Noventa años de un gran misterio de la aviación, el 'Oiseau blanc'

Oiseau blanc

Este 8 de mayo se cumplen 90 años de la desaparición de los aviadores franceses Charles Nungesser y François Coli, en el primer intento de realizar el vuelo entre París y Nueva York sin escalas.

La desaparición en pleno vuelo de su biplano 'Oiseau blanc' (Pájaro blanco) es considerada como uno de los mayores misterios de la historia de la aviación y numerosas hipótesis han circulado entorno al paradero tanto del avión como el de sus dos tripulantes.

 

Según diversas investigaciones el avión se habría estrellado en el Océano Atlántico al encontrarse con una fuerte turbonada o con un importante banco de niebla. Sin embargo, en los últimos tiempos surgieron otros estudios que sostienen que el 'Oiseau blanc' podría haber llegado hasta Terranova, en el continente americano, y se habría estrellado cerca de esta isla.

 

Menos de dos semanas después de su desaparición el estadounidense Charles Lindbergh se convirtió en la primera persona en completar esta travesía, aunque en sentido contrario, a bordo del Spirit of Saint Louis.

 

El Oiseau Blanc dejó un importante legado aunque no pudiera completar su misión, pues aparece en varias películas y canciones y en Francia existen varias ciudades que tienen calles con los nombres de Nungesser y Coli. En su honor fue erigido un memorial en el Aeropuerto de París-Le Bourget, punto de partida de su viaje, y también en Étretat, en donde se lo pudo ver por última vez desde Francia.

 

El biplano era un Levasseur PL.8 desarrollado a partir del avión de reconocimiento Levasseur PL.4, con capacidad de amerizar en caso de emergencia. Los aviadores realizaron varias modificaciones en su avión: retiraron la cabina doble situada en la parte frontal del avión y la reemplazaron por tres tanques de combustible que contenían en total unos 4.025 litros de carburante, el fuselaje se alargó y se reforzó para permitir un amerizaje más seguro y para permitir que Nungesser y Coli se pudieran sentar uno al lado del otro en la cabina trasera que quedaba y la envergadura se aumentó hasta 14,6 metros. El motor utilizado para el avión tenía una potencia de 450 caballos de fuerza.

 

El PL.8 fue bautizado Oiseau blanc (Pájaro blanco) por Nungesser en honor a un jefe indio de Wyoming que había conocido en 1925. Se le pintaron las alas y la deriva con el conocido tricolor francés azul-blanco-rojo y Nungesser hizo que se pintase a cada lado del fuselaje su insignia personal:  una calavera con dos tibias entrecruzadas, con un ataúd y dos candelabros por encima y como fondo un corazón negro.

 

Fue con esta insignia con la que se había hecho conocido entre los pilotos de la Primera Guerra Mundial.