¿Por qué tomar própolis ante los dolores de garganta?

Própolis

El própolis tiene actividad antiséptica, antiviral, antimicrobiana, antifúngica y antiinflamatoria.

Uno de cada cuatro españoles suele recurrir al própolis al sentir dolores de garganta, comunes durante los cuadros catarrales y resfriados, como remedio terapéutico para aliviar dichos daños, según ha declarado la presidenta del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (Infito), Concha Navarro, basándose en una encuesta realizada por la misma entidad.

 

Lo ha hecho señalando que entre las razones por las que se acude al própolis se encuentran su efecto inmunomodulador, así como unos componentes de carácter polifenoico, que son "los que tienen una actividad antiinflamatoria".

 

En concreto, el própolis es una sustancia que elaboran las abejas, útil para la higiene de la colmena, "con una composición compleja dependiendo de las plantas que visiten. Se compone de resinas, aceites esenciales, flavonoides y otra serie de componentes que le otorgan una actividad farmacológica muy interesante", ha explica Concha Navarro.

 

En cuanto a la dosis, Navarro ha recordado que "es necesario tomarlo en forma de preparados farmacéuticos, pues garantizan que ha seguido unos correctos procesos de elaboración y que contiene los componentes necesarios para su actividad farmacológica". En el caso de adquirirlo en farmacia, se puede obtener "en formas que facilitan su dosificación en las vías aéreas, como los comprimidos o espray".

 

EL 60% DE LOS ESPAÑOLES SE RESFRÍA (MÍNIMO) DOS VECES AL AÑO

 

El 60 por ciento de los españoles se resfría "mínimo dos veces al año", y más del 50 por ciento "la primera sensación que tienen al entrar en un proceso de resfriado es molestias o dolor en la garganta", siendo en este último caso los hombres los primeros que lo sienten. Eso sí es importante distinguir los síntomas del catarro de los de una gripe para tratarlos de forma adecuada.

 

En el primer caso, se desarrollan de forma más paulatina y progresiva, con congestión nasal o dificultad para respirar, rinorrea, tos, estornudos y es rara la presencia de fiebre, aunque puede haber febrícula. Por su parte la gripe es un cuadro más grave, con fiebre alta e inicio más brusco, dolor de cabeza, malestar general importante y dolor muscular y corporal.