Panadería De Castro, el olor a pan de toda la vida que 'inunda' Linares

Agustina de la Iglesia y Emiliano de Castro, panaderos en Linares de Riofrío (Foto: T. Navarro)
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Emiliano de Castro y Agustina de la Iglesia son los panaderos con más oficio y experiencia de la provincia de Salamanca. Su pan, al horno de leña, llega a todos los hogares de los vecinos de Linares de Riofrío (Salamanca). 

Dicen que 'se nace con un pan debajo del brazo' y vaya que el refranero español tiene razón. ¿A quien no le ha acompañado una buena miga desde que tiene uso de razón? Pues bien, nos desplazamos hasta Linares de Riofrío para escuhar la historia de uno de los panaderos con más oficio de la provincia, Emiliano de Castro. A su espalda una generación de artesanos, años y años de experiencia que hacen que nadie pueda competir a su lado, "mi abuelo y mi padre también lo fueron", asegura. 

 

Desde hace 32 años se levanta a las cuatro de la mañana junto a su mujer, Agustina de la Iglesia, para amasar uno de los mejores manjares que existe en el mundo... de la más alta calidad elaborado de forma artesanal y huyendo de los procesos industriales. Este es el objetivo que siempre han perseguido y que sus hijos, Germán y César también han aprendido.

 

 

Cuando uno se desayuna la tostada de cada día, pocas veces piensa en la vida nocturna y sacrificada del panadero. Si el pan ha de estar listo para el reparto a las nueve de la mañana, debe entrar en el horno sobre las siete. Esto significa que hay que tenerlo amasado mucho antes, para que fermente durante dos horas. Lo cual obliga al panadero a empezar su jornada laboral sobre las cinco de la madrugada... a no ser que la técnica venga en su ayuda. "Se pasa mucho sueño", aseguran, "pero te acabas acostumbrando". 

 

Pero aquí no solo amasan pan. El rodillo va y viene, la harina no para... el lugar 'huele que alimenta', no cabe duda, pero, también tienen otros productos estrella a los que los vecinos de toda la provincia no renuncian. Elaboran hornazos, empanadas, perronillas, mantecados, bizcochos, tortas de chicharro, magdalenas... todo un gusto para el paladar que aparte se lleva a otros municipios como San Miguel de Valero o Monleón. 

 

 

Queda claro que mientras unos duermen, este matrimonio junto a sus hijos trabaja sin decanso para abrir la puerta del negocio. Se valen de un horno de leña, una reliquia al alcance de muy pocos. Y aún más, porque muchos no saben apreciar la diferencia de un buen pan tradicional hecho a partir de masa madre, de otro que normalmente viene de polígonos industriales en porciones congeladas y que luego se termina de cocer en un horno eléctrico en numerosos negocios, cada vez más abundantes.

 

 

El pan es parte de la existencia de todos y de todo. Todo pasa por él. Desde la subsistencia al mayor placer. "El pan para mí es todo", dice el invitado a esta historia repleta de harinas y masa madre. Una historia que se cuece en un horno de leña y que es un homenaje a esos que desde antaño se entregan a hacer que la buena miga se cuele en nuestras vidas desde que iniciamos nuestra existencia.

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