PP y Ciudadanos hacen frente común para no tocar los impuestos y mantener la "asfixiante" presión fiscal

El alcalde y el portavoz de Ciudadanos, el día que anunciaron el proyecto de ordenanzas fiscales.

Las dos formaciones anticipan el 'rodillo' para aprobar su plan de impuestos: quedarán 'congelados' en 2016 y, previsiblemente, toda la legislatura. Entre PP y C's consolidan la subida y dan carpetazo a las bajadas planteadas por PSOE y Ganemos, que se reservan la posibilidad de presentar alegaciones.

PP y C's han protagonizado este martes en la comisión informativa de Hacienda uno de los acuerdos más claros de lo que llevamos de legislatura en una materia en la que, a pesar de algunas declaraciones pasadas, no parece haber fisuras en el pacto que ambas partes firmaron para aupar a Alfonso Fernández Mañueco a la alcaldía. Las dos formaciones han votado en bloque a favor de las ordenanzas fiscales y anticipan el 'rodillo' que aplicarán en el próximo pleno para aprobar sus planes para los impuestos municipales en 2016, y los próximos años. Una decisión que deja sin recorrido las propuestas de PSOE y Ganemos que, eso sí, no lo dan todo por perdido y anuncian alegaciones.

 

La comisión de Hacienda ha servido para aprobar el dictamen sobre las ordenanzas fiscales, el documento que fija impuestos, tasas y precios municipales para el próximo año; su aprobación parece descartar que PP y C's vayan a aceptar alegaciones. La propuesta que ha llegado era la defendida por el PP, que apuesta por la congelación de impuestos y una rebaja testimonial que ronda los 600.000 euros de ahorro selectivo para algunos contribuyentes. Con estos cambios, poco se va a modificar la carga fiscal sobre los contribuyentes salmantinos: según los cálculos del PSOE, 1.300 euros por hogar cada año en impuestos municipales. Algo que se consolida para los próximos años.

 

En su día, deja los grandes impuestos como están causó una sonora declaración del portavoz del grupo municipal de Ciudadanos, Alejandro González. Y no fue en una ocasión cualquiera. El día 30 de julio, al borde de las vacaciones, el alcalde Fernández Mañueco compareció para dar los primeros detalles de las ordenanzas fiscales que han llegado hasta ahora sin apenas retoques; en el mismo acto tenía que tomar la palabra González, como parte del pacto de investidura.

 

El documento incorporaba los pequeños cambios a que le obligó Ciudadanos: rebaja de la tarjeta de residente de la ORA y de los impuestos para las primeras actividades, a los que después se ha sumado la ampliación de las rebajas en algunos impuestos según las situaciones familiares. Sin embargo, el portavoz de Ciudadanos sorprendió con unas duras declaraciones: calificó de "asfixiante" la presión fiscal por culpa de "una deduda histórica después de 20 años de gestión irresponsable" y lamentó tener que congelar los impuestos en vez de bajarlos.

 

 

FRENO A LA BAJADA DEL IBI Y OTRAS PROPUESTAS

 

Según Ciudadanos, había que hacerlo así por responsabilidad para cuadrar los presupuestos, pero parece que la disconformidad ha quedado ya olvidada. El apoyo de Ciudadanos ha sido inequívoco: aprueba el texto y el dictamen que irá al pleno. Y de paso complican mucho que PSOE y Ganemos puedan introducir algunas propuestas, como las bonificaciones en el impuesto de circulación, la bajada de la tasa de expedición de documentos o la eliminación de la de aguas residuales que ha pedido Ganemos. Quizás tengan cabida en el futuro, pero lo que no se va a tocar los próximos cuatro años son los grandes impuestos, entre ellos, el IBI.

 

Pero ante todo deja fuera una rebaja del IBI que, según PSOE y Ganemos, era posible y se ha desestimado. El Ayuntamiento tenía la opción de dejar de aplicar el recargo del 10% impuesto por el Gobierno hace unos años y que para 2016 no es obligatorio, y sin tocar nada más haber rebajado en unos 5 millones de euros la presión fiscal para todos los contribuyentes. Sin embargo, se ha optado por mantener el recibo como está y aplicar unas rebajas que rondan los 600.000 euros y afectan solo a los 1.700 titulares de tarjetas de residentes de la ORA, los que monten nuevos negocios y algunas rebajas en impuestos.