Ni rastro de la Universidad de Salamanca en el proyecto del torreón de los Anaya

La torre de los Anaya, adornada con un cartel de una de las exposiciones del Museo Oriental.

El Ayuntamiento de Julián Lanzarote expulsó en 2006 a la Usal de la torre de los Anaya borrando incluso los 'vítores' universitarios para poner el Museo Oriental, pero una década después no parece haber sitio para la Usal en el nuevo proyecto cultural de consistorio y Diputación.

Una simple inquilina que hace años abandonó el lugar. Este es el estatus actual de la Universidad de Salamanca en el uso de la torre de los Anaya, la que fue primera casa del Instituto de Iberoamérica, una historia de la que se borró en su día todo rastro y que no se va a recuperar. Al menos, así parece tras la presentación del proyecto para convertir el lugar en un centro de cultura para el que tampoco se cuenta con la Usal: lo gestionarán conjuntamente el Ayuntamiento y la Diputación de Salamanca para dar salida a sus respectivas programaciones culturales.

 

En la presentación institucional, tanto Alfonso Fernández Mañueco como Javier Iglesias han obviado papel alguno para la Usal, a la que, muy al contrario, consideran protagonista de una etapa pasada. Y es que el uso del torreón fue hace ya una década motivo de fricción entre la Usal y el Ayuntamiento y, a pesar de los cambios, parece que aquella etapa siendo un tema tabú.

 

El palacio de los Anaya, con su torre y el resto de las dependencias, es propiedad de Ayuntamiento y Diputación, pero fue usado desde 1992 para albergar la primera sede del Instituto de Estudios de Iberoamérica y Portugal de la Universidad de Salamanca. Allí tenía que haber estado hasta 2012 esta iniciativa institucional de gran prestigio, pero en 2005 se decidió cambiar el acuerdo entre consistorio y universidad, quien sabe si ya pensando en un nuevo uso que se iba a conocer poco después. Como consecuencia del nuevo convenio urbanístico firmado en el 2005 entre la institución académica y el consistorio, la Universidad se comprometía a abandonar el edificio antes de 2012. Lo tuvo que hacer mucho antes, durante 2006, porque el anterior alcalde, Julián Lanzarote, ya tenía planes para los Anaya: montar allí el Museo Oriental.

 

La expulsión tuvo capítulos de mucha polémica, la que siempre rodeó al proyecto oriental, que se reveló después como un auténtico fiasco. De hecho, su primera exposición fue a finales de 2006 y en 2009 ya era historia. Entre los encontronazos, la decisión del Ayuntamiento de borrar los típicos 'vítores' que adornaban el acceso principal; eran los correspondientes a aquellos que se habían doctorado con una investigación llevada a cabo en el seno del Instituto de Iberoamérica y que se había decidido se pintarán aquí. El vítor es todo un símbolo de la Universidad de Salamanca y era el mayor rastro del paso de la Usal por este edificio, pero el consistorio dijo entonces que eran muy recientes y que no tenían valor.

 

A día de hoy, poco se sabe del proyecto final, aunque sí están definidos los usos principales que se dará a las diferentes salas y estancias. Eso sí, en ningún momento se ha hablado de recuperar aquellos 'vítores' y hacer honor a la historia universitaria del lugar, que lo fue durante 14 años.