Prisiones se olvida de Topas para usar perros que detecten drogas

Topas

Hasta ahora, en la prisión salmantina de Topas, el uso de perros para la prevención de la entrada de drogas lo hace la Guardia Civil.

Instituciones Penitenciarias ha dado el primer paso para crear unidades caninas propias para frenar la entrada de drogas en las cárceles. La decisión se toma tras una prueba piloto en la prisión de Burgos que ha arrojado resultados muy satisfactorios. Las próximas unidades se desplegarán en las cárceles de Puerto III (Cádiz), Algeciras, Huelva y Sevilla I.

 

Hasta ahora, en la prisión salmantina de Topas, el uso de perros para la prevención de la entrada de drogas lo hace la Guardia Civil, responsable de la seguridad exterior del centro penitenciario. Sin embargo, su actuación, en la mayoría de las ocasiones, se limita a la zona de entrada de las cárcel para el control aleatorio de las visitas que mantienen un vis a vis con internos y de los reclusos que regresan de permisos, consideradas las dos de las principales vías de entrada de estupefacientes. También pasean a los canes por las celdas y dependencias del módulo.. 

 

Ahora, Interior pretende que esa vigilancia sea más intensiva y se extienda a módulos y celdas, donde se han incrementado las incautaciones, aunque fuentes cercanas a Topas aseguran que "no existe una unidad canina y que figure de forma legal y donde aquellos trabajadores que pudieran estar interesados opten a esas plazas".

 

La droga es la segunda causa de muerte en prisión, según reconocen desde Interior. Aunque algunos fallecimientos registrados este año siguen pendientes de autopsia, 53 personas murieron a consecuencia del consumo de sustancias psicoactivas. La causa más numerosa es, sin embargo, la muerte natural (77 muertes en el 2019).

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