Nuevo tiranosaurio sofistica el 'look' y los sentidos de la especie

Tiranosaurio

Una nuevo tiranosuario ha revelado un modo inusual de evolución, llamada anagenesis, donde una especie se transforma gradualmente en una nueva, en lugar de dividirse en dos o más especies.

Se trata de 'Daspletosaurus horneri' o 'Horner's Frighful Lizard', que evolucionó directamente de su pariente geológicamente más viejo, 'D. torosus,'.

 

La investigación, que se detalla en un artículo publicado en 'Nature Research', también cambia la cara de los tiranosaurios, ya que el equipo llegó a la conclusión de que estaba cubierto por una máscara sin labios de grandes escamas planas, con zonas más pequeñas de coraza similar a la piel y cuerno, así como un hocico altamente sensible al tacto.

 

El equipo, liderado por Thomas Carr, del Departamento de Biología de Carthage College, Estados Unidos; también incluyó al profesor de Biología Celular y Anatomía del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Estatal de Luisiana (LSU, por sus siglas en inglés), Estados Unidos, Jayc Sedlmayr; el doctor David Varricchio, de la Universidad Estatal de Montana, en Estados Unidos; el doctor Eric Roberts, de la Universidad James Cook, en Australia, y el doctor Jason Moore de la Universidad de Nuevo México, Estados Unidos.

 

El equipo trabajó con fósiles perfectamente conservados: cráneo y esqueleto de un subadulto, cráneo y esqueleto de un adulto, mandíbula inferior parcial de un subadulto y huesos aislados de subadultos y juveniles. Los científicos compararon los cráneos de los tiranosaurios con los de cocodrilos, aves y mamíferos, así como investigaciones anteriores que emparejaban la textura del hueso con diferentes tipos de cobertura de la piel.

 

"Gran parte de nuestra investigación fue más allá de la paleontología de campo: se generó a partir de anatomía comparada en el laboratorio, la disección de aves como dinosaurios vivos y cocodrilos como sus parientes vivos más cercanos, y sobre la base de las similitudes de los nervios faciales y las arterias que encontramos en esos mismos grupos que dejaron un rastro en el hueso, pudimos reconstruir la nueva especie de tiranosaurio", señala Sedlmayr.

 

Su propia investigación se basó en la disección de aves, caimanes, cocodrilos, lagartos y tortugas, incluyendo la introducción de sus vasos sanguíneos y la realización de estudios angiográficos de algunos de sus especímenes. A continuación, hizo hipótesis de homología (características anatómicas que se comparten debido a una ascendencia común) sobre la base de estas disecciones.

 

Si tenían marcas óseas (correlatos osteológicos), este experto los buscó en especímenes fósiles. Si un nervio o una arteria específica atravesaba una abertura o ranura particular en un hueso (agujero) en pájaros y cocodrilos, y este mismo foramen o ranura se encuentra en los dinosaurios, Sedlmayr podría entonces reconstruir ese nervio o arteria en el animal extinto y esto es lo que el equipo hizo con la nueva especie de tiranosaurio que describieron.

 

EL NERVIO TRIGÉMINO, RELEVANTE PARA LOS SENTIDOS DE MUCHAS ESPECIES

 

"Nuestros descubrimientos de una compleja red sensorial son especialmente interesantes porque se deriva del nervio trigémino, que tiene una historia evolutiva extraordinaria de desarrollarse en seis sentidos 'salvajes' diferentes en distintos vertebrados: detección de campos magnéticos para la migración de aves, electrorrecepción para la depredación en el ornitorrinco o los agujeros de los bigotes de los delfines que detectan campos magnéticos; los órganos sensoriales que permiten a las víboras detectar las radiaciones infrarrojas liberadas por sus presas; el uso de los bigotes en los mamíferos para guiar sus movimientos; sentir las vibraciones a través del agua en los cocodrilos y la conversión de la trompa del elefante en una mano sensible similar a lo que ha formado el rostro completo de los tiranosaurios", concluye Sedlmayr.

 

"Resulta que los tiranosaurios son idénticos a los 'crocodilia' en que los huesos de sus hocicos y mandíbulas son ásperos, a excepción de una banda estrecha de hueso liso a lo largo de la hilera de dientes --detalla Carr--. En los 'crocodilia', se produce una textura áspera en la profundidad de grandes escamas planas. Con la textura idéntica, los tiranosaurios tenían la misma cubierta. No encontramos ninguna evidencia de labios en los tiranosaurios, la textura áspera cubierta por escalas se extiende casi hasta la hilera de dientes, sin dejar espacio para los labios ".

 

'Daspletosaurus horneri' vivió en Montana, Estados Unidos, hace entre 75,2-74,4 millones de años. Con una longitud de cuerpo de aproximadamente nueve metros, este tiranosaurio tenía un hocico ancho, pequeños cuernos orbitales y una apertura como de ranura en el interior del hueso lagrimal. El cuerno grande detrás del ojo se eleva más allá del lado de la cabeza, indicando una cubierta de queratina, el material duro y brillante que compone las uñas humanas.

 

Sus presas eran dinosaurios de cuernos, dinosaurios patos con cresta, dinosaurios con cabeza de bóveda y dinosaurios terópodos más pequeños. Fue la última especie de 'Daspletosaurus' que ha evolucionado en el oeste americano. "De alguna manera, los componentes faciales del nervio trigémino de estos dinosaurios reflejan el de los seres humanos", dice Sedlmayr.

 

"El nervio trigémino humano proporciona sensibilidad táctil significativa a la cara que nos proporciona la sensación de los músculos faciales que nos permite afinar y coordinar las manifestaciones emocionales y sociales tan importantes para la comunicación humana. Este nervio es tan sensible que en condiciones patológicas, neuralgia trigeminal, puede ser responsable de algunos de los dolores más severos que nuestra especie puede soportar; en casos extremos, el dolor es tan grande que muchas personas que lo sufren terminan suicidándose", explica.