Presa de Aldeadávila: la colosal obra salmantina que lidera la energía hidroeléctrica

La energía hidráulica es una fuente de energía renovable y alternativa que explota la transformación de energía potencial gravitatoria, poseída por una cierta masa de agua a una cierta elevación, en energía cinética para superar una cierta diferencia de altura.

La energía mecánica obtenida se puede aprovechar directamente para hacer girar el eje de una turbina o en alguna aplicación o máquina que funciona en energía hidráulica. Lo más habitual es utilizar esta energía cinética para generar energía eléctrica y es en este caso cuando hablamos de energía hidroeléctrica. En la energía hidroeléctrica, la energía cinética se transforma finalmente en electricidad gracias a un alternador acoplado a una turbina. Este proceso se realiza en una central hidroeléctrica.

 

Es probable que nos estemos refiriendo a la energía renovable a la que el hombre aprendió a sacar eficiencia de manera más temprana. De hecho los primeros de la historia en utilizar la energía hidráulica fueron los griegos y los romanos. Inicialmente estas dos antiguas civilizaciones utilizaron este tipo de energía renovable solamente para hacer funcionar simples molinos de agua para moler maíz. Con el tiempo, las fábricas evolucionaron, y las ruedas de agua instaladas en ellas también comenzaron a usar la energía potencial contenida en el agua.

 

A finales de la Edad Media con los descubrimientos traídos por los árabes del norte de África, se utilizan otros métodos: las ruedas hidráulicas se usaban cada vez más tanto para el riego de los campos como para la recuperación de vastas áreas pantanosas. Todavía se usa hoy en día en los molinos y para la producción de electricidad.

 

Un progreso técnico de enormes proporciones ocurrió a fines del siglo XIX. Alrededor del comienzo de la Segunda Revolución Industrial, la rueda hidráulica evolucionó hasta obtener la turbina hidráulica que es una máquina construida por una rueda pivotante sobre un eje, que al principio era tosco y esquematizado, pero con innovaciones tecnológicas, especialmente en la primera mitad del siglo XX, se volvió cada vez más perfeccionada y funcional.

 

De España a Salamanca y Aldeadávila, en vanguardia

 

Dentro de las renovables que se explotan en nuestro país, esta energía utiliza la tecnología más consolidada y de mayor grado de madurez gracias al aprovechamiento de la orografía y a la existencia de un gran número de presas y centrales.

 

La hidroeléctrica es aquella central que genera electricidad mediante el aprovechamiento de la energía potencial del agua embalsada en una presa situada a más alto nivel que la propia central. El agua es conducida mediante una tubería de descarga a la sala de máquinas donde mediante enormes turbinas hidráulicas se produce la generación de energía eléctrica en alternadores.

 

presa aldeadavila

 

Las dos características principales de una central hidroeléctrica, desde el punto de vista de su capacidad de generación de electricidad son:

 

La potencia, que es función del desnivel existente entre el nivel medio del embalse y el nivel medio aguas abajo de la usina, y del caudal máximo turbinable, además de las características de la turbina y del generador y, la energía garantizada, en un lapso de tiempo determinado, generalmente un año, que es función del volumen útil del embalse y de la potencia instalada.

 

La provincia de Salamanca lidera el ranking en la producción de energía hidroeléctrica en España con una media anual que ronda los 5.000 GWh. De ello son responsables las centrales ubicadas en Aldeadávila, Villarino y Saucelle con una potencia instalada de 2.620 MW. En datos hidrológicos normales, Aldeadávila produce una media en torno a los 2.400 GWh, Villarino casi los 1.400 GWh y Saucelle ronda los 900 GWh. Esto las coloca entre las cinco centrales hidroeléctricas españolas de mayor producción, un ranking liderado por la de Aldeadávila.

 

El embalse, la central y su presa son una obra de ingeniería elevada en el curso del río Duero, en su tramo fronterizo conocido como Parque Natural Arribes del Duero, y constituye una de las obras de ingeniería hidroeléctrica más importantes de España a nivel de potencia instalada y producción de electricidad.

 

Posee dos centrales, Aldeadávila I, puesta en marcha en 1962 con un salto bruto de 139,80 metros, y Aldeadávila II, en funcionamiento desde 1986 con un salto bruto de 137,83 metros. La primera tiene instalados 810 MW que se reparten en seis grupos generadores, mientras que la segunda posee 433 MW con dos grupos generador-bomba, lo que hace un total de casi 1.243 MW. Su producción media es de 2.400 GWh al año sin contar la fase de bombeo.

 

Una de las peculiaridades de la central de Aldedávila es el aprovechamiento del agua del Tormes que evacúa la central de Villarino al Duero tras ser alimentada desde la presa de Almendra a través de un túnel de 14 kilómetros de longitud y 7,5 metros de diámetro. Por tanto, el gran caudal que el Duero adquiere en este punto, junto al desnivel existente entre el nivel de coronación y la sala de turbinas, es lo que permite que Aldeadávila sea la central hidroeléctrica de mayor producción de España.

 

presa aldeadavila

 

Una apuesta colosal de Iberdrola por esta tecnología que responde sobre todo a que se trata de una fuente energética cien por cien renovable, sin emisiones a la atmósfera, que reduce la dependencia energética del exterior y que es capaz de responder a las necesidades de la demanda en tiempo real.

 

Y además de sus características técnicas en cuanto a producción, su enclave y construcción es uno de los recursos turísticos más importantes de Castilla y León.

 

Historia de una maravilla de la ingenieria hidráulica

 

A principios del siglo XX cuando solo funcionaban en España modestos saltos de agua que a duras penas abastecían de luz eléctrica a su pequeño entorno, en el Duero ya se había instalado una central de 5.000 CV y los ingenieros buscadores de energía se fascinaban ante las posibilidades de un río que en pocos kilómetros de su curso, creaba un desnivel de 482 metros y una aportación anual de 11.000 millones de metros cúbicos. Ese caudal y esa pendiente, según calculó José Orbegozo, fundador de los saltos de Duero, podían producir al año 10.000 millones de kilovatios hora.

 

construccion presa aldeadavila

 

Y así fue como la central de Aldeadávila se comenzó a construir en un momento especialmente oportuno en relación con la necesidad de energía, la renovación de la técnica constructora y los planteamientos económicos de la empresa y de España.

 

La presa y la central de Aldeadávila, una de las presas que mayor energía eléctrica producen en Europa, no es sino la unión de todas las tecnologías, de todas las experiencias y de todas las lecciones de ingeniería hidráulica aprendidas en cincuenta años de lucha contra el río, de problemas solventados tras las anteriores experiencias en las presas de Villalcampo, Castro y Saucelle.

 

En la obra de Aldeadávila se comenzaron a aplicar nuevas técnicas innovadoras que hacia 1952 habían hecho su aparición: desde el empleo de barras de widia (carburo de tugsteno) que multiplicaron por 10 la velocidad de perforación, hasta palas cargadoras por volteo para túneles accionadas por aire comprimido. La excavación total de la obra proporcionó la piedra necesaria para la fabricación del hormigón de presa por lo que no fue necesaria la apertura de una cantera lo cual no deja de ser excepcional en obras de este tipo. También en Aldeadávila se empezó a controlar científicamente la temperatura de fraguado del hormigón y a refrigerarlo, no con hielo como se llegó a hacer en obras anteriores, sino embebiendo en la masa circuitos de agua a cuatro grados de temperatura.

 

Una vez construída, y tras el paso de los años, fueron modificándose tanto las condiciones de mercado como las posibilidades de generación de energía. Siguiendo con los condicionantes marcados por la nueva política energética de los años 70, Iberduero decidió construir nuevos aprovechamientos y hacer ampliaciones de potencia.

 

La ampliación del salto de Aldeadávila figuró en dicho plan de explotación como una de sus piezas clave, debido a sus grandes posibilidades que se basan sobre todo en su privilegiada ubicación dentro del Sistema Duero, recibiendo agua de los ríos Duero, Esla y Tormes, con la consiguiente garantía para su producción y potencia.

 

Realmente esta ampliación conlleva un importante incremento de la energía producida. Se descartó enseguida la posibilidad de prolongar la caverna de la primera central, tal y como se hizo en Villarino y en consecuencia, se proyectó la segunda central en una caverna distinta, situada en la margen izquierda y casi en ángulo recto con respecto a la primera de la que está separada por cien metros de roca. Tiene un circuito hidráulico totalmente independiente con toma de agua distanciada cien metros aguas arriba de la anterior.

 

En Aldeadávila II fueron excavados 628.500 metros cúbicos de material, y han sido recubiertos 48.000 metros cuadrados de paredes y techos con un dispositivo de malla metálica y cemento que evita el desprendimiento de piedras.

 

Fue una obra en la que cada tajo tenía que adaptarse a diferentes tipos de trabajo: explosivos, desemcombrado, hormigón, montaje de elementos metálicos, montaje de turbinas y alternadores. Y todo ello combinándolo con los periodos de estiaje, que tenía interferencia en alguno de estos trabajos, y con el coste económico que suponía alargar la obra.

 

Mención aparte merece la construcción del pozo de cables que une los alternadores de la central con el parque de alta tensión en superficie, con 420 metros de profundidad. Por primera vez se utilizó en España una máquina que de forma simultánea avanzaba, destrozaba, desescombraba, encofraba y hormigonaba las paredes. Esta máquina excavó 12.000 metros cúbicos y colocó 3.000 metros cúbicos de hormigón.

 

En cuanto a los sistemas de telecontrol y telemando, desde un principio se realizó desde la salida de líneas o desde el Despacho Central de Maniobras instalado en las oficinas centrales de Bilbao. Aunque nos parezca raro, ya en aquella época, la comunicación entre Bilbao y la central se realizaba con fibra óptica.