Piden cuatro años de cárcel para una mujer por dar latigazos a su hija con el cable del móvil

Edificio de los Juzgados de Valladolid.

La víctima, que también denunció al padrastro en una comisaría de Valladolid, ahora afirma que todo fue una invención porque creía que si acababa en un centro tutelado tendría mayor libertad de la que gozaba entonces 

Todo fue una invención, una estrategia para gozar de más libertad en un centro tutelado de la Junta de Castilla y León, esa es ahora la versión ofrecida por la menor, hoy de 15 años, que en agosto de 2017 se presentó en una comisaría de Valladolid para denunciar que su madre y su padrastro la venían infligiendo continuo maltrato desde hacía años, incluso mediante el uso de un cable de móvil por parte de su progenitora con el que la daba de latigazos.

El juicio por estos hechos, a puerta cerrada debido a la condición de menor de la supuesta víctima, ha quedado visto para sentencia este miércoles en un juzgado de lo penal de la capital, donde, sin embargo, la fiscal del caso, apoyada en un informe del equipo psicosocial que da credibilidad a la denunciante, ha decidido mantener invariable la petición de penas contra los acusados.

Así, la madre biológica, M.P.S, se expone a una condena de cuatro años y cuatro meses de cárcel por dos delitos de malos tratos y uno de maltrato habitual, mientras que su actual pareja, C.A.P.G, podría ser condenado a dos años y once meses por un delito de maltrato, junto con la prohibición de acercarse a la presunta víctima por espacio de cinco y cuatro años, respectivamente.

La menor, que vivía con los acusados en un piso que éstos alquilaban por habitaciones a otras personas, se personó el día 5 de agosto ante la policía, acompañada de una mujer que convivía con ellos, para denunciar que su madre y su padrastro la maltrataban desde hacía unos tres años.

De ella aseguró que la golpeaba con la zapatilla, la propinaba tortas y hasta la azotaba en la espalda con el cable del móvil, mientras que respecto del otro acusado llegó a decir que había intentado un día asfixiarla tapándole la boca. Presentó para ello como prueba gráfica unas fotos que le había hecho la mujer con la que acudió a comisaría.

Pues bien, este miércoles, durante el juicio que ha quedado visto para sentencia, la menor se ha desdicho de todo lo denunciado en su día y ha explicado, ante la incredulidad de la fiscal del caso, que todo es pura invención y que lo hizo porque había oído que en un centro tutelado de la Junta, donde se encuentra desde entonces, iba a gozar de mucha más libertad e incluso recibiría dinero.



CARTA EXCULPATORIA



De hecho, la supuesta víctima escribió a primeros de abril una carta de su puño y letra que la defensa ha presentado como prueba--el juez la ha incorporado a la causa--en la que expresa su "arrepentimiento" por la denuncia presentada, niega haber sido víctima de malos tratos y explica los verdaderos motivos que le llevaron a ello, la negativa de su madre a que saliera con un chico que no le gustaba y las reprimendas recibidas por faltar a clase para estar con él.

En dicha misiva, la menor refiere que decidió denunciar en la creencia de que si ingresaba en un centro tutelado de la Junta gozaría de mayor libertad para hacer a su antojo e incluso que contaría con dinero aportado por el centro, algo que ha visto ahora que no era cierto.

Por ello, hace constar en su escrito que desea volver con su madre y su padrastro y sostiene ahora que las lesiones en la espalda y piernas se las autoinfligió ella misma para que la creyeran.

Tras la declaración de la menor, que lo ha hecho protegida por una mampara, los dos acusados han ratificado su declaración inicial en cuanto que nunca han maltratado a la niña, mientras que la mujer que acompañó a la denunciante a comisaría ha negado haber presenciado episodio de maltrato alguno y que los supuestos hechos delictivos tan sólo los conoce de referencia por lo que la menor le contó en su día.