Popular en Salamanca: una sede de postín que pronto cambiará de nombre

La crisis de Banco Popular, absorbido por Banco Santander, llega a los pocos meses de renovar su histórica sede de la plaza de Los Bandos, que tiene ahora una imagen no exenta de polémica. Con el tiempo, la marca de Popular desaparecerá en favor del 'rojo Botín'.

Hace sólo unos meses que un cambio en la fachada tiñó de negro un edificio de gran protagonismo en una plaza monumental como la de Los Bandos. El edificio en cuestión es una histórica sede bancaria, en los últimos años del Banco Popular, antes del Castilla y ahora propiedad del Banco Santander, que ha comprado la entidad por un euro tras ser declarada como inviable por las autoridades bancarias europeas.

 

Durante el año pasado, los andamios cubrieron la fachada de este edificio para realizar una profunda rehabilitación. Aunque contaba con todos los permisos, la reforma del edificio entero suscitó polémica por la falta de concordancia con su entorno. Su fachada ha introducido un color que no estaba presente hasta ahora en la plaza de Los Bandos, el negro, y que, además, contrasta con la estética general del resto de las construcciones de la plaza, en las que hay un protagonismo total y absoluto de la piedra. El aspecto final de la nueva fachada tenía, no obstante, el visto bueno de la comisión territorial de patrimonio a un proyecto que lleva sobre la mesa desde 2010 y que ha sufrido numerosas modificaciones.

 

Ahora habrá que ver si cambia del 'rojo Popular' al 'rojo Santander'. Por ahora mantendrá la marca, pero la intención del gigante cántabro es integrar la estructura de Popular y que sea Santander. Hace poco, precisamente, el Santander ha estrenado una flamante sede en la plaza del Liceo en lo que fueron las oficinas de Banesto en Salamanca.

 

El cambio de imagen se concretó el pasado mes de septiembre de 2016, cuando el banco ya estaba en serias dificultades. Corroído por una cartera inmobiliaria irrecuperable, su exposición a las hipotecas y a las promociones de vivienda le empujó del Olimpo de los bancos más rentables a la quiebra. El año pasado ya destituyó a su penúltimo presidente, Ángel Ron, y su sucesor, Emilio Saracho, no ha podido más que llevarlo hasta el 'desgüace' financiero: en sus últimos días tuvo que pedir a escondidas ayuda europea para poder dar dinero en ventanilla. En diez días, los clientes han sacado 18.000 millones de sus cuentas.

 

De momento, el edificio mantedrá los logotipos de Popular que adornan su fachada, pero pronto podrían pasar a 'rojo Santander'. El motivo es que el desaparecido banco se convierte desde ahora en filial del gigante cántabro, pero se trata de una fusión por absorción y los planes de Ana Patricia Botín son integrarlo en su marca como ya hizo con otras adquisiciones como Banesto, Central o Hispano. 

 

La idea de Botín es convertir a los clientes de Popular en clientes Santander desde ya. Una de sus prioridades es no perder clientes, como ha ocurrido con otras fusiones en el sector financiero, sin ir más lejos, con las de las cajas. No obstante, hay clientes que no van a volver. Los miles de pequeños y grandes accionistas lo han perdido todo, y no pueden reclamar. El banco acabó intervenido y no valía nada, y además el Santander lo compró por un euro al FROB, que hará de pantalla ante reclamaciones.