad y, además, ofrecer un mejor reparto de pesos.

 

Esta mecánica tiene un sonido peculiar, que a nosotros nos ha recordado a un motor de seis cilindros, ya sea en línea o en V. En cuanto a prestaciones se refiere, encontramos lo que cabe esperar en un coche de este tamaño provisto de tracción total. Si hablamos en cifras, esta motorización entrega 147 CV a 3.600 rpm y 350 Nm de par motor entre las 1.600 y las 2.800 rpm.

 

El motor se encuentra asociado a un cambio manual de seis velocidades. Su guiado ofrece un tacto formidable gracias a la suavidad de su guiado, no obstante, el embrague nos ha parecido algo duro y brusco a la hora de actuar.

 

No queremos pasar por alto el gasto de carburante, que ha sido muy bajo en todo tipo de condiciones. Por ejemplo, nosotros conseguimos una media de poco más de seis litros en ciclo combinado y sin practicar una conducción particularmente eficiente.

 

La versión diésel del XV está disponible desde unos 27.000 euros, aunque si quieres conseguir un precio más ajustado, puedes optar por las variantes de gasolina de 114 y 150 CV. La menos potente se puede adquirir desde 20.400 euros.

 

Para finalizar, el equipamiento del XV puede ser muy completo. Destacan elementos como la pantalla táctil de siete pulgadas, el sistema de estacionamiento con cámara de visión trasera, los asientos calefactables y una llave manos libres que nos permite arrancar y acceder al vehículo de una manera más cómoda.