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Policía Local al habla: "La hostelería cumple, nuestro problema son las fiestas de pisos y no todos son estudiantes"

Acompañamos a Rubén Mena, agente de la Policía Local durante el turno de noche del jueves al viernes. Mena nos cuenta cuál y cómo es su función y su opinión personal con respecto a la situación de emergencia actual. 

Rubén Mena, agente de la Policía Local (Foto: Arai Santana)

Rubén Mena: Jueves, viernes y sábados, refuerzos, seremos unas ocho patrullas. 

 

¿Cuál es el primer paso a la hora de ir a un piso de estudiantes, existe una llamada de un vecino o hay otros medios para detectar este tipo de infracciones? "En principio vamos por llamadas de vecinos como consecuencia de ruidos y molestias. Es muy difícil que nosotros nos enteremos sin esta llamada, pero también hay excepciones como puede ser una fiesta en una terraza o azotea, nosotros desde fuera lo podemos ver y actuar ante ello. Eso sí, el 99% son llamadas". 

 

¿Con qué problemas se encuentra la Policía Local de Salamanca para poder sancionar en fiestas de pisos ahora mismo? "El mayor problema en estos momentos no son las fiestas en sí, sino las pocas herramientas de las que disponemos para verificar la cantidad de gente que se encuentra en su interior, ya que ello depende de si nos dan o no su consentimiento para comprobarlo. En el caso de que colaboren no hay ningún problema, pero nos encontramos con personas que ni siquiera nos abren la puerta, aunque vayamos, tres, cuatro o cinco veces. Se están acostumbrando a ello parte de los jóvenes". 

 

"Les solemos advertir que es peor que no abran porque la sanción será más grave"

 

¿Y qué ocurre si no os abren la puerta? "No nos vamos sin más, lo que solemos hacer es informar, porque se escuchan los ruidos detrás de la puerta, es decir, sabemos que hay alguien al otro lado. Les solemos advertir que es peor que no abran porque la sanción será más grave, ya que la obstrucción a la labor policial según la ordenanza incrementa la multa. Así, ante este tipo de situaciones y sin la identificación de los sujetos esa misma noche, al día siguiente mandamos a otra patrulla y en caso de aún así no poder proceder a la identificación, acudimos al padrón municipal para realizar una denuncia al titular y que este sea el encargado de identificar a las personas que conviven allí". 

 

Al no poder entrar en el piso, ¿cómo se realiza una sanción por más de 6 personas en un mismo espacio cerrado no convivientes? "Es muy complicado, habitualmente y lo podréis comprobar, siempre son 6, aunque escuches muchas voces previamente, siempre son 6, porque ellos conocen las normas e intentan eludir la infracción. En el caso de los bares es más efectivo, pero en viviendas muy difícil. Dependemos de su permiso y colaboración para poder entrar". 

 

En relación a las sanciones por ruidos, ¿se lleva a cabo la medición de decibelios en estos momentos? "Ahora mismo y en plena pandemia no. No entramos en domicilios salvo excepciones y las mediciones no se llevan a cabo, porque estas requieren que estemos en la vivienda de la persona demandante y en una habitación cerrada. ¿Qué hacemos entonces? En estos momentos la Policía Local denuncia a través de la ordenanza de convivencia ciudadana, si mi compañero y yo observamos que existe música, voces, ruidos y molestias, iniciaríamos la propuesta de sanción al órgano instructor. Como agentes de la autoridad damos fe de los hechos". 

 

Según su experiencia, ¿cuál es el principal fallo, el talón de Aquiles de Salamanca para tener estos datos con respecto al coronavirus? "Según mi punto de vista, los pisos. Más o menos los hosteleros están cumpliendo con la normativa, ellos se juegan su pan y están concienciados. Hay excepciones como en todos los lados, pero la inmensa mayoría sí cumple. Lo que hemos notado es que desde que vinieron los estudiantes universitarios no hay fiesta nocturna, pero esta se traslada a los pisos particulares. Nuestra gran demanda son las fiestas en pisos y no todas son de estudiantes"

 

Además, sorprende la cantidad de multas impuestas en Salamanca por el mal uso o incluso no uso de la mascarilla: "Las denuncias de mañana y de tarde son escasas, pero de noche se incrementan. Ahora mismo, al reducirse los horarios de cierre podemos ver poca gente por la calle a partir de una hora, pero cuando vamos a los pisos de particulares observamos que lo que se desconoce o no se quiere conocer es que en el caso de que no sean convivientes el uso de mascarillas es obligatorio tanto en la vía pública como en la vivienda. Si nos abren la puerta y no están con mascarilla son propuestos para sanción porque tienen que usarla", explica. 

 

A través de repartidores de 'Globo' la gente demanda el producto para llevarlo a casa y por supuesto, está prohibido. 

 

Su segunda opción, botellones en la calle: "Si hace buen tiempo nos solemos encontrar con botellones, puesto que intentan evitar la multa que se le pueda establecer al dueño del piso. Salen corriendo e intentan desaparecer, especialmente son los más jóvenes los que hacen botellones en parques o plazas. Algo a lo que también nos enfrentamos es la venta de alcohol a partir de las 22h, a través de repartidores de 'Globo' la gente demanda el producto para llevarlo a casa y por supuesto, está prohibido, se vende fuera del horario". 

 

A nivel psicológico o emocional, ¿cómo os afecta está situación de continuo incumplimiento de las normas tras todo lo que hemos vivido? "Nos hacen ser más estrictos y rigurosos. Cuando ves que quieren eludir todo y encima tú has comprobado los ruidos, pues actuas en consecuencia. Yo soy el primero que no quiere continuar con esta situación, no es divertido nuestro trabajo, solo queremos que la gente cumpla para volver cuanto antes a la normalidad que teníamos. Antes nos aplaudían por la calle y ahora nos dan la espalda, no ayudan. La mayoría de los pisos a los que vamos son de estudiantes, viven solos y no tienen a sus familias cerca...pero Salamanca en general ha cumplido y cumple durante el día, de hecho la mayoría de los hosteleros, unos de los más afectados, respetan las normas", señala Mena.