Primer campeón

PROTAGONISTA. Quique Martín lleva a la UDS, en una final con oportunidades para los menos habituales, a su primer trofeo regional.
TERESA SÁNCHEZ
L a UDS se proclamó primer campeón de la Copa Castilla y León en un duelo que dejó buenas noticias como el debut de varios canteranos, los minutos que van sumando Galindo o Mario, el desparpajo de Sergio García y, sobre todo, la vuelta a los campos de Toti o el disfrute para la vista que siempre supone ver a un Quique Martín inspirado. El Salamanca, que se tomó más en serio que su rival la final –quizás por aquello de ejercer como local–, dio la vuelta al marcador para alborozo de su afición, que más allá del título disfruta ganando al Valladolid.

Sergio García fue el primero en intentarlo con un disparo lejano en la perpendicular de la frontal que le salió duro obligando a Javi Jiménez a rechazar lejos de su marco. Él mismo no pudo llegar a rematar al primer palo tras una buena acción de De la Nava, el único de los canteranos que salió de inicio, por la línea de fondo. Parecía que los unionistas querían llevar la iniciativa mientras que su rival apostaba por la salida en velocidad, aunque lo cierto es que fue una sensación momentánea porque el encuentro comenzó a caminar sin dueño fijo.

Se empezaron a soltar los atacantes del Valladolid, aunque excediéndose en el adorno en el área, lo que impidió que aprovecharan alguna ocasión aunque pasados los veinte minutos del duelo consiguieron adelantarse. Lo hicieron tras una falta botada por Antón hacia el primer palo donde Navas se adelantó a todos para marcar por alto. El tanto fue producto del desajuste defensivo lógico entre quienes apenas juegan y los charros intentaron no descomponerse tras él, apostando por seguir buscando la circulación.

La calidad de Quique Martín
Los visitantes esperaban, buscando una contra o una acción a balón parado para hacer el segundo y a punto estuvieron de conseguirlo a la salida de un córner, tras peinar en el primer palo y cabecear en el segundo para topar con la madera. Javi Jiménez evitó el empate en el 40 al despejar a córner un disparo de Sergio García tras bonita combinación con un De la Nava que se iba creciendo con el paso de los minutos. Sin embargo no pudo hacer nada el portero local en el consiguiente saque de esquina, botado por Quique Martín que recogió el rechace y de primera tocó suavemente para, de vaselina, sorprender a todos y colocar el balón donde nadie pudo llegar a evitar el tanto.

Faltaban cinco minutos para el descanso y en ese tiempo tanto locales como visitantes tuvieron opción para hacer el segundo, aunque dejaron las espadas en todo lo alto.

El duelo estaba demasiado abierto para lo que les suele gustar a los técnicos y a la vuelta de vestuarios esa ida y vuelta con la que había finalizado la primera mitad desapareció. Había más control por parte de ambos en la zona de tres cuartos y los primeros cambios no ayudaron a que el ritmo se acelerara. De eso se encargó Quique Martín, que tras una buena recuperación de Galindo, puso un pase interior sobre la carrera de Sergio García, al que no le pudo seguir su par y que se plantó solo en el área para resolver con facilidad, engañando al portero.

Con el marcador a favor y la ruleta de cambios en marcha el partido se enfrió, aunque el visitante Quique puso a prueba a Bernabé con un disparo lejano un minuto después de que la grada se llevara la alegría de volver a ver a Toti en acción. Su aparición y la de los canteranos Juanan y Sergio Ramos –atención a este chico porque no sólo la toca bien sino que además tiene carácter–, fueron suficientes para justificar un final que se jugó siete meses más tarde de lo inicialmente programado y que pudo redondear Quique Martín con un golpe franco que golpeó como él sabe hacer en sus buenas tardes y que sirvió para que Javi Jiménez se luciera.