"Orgullosos de nuestros seguidores", una despedida que erizó la piel de los Unionistas

Emocionante imagen (Foto: Teresa Sánchez)
Ver album

Impresionante. Sólo así cabe calificar lo que sucedió una vez que el colegiado pitó el final del encuentro. Varios jugadores de Unionistas cayeron al suelo como fulminados pero la reacción de sus seguidores que los obligaron a estar durante casi media hora en el terreno de juego entre cánticos tornó la tristeza en orgullo. 

Pitido final, brazos arriba de los jugadores del Olímpic de Xátiva y en jarras o desplomados los del césped los de Unionistas. Asomaron las primeras lágrimas, entre los saludos de los protagonistas y fueron los del Olímpic los primeros que de 'motu propio' cruzaron el campo para irse directamente al lateral que ocupaban los aficionados de Unionistas de Salamanca que decidieron afrontar la triste despedida entre cánticos.

 

Aplausos y reconocimiento de la grada local y de todos los miembros del Olímpic a los seguidores, mientras poco a poco eran los futbolistas de Unionistas los que, en muchos casos entre lágrimas se acercaban hasta allí. Y fue a partir de ese momento cuando comenzaron más de 20 minutos de aplausos mutuos, de futbolistas a aficionados y de aficionados a jugadores y cuerpo técnico. "Orgullosos de nuestros jugadores", cantaban en la grada los casi 300 aficionados desplazados hasta Xátiva. "Volveremos otra vez", seguían y así uno por uno todos los cánticos que han entonado durante el año mientras enfrente los protagonistas del duelo los miraban emocionados. 

 

Algunos destrozados, como Manu Arias, Obispo, Cristo o el propio Astu... sin poder evitar las lágrimas. Chamorro en cabeza se acercó a la grada y detrás de él todos los compañeros que uno por uno fueron saludando y abrazándose a los aficionados.

 

De nuevo parada unos frente a otro y el propio Chamorro se volvió a acercar a la grada para pedir silencio y un megáfono. Entonces comenzó a hablar y dijo en pocas palabras lo que todos sentían: "Gracias a todos y pensad que hace tres años no existíamos y no nos conocía nadie y hoy el rival ha venido hasta aquí a aplaudiros. Tenemos y teneis que estar orgullosos", afirmó. 

 

No hacían falta más palabras y después de eso otros diez minutos de cánticos, de lágrimas y de abrazos y una promesa. "El año que viene volvemos otra vez". Orgullo hay de sobra para ello.