Otro verano de baños furtivos: la prohibición de bañarse en un Tormes sin calidad contrastada
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Otro verano de baños furtivos: la prohibición de bañarse en un Tormes sin calidad contrastada

Señal de prohibición del baño en el Tormes en el entorno del Puente Romano. Foto: F. Oliva

El río cuenta a su paso por la capital con varias zonas donde es habitual bañarse, aunque de uso minoritario. Está prohibido y, además, no hay lugares autorizados donde se controle la calidad del agua.

Es Salamanca una ciudad muy unida históricamente a su río, que forma parte de muchas leyendas y tradiciones que se cuentan de la capital salmantina. Y desde hace unos años intenta recuperar la relación tras haber vivido de espaldas al Tormes durante un tiempo, y lo hace con un ambicioso proyecto bajo el nombre de Tormes+. Sin embargo, un verano más, el río no puede cumplir con una de sus funciones con más solera, la de refrescar a los salmantinos, por un motivo obvio: está prohibido bañarse en él.

 

Así se refleja en la señalización presente en el cauce a su paso por Salamanca y que es profusa en zonas de más tradición o afluencia como el Puente Romano, la Aldehuela o la pesquera de Tejares, lugares estos donde todavía se pueden ver bañistas de vez en cuando a pesar de que está prohibido el baño, lo que convierte a los usuarios en furtivos.

 

Así que, simplemente, no está permitido bañarse en el Tormes, pero la situación tiene que ver también con la falta de calidad contrastada del agua. La provincia de Salamanca es la única de España que carece de zonas autoridadas de baño, este año tampoco las tiene a pesar de las muchas playas fluviales y pozas repartidas por su geografía. No hay ninguna en la provincia ni en la capital, que tenía el proyecto de convertir en zona de baño el entorno de la pesquera de Tejares ahora que por fin está arreglada y dotada de instalaciones.

 

La lista la componen 35 lugares que cumplen con una condición: sus aguas son saludables para el baño. Los integrantes de la relación de zonas de baño autorizadas de la Junta comparten que sus aguas han sido sometidas a controles y dan el nivel de calidad. En el caso de Salamanca, no ha habido solicitud, ya que las pruebas se hacen a petición de los ayuntamientos.

 

En cuanto al Tormes a su paso por Salamanca, su calidad también está testada. Lo hace la CHD en un punto de control que arroja niveles correctos de PH y otros aspectos que se controlan. Aparentemente, todo en orden. No suele ser así siempre. El Tormes en La Horcajada (Ávila) mereció la calificación de insuficiente a la calidad de su agua según el ministerio. Años atrás, en 2005, Greepeace situaba en el Tormes a su paso por Salamanca uno de los puntos negros de la calidad del agua de los ríos, ya que advertía de vertios de aguas residuales sin tratar.