"Parecía que estaba acostumbrada a vivir con dolor, a sentir que me moría al oír la cerradura que giraba cada noches"
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"Parecía que estaba acostumbrada a vivir con dolor, a sentir que me moría al oír la cerradura que giraba cada noches"

De los regalos a las discusiones que en un principio solo eran voces, pero siguieron con faltas de respeto hasta que acababa en las manos. 

"Lo que vas a leer no es ficción. Es la historia real de muchas mujeres que vivieron atrapadas en la violencia de género", así empieza el vídeo que la Asociación Plaza Mayor de Salamanca ha llevado a cabo con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional de la lucha contra la violencia de género. Un día, que ojalá en algún momento se deje de celebrar, porque no haya nada contra lo que luchar. 

 

"Me dirijo a ti como amiga porque, aunque no te conozca, conozco tu historia...porque tu historia ha sido la mía, la de muchas mujeres antes que yo y será la de otras mujeres que están por venir. Habrá miles de sentimientos encontrados y te preguntarás, ¿por qué, por qué a tí? ¿Qué has hecho tú para merecer eso? Me despertaba con ramos de rosas, me llevaba a hoteles de lujo, me sorprendía continuamente y me repetía una y otra vez lo que me amaba", comienza la historia. 

 

Discusiones que en un principio solo eran voces, pero siguieron con faltas de respeto hasta que acababa en las manos

 

Y continúa: "Empezó a hablarme mal sutilmente de mi familia y a enfadarse cada vez que pasaba a ver a mis padres, así que les aparté, sólo porque él se enfadaba y no me gustaba cuando me gritaba. Tenía control sobre mis facturas de teléfono y sobre dónde iba, no daba paso sin que él lo supiera. Era insostenible, que tus hijos escuchen todo el tiempo voces, insultos, y que vean cómo te lanza con lo que tiene en la mano. Discusiones que en un principio solo eran voces, pero siguieron con faltas de respeto hasta que acababa en las manos. Yo no podía defenderme porque realmente sí lo quería, para mí era mucho más fácil agachar la cabeza y no dar que decir". 

 

 

El bello se estremece..."Dejé toda mi vida a un lado para dedicarme a satisfacer sus necesidades, perdí toda mi identidad, no vivía para mí, sino para él. Ya no sabía que me gustaba, sus hobbies eran los míos y hacía cosas que no quería hacer por miedo a perderle o que me dejara. Llegó incluso a amenazarme con que si lo dejaba se iba a suicidar o a amenazarme a mí también con que, si le dejaba o si no me disculpaba, me llevaría con él cuando lo hiciera para que lo viera o para me sucediera a mí".  

 

"No podía separarme de él, porque cada vez que nos separábamos me chantajeaba y tenía miedo de perderlo, de quedarme sola, de que no me quisiera nadie porque eso me decía siempre él, que nadie me iba a querer como él. En mi caso yo sentía que no tenía salida, no quería preocupar a nadie, no quería que nadie me hablara mal de él, no veía que la gente que solo quería ayudarme a salir de donde nunca quise meterme...Y lo peor es que no te das cuenta sabes que él no es bueno para ti, pero tampoco ves el daño que te hace, y no lo ves porque se encarga de camuflarlo, se encarga de darte 'una de cal y otra de arena'". 

 

"Y siempre viene el perdón y voy a cambiar hasta que vuelve a controlarte. Siempre supe que no iba a cambiar, pero no quería destruir a mi familia, ¿cómo les iba a hacer eso a mis hijos? He estado siempre callada, tragando y tragando, pensando que no hacía mal las cosas. No sé cuanto tengo guardado, duele mucho recordar y sacar ese dolor, esa opresión en el pecho que te hace encoger y casi no puedes respirar. Parecía que estaba acostumbrada a vivir con el dolor..a sentir que me moría al oír la cerradura que giraba con su llave por las noches". 

 

Y va más allá: "A veces en ese estado de malestar crónico, se piensa que es lo mejor que te puede suceder por raro que parezca. Al fin y al cabo, es lo conocido y cualquier cambio engarrota todo tu cuerpo porque te invade el pánico. Y puede que nuestras edades sean diferentes, que mis huesos rotos no coincidan con los tuyos...Tu miedo fue mío alguna vez, tus temores y sufrimientos, también marcaron mi vida, el amor incondicional que entregas día a día, ví como caía en sacos ratos". 

 

Y llegando al final..."El último resquicio de duda, después de una larga noche de pedirme perdón, fue el miedo que pasé, la mirada y los empujones. Ese miedo fue lo que me hizo huir, no quiero vivir con miedo toda mi vida. No le excuses más, no te mientas a ti misma, sabes que no va a cambiar. Solo tienes que parar y pensar: ¿Tú se lo harías a él? Quizás es hora de pensar que no te quiere, que estás rodeada de mentiras para que cuando él se sienta solo se vaya a unos brazos que realmente le quieren, pero estás rota de miedo, de dolor". 

 

Y un consejo: "Hay que ser fuerte y no caer en la tentación de pensar que con él estabas mejor (aunque al principio siempre piensas eso) por mucha pena que te dé y por mucho sufrimiento que te diga que tiene porque le has dejado. Habrá momentos en los que te sientas desfallecer y que se te acaban las fuerzas, que no puedas más, pero lo único que debes hacer es encontrar algo por lo que luchar. Y ese algo eres tú misma. Piensa en lo bueno. Quizás ahora tengas muy pocas cosas que consideres buenas, pero día a día, con la fuerza de luchar y volver a conseguirte a ti misma, irán aumentando. De verdad, solo tienes que dar el último paso, será el primero de tu nueva vida". 

 

Y ahora: "Estoy aprendiendo a quererme, a conocerme. Creo que lo primero que he hecho bien es pedir ayuda, ha sido el primer paso y me costó mucho porque era desvelar mi secreto, contarlo y pensar si me entenderían o no, me costó mucho sinceramente. Y a ti, que estás en una situación similar, quiero decirte que en ningún momento estarás sola que, aunque al principio lo veas todo negro no es así y que siempre va a haber una persona mirando por ti...dispuesta a ayudarte". 

 

"Poco a poco el llanto se tornará en sonrisas y dejarás de llorar de tristeza para llorar de alegría. Y es que si logras salir de esas garras aprenderá scosas que tenías olvidades o que quizás pensaste que serías incapaz de hacer. Sé fuerte, tú puedes, toma la decisión y sigue hacía delante sin dar un solo paso atrás. Te aseguro que una vez sales empiezas a respirar". 

 

Basado en los testimonios de mujeres libres de violencia de género. 

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