Perfumerías 'Braveheart' Avenida derrota en el campo de batalla al campeón de Europa

Épica victoria, tremendo partido de Perfumerías Avenida (83-72) que en su debut en la Euroliga derrota al vigente campeón con una lección de corazón, derroche físico y talento. Silvia Domínguez y Jelena Milovanovic firman un partido para enmarcar en compañía de un equipo que se dejó todo. 

 

FICHA DEL PARTIDO

 

83 PERFUMERÍAS AVENIDA (23+20+20+20) Adaora Elonu (18), Silvia Domínguez (15), Laura Gil (4), Jelena Milovanovic (26), Krisi Givens (5) -cinco inicial-, Erica Wheeler (5), Tijana Krivacevic (4) Gabriela Marginean (6).

 

72 EKATERINBURG (15+14+23+20): Alba Torrens (16), Nika Baric (10), Deanna Nolan (6), Emma Meesseman (18), Brittney Griner (12) -cinco inicial-, Olga Arteshina (5), Natalia Vieru (3), Mariia Cherepanova (0), Petrakova (2).

 

ÁRBITROS: Sonia Teixeira (Por), Goran Sljivic (Aut) y Vicent Delestrée (Bel).

 

INCIDENCIAS: Primera jornada de la fase de grupos de la Euroliga Femenina. Partido disputado en el pabellón de Würzburg.

En su primera batalla en Euroliga, Perfumerías Avenida se batía ante el peor enemigo posible, el que más efectivos y armas acumula en toda la Euroliga. Y el equipo salmantino decidió salir a a esa ‘guerra’ a pecho descubierto sin guardarse nada, como 'Braveheart' ante el poderoso inglés, dejándose cada jugadora lo mejor de sí. En ocasiones en emparejamientos casi inverosímiles, como el de Laura Gil y sus 1,91 frente a Griner y sus 2,03 aunque con apariencia de subir mucho más allá. Pero lo mismo que la pívot murciana le ganó el salto inicial a la norteamericana, así en cada duelo en un arranque de partido trepidante por parte de Perfumerías Avenida.

 

Revolucionado el equipo pero acertado, de manera que Würzburg y su afición rápidamente se metieron en harina convirtiéndose en un soldado más vestido de blanco. Defendía al límite, como se permite en Euroliga, el equipo de Ortega y, sobre todo, cerraba bien el rebote para así poder correr hasta situarse con un 11-4 con apenas cuatro minutos disputados. Obligó a Lange a pedir su primer tiempo muerto porque veía a su equipo desarbolado. De hecho empezó a tirar de segunda unidad sentando a Torrens, Griner y Nolan mientras que Ortega también realizaba sus primeros cambios aunque, en su cas,o para dar respiro al tremendo esfuerzo que realizaban las suyas que seguían aumentando su renta a base de velocidad y agresividad hacia el aro conquistando puntos o faltas. Era importante superarse en las pequeñas refriegas.

 

Se fueron por encima de los diez puntos de ventaja, 17-6, en otro nuevo parcial favorable y la tónica se mantuvo durante buena parte de ese primer parcial en el que incluso Ekaterinburg, de la mano de Alba Torrens, tuvo la opción de apurar con un triple en el último segundo de una de posesión y una canasta de ella misma sobre la bocina de final de cuarto. Dos acciones clave para que el marcador, 23-15, no fuera más abultado. Hubiera sido el premio justo esfuerzo de Avenida en esos diez primeros minutos.

 

El partido se dirimía a un ritmo vertiginoso porque si Avenida intentaba correr lo mismo hacia Ekaterinburg al son de Baric. Ni por asomo parecían querer ver la defensa de Avenida frente a un ataque estático. Gil podía con Griner y por eso se llevó un golpe en la boca del estómago y se fue al banquillo. Un poco de desconcierto, un par de contraataques rusos y Ekaterinburg llamando a la puerta, 25-23. Es lo que tiene contar con un batallón como el que atesora el campeón.

 

Torrens mira como buscando soluciones ante el torbellino que era Avenida (Foto: Teresa Sánchez)

 

Paró el partido Ortega para resetear a las suyas y de primeras obtuvo respuesta con una buena canasta y llevando con su defensa a que Eka agotara su posesión. Avenida se lo quería creer y con jugadoras como Milovanovic es más fácil. Cinco puntos de la serbia volvieron a enardecer a la horda salmantina con el 34-23 a cinco del descanso. Tiempo muerto de Lange porque lo de las locales ya no era un brindis al sol. De morir con las botas puestas nada de nada, iban a por la victoria. 

 

Lo peor era la segunda falta de Gil, enorme su partido, que la llevaba al banquillo a cuatro del descanso pero entonces ya Avenida jugaba desatado. Milovanovic, con la mano de Griner en la cara, se marcó otro triple, Wheeler le robó la cartera a Baric, Givens jugaba hiperactiva, Marginean cortaba un balón volando en la zona… minutos de esos que solo por vivirlos merece la pena estar en Euroliga. Eso o ver a Avenida 16 arriba ante el campeón de Europa que se echaba en manos de Torrens o de Griner, más liberada sin Gil amargándole la noche, como salvavidas en ese momento. Al descanso y con 43-29 el equipo local fue despedido con una ovación de las que solo se dan cuando se cierran grandes victorias.  

 

Era de esperar que Ekaterinburg forzara la máquina en la reanudación para intentar amedrentar a las locales que, sin embargo, contestaban con acierto a los empellones de su rival. De hecho Milovanovic seguía en festival y un triple puso un 50-36 que volvió a provocar un tiempo muerto de Lange porque en cuatro minutos su equipo no recortaba diferencias. Lo que sí hacia era sumar más porque atacaba más cerca el aro aprovechando a Griner y Meesseman. Anotaban pero también lo hacían las locales en un intercambio de fuego que no les venía mal. 

 

No encontraba soluciones Ekaterinburg ante el corazón y la intensidad que le ponían las locales que no acaban de romper el partido -doce puntos de ventaja nunca parecen suficientes-,  única y exclusivamente por los arreones de talento de alguna de las componentes visitantes. Talento y también mala uva porque Gil pareció quedar definitivamente noqueada en otra refriega ante una Griner y una defensa de las rusas que subía en nviel de agresividad.

 

Milovanovic, simplemente impecable y en líder, frente a Meesseman (Foto: Teresa Sánchez)

 

Sobre la bocina una falta de Marginean permitió ir a Torrens al tiro libre desde no falla para sostenerse e en el partido a su equipo y dejarlo aun con vida, 63-52 a diez del final. 

 

Importante anotar nada más comenzar el último parcial, además de una técnica a Griner para dar respuesta también a los primeros puntos del Ekaterinbug. Todo antes de que regresaran a pista Silvia Domínguez y Jelena Milovanovic tras unos minutos bien medidos de respiro. La capitana, ante su exequipo, ejercía de 'comandante en jefe' y la serbia junto a Elonú sumaban balas con acierto mientras enfrente era Meesseman la que tiraba de su particular talento para estar siempre en el momento oportuno bajo el aro. Quedaban cinco minutos, los más difíciles con 11 de ventaja. 

 

No es fácil mantener la cabeza fría en un momento en que el corazón va a mil y en las piernas se acumula un tremendo esfuerzo. La posibilidad de vencer empezó a pesar con Ekaterinburg apretando. 73-66 a 3'38" para el final y dos puntos de Silvia Domínguez que insuflaban aire en los pulmones como lo hacia una defensa en la que los cambios defensivos funcionaban como una coreografía. Y entonces ella, tuvo que ser ella, la capitana, la jefa, el '6' que cuelga en el corazón de cualquier buen aficionado de Avenida, la que con un triple volvía a situar al equipo por encima de la decena, 78-66, a dos y medio para el final. 

 

El partido estaba cerrado, la victoria en el zurrón. Sólo se ha ganado una batalla pero qué batalla. Ahora se afronta con la mejor de la disposición el resto de la guerra.