Peajes en las autovías: viajar de Salamanca a Valladolid, 12 euros

Imagen del punto kilométrico de la A-62 donde sucedió el tiroteo en la tarde de este domingo

La propuesta de las constructoras de obra pública de cobrar peaje en las autovías gratuitas convertiría 300 kilómetros en conexiones de pago: ir a Valladolid, Zamora, Guijuelo o Ciudad Rodrigo costaría más dinero y encarecería los principales desplazamientos desde Salamanca.

Fue una propuesta habitual durante los años de la crisis, cuando la merma de la actividad económica redujo el flujo de fondos que entraba en las arcas públicas, mientras los gastos se mantenían a pesar del frenazo a las inversiones. Se trata de la idea de cobrar peaje en las autovías y destinar la recaudación al mantenimiento y construcción de nuevos tramos. Una idea que sale de la patronal de las obras públicas, que tiene ahí parte de su negocio. Y ahora han vuelto a la carga con la propuesta. Si prospera, viajar desde Salamanca a Valladolid pasará de gratis a tener un peaje de 12 euros.

 

La Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras (Seopan) ha recogido en su último informe sobre el sector la propuesta de cobrar peaje en las autovías gratuitas. La medida se aplicará a 14.000 kilómetros de este tipo de carreteras de alta capacidad en toda España. La patronal de las constructoras evita poner un precio para los peajes a las autovías, pero su presidente, Julián Núñez, aprovechó esta semana una visita al Congreso para plantear la hipótesis de cobrar 10 céntimos por kilómetro, como cantidad necesaria para conseguir un mantenimiento efectivo de las carreteras de alta capacidad.

 

Eso supone que, en Salamanca, 300 kilómetros de autovías gratuitas pasarían a ser de pago. La principal consecuencia es que se incrementaría el coste de los principales desplazamientos por carretera. Ir a Madrid incrementaría su coste con el peaje que se suma al de la autopista; y viajar a Valladolid, Zamora, Ávila, León o Burgos obligaría a pagar un peaje que ahora no existe.

 

Por poner algunos ejemplos, los 120 kilómetros del Salamanca-Valladolid pasarían de cero a 12 euros; los 63 kilómetros de autovía hasta Zamora nos costarían 6,3 euros; los 102 kilómetros que hay que recorrer para ir a Ávila nos costarían algo más de 10 euros; los 205 kilómetros hasta León nos saldrían por más de 20 euros de peaje y el coste del viaje a Madrid tendría que sumar lo que ya se paga de peaje por la autopista. Y lo mismo ocurriría para los viajes dentro de la provincia: ir a Guijuelo son 50 kilómetros, 5 euros de peaje; los 74 kilómetros de Béjar nos costarían 7,4 euros; y los casi 90 a Ciudad Rodrigo, nueve euros; ir a  Peñaranda nos saldría por algo más de cuatro euros.

 

Esta medida encarecería todos los desplazamientos porque, además del combustible, habría que pagar este coste. También para el caso de las personas que opten por el transporte colectivo en carretera, que repercutiría en los billetes este coste adicional.

 

Otra cosa sería cómo cobrar estos peajes. Por la experiencia de países como Portugal, se optaría por un sistema de pórticos y tarjetas electrónicas que ha tardado años en funcionar. Su implantación fue un desastre, generó numerosas protestas sociales y, lo más importante, importantes desequilibrios entre las zonas más desfavorecidas.