Pierde la vida un recluso que cumplía condena en tres meses

Un preso de 40 años de edad falleció durante la noche del pasado viernes en su celda en el centro penitenciario de Topas. Las causas de la defunción se determinarán en la autopsia aunque “todo parece indicar que la muerte podría estar relacionada con el posible consumo de algún tipo de sustancia, al que se habría podido sumar algún problema de salud”, señalaron a través de un comunicado el sindicato Acaip.
Tribuna

En concreto, los hechos ocurrieron en torno a las 23.30 horas del pasado viernes, momento en el que el compañero de celda del fallecido avisó de que la víctima se había caído de la cama y no atendía a sus llamadas. De inmediato acudió un equipo médico del módulo que trasladó al hombre inconsciente hasta la enfermería, donde se le intentó reanimar, sin poder hacer nada por salvarle la vida.

Tras el fallecimiento, acudieron al centro penitenciario el forense, la Policía Judicial y el mando de incidencias para realizar las comprobaciones oportunas, como habitualmente se viene haciendo en estos casos. Finalmente, el cuerpo del recluso, de 40 años y con iniciales J. C. L. V., fue trasladado al tanatorio la Dolorosa donde en la tarde de ayer le practicaron la autopsia con el fin de determinar la causa del fallecimiento. Al respecto, según señaló el sindicato Acaip en un comunicado, “todo parece indicar que la muerte podría estar relacionada con el posible consumo de algún tipo de sustancia, al que habría podido sumarse algún problema de salud”.

El recluso fallecido procedía de Zamora y sólo le quedaban tres meses para finalizar la condena. Además, estaba previsto que disfrutase ayer de un permiso penitenciario.

Por su parte, el sindicato Acaip denuncia la facilidad con que las drogas llegan hasta los presos. Al respecto, aseguran que la forma más frecuente para introducir la droga son los vis a vis donde los visitantes esconden las sustancias en su cuerpo y aprovechando el encuentro privado con el preso, se las facilitan. Una forma que sólo se puede detectar a través de rayos X y esta prueba sólo se realiza como una medida excepcional. No obstante, consideran que es un problema que ocurre en todas las cárceles y Salamanca no destaca al respecto.

Hace cinco días
Tan sólo hace cinco días, en el centro penitenciario de Topas, un interno con problemas psiquiátricos intentó estrangular a un funcionario de prisiones, quien minutos antes le había llamado la atención por encontrarse fuera de la zona donde debía estar. Sin mediar palabra el recluso, natural de Salamanca, propinó un fuerte puñetazo en la cara al trabajador de la prisión, que cayó al suelo en estado de shock, quedando a merced del interno, que tras golpearle en sucesivas ocasiones, le cogió fuertemente por el cuello intentando ahogarle. Solamente gracias a la actuación de dos internos ordenanzas de dicho departamento, que agarraron al preso agresor, el funcionario pudo salvar su vida, ya que estaba prácticamente asfixiado, según denunció el sindicato Acaip a través de un comunicado. Tras la agresión, la víctima fue trasladada al Hospital de Salamanca al sufrir politraumatismos.

Por todo ello, el sindicato Acaip denunció la “situación de inseguridad que se vive en el centro penitenciario, donde hay un importante número de internos con graves padecimientos psiquiátricos. Curiosamente existen reclusos que llegan con autos judiciales para ser ingresados en el módulo psiquiátrico de Topas pese a que no hay ningún módulo en el centro de estas características”. Por último, denunciaron “la falta de medios y de personal para atender estos gravísimos casos, que se encuentran no solamente en la enfermería del centro, sino también en la mayor parte de los módulos, resultando un grave peligro tanto para los trabajadores como para los internos”. Este preso agresor ya está en otro centro .